lunes, 9 de febrero de 2015

Si viviste en los ochenta y creciste entre platillos volantes y lagartos comiendo ratones... este es tu podcast.

Los amigos de El Legado de Krypton vuelven a hacer de las suyas, y nos traen un podcast que a más de uno le transportará a su infancia.

Con anécdotas, curiosidades y un exhaustivo análisis de las temporadas de la exitosa serie V, este podcast es un imprescindible para los que, como yo, nos llevábamos toda la semana esperando a ver como Michael Donovan y su resistencia complicaban los intentos de invasión de estos camaleónicos extraterrestres.

Desde aquí podéis descargarlo.


domingo, 4 de enero de 2015

Crítica de El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos


La espera de un año para conocer el final de la nueva trilogía de Jackson llegó a su fin, tras el estreno en las salas cinematográficas de la tercera entrega del Hobbit.

La historia, que comenzaba donde la dejó la desolación de Smaug, nos narra el desenlace final del poderoso y ancestral dragón, así como las consecuencias del legado del tesoro que custodiaba.

Con estas premisas Peter Jackson pone punto y final a una libre adaptación de la obra primigenia del maestro de la literatura anglosajona J.R.R. Tolkien. Un film, que a diferencia de los anteriores, centra la mayor parte de su contenido en los efectos especiales y la acción, ofreciéndonos más de dos horas de un gran espectáculo audiovisual.

Lo que si es cierto es que alargar un libro, con una extensión tan limitada, buscaba más un fin comercial que el puramente artístico. Por ello, la obra corría el peligro de caer en un aluvión de críticas, cosa que ha sucedido y además con todo merecimiento.

Peter Jackson y su equipo deberían haberse limitado a contar lo que Tolkien había escrito en el relato original, dejando de lado los apéndices, anotaciones y borradores del escritor inglés. Al utilizar tanto material, en muchos casos de dudosa procedencia, no han hecho mas que estropear y alargar un argumento que se podría haber contado, perfectamente, en una hora de metraje.

Y es que lo mejor de esta tercera entrega, para nuestra desgracia, ocurre durante la primera media hora de película. Además, curiosamente, es la única parte adaptada del relato original. Una vez esto ocurre, nos encontramos con  una serie de situaciones muy forzadas con la única finalidad de mostrarnos una nueva batalla que incluir en el currículum épico del director neozelandes.

Como ya ocurriese en El Abismo de Helm y, posteiormente, en Minas Tirith, las tomas bélicas resultan realmente espectaculares, pero no consigue en el espectador el efecto logrado con las de la antigua trilogía. A pesar de los intentos, el efecto sorpresa carece de protagonismo, mostrándonos algo que ya habíamos visto. Se han vuelto a repetir los patrones anteriores, incluidos los movimientos imposibles de Legolas, que en ocasiones nos recuerda que se encuentra protagonizando un juego de plataformas, más que combatiendo orcos.

Además, el Señor de los Anillos jugaba con la historia paralela de Frodo y Sam intentando llegar al Monte del Destino, intercalándolos con las escenas de batalla. En este tercera entrega del Hobbit esto no ocurre, consiguiendo que el espectador desconecte y pierda parte de interés en el resultado de la misma.

El reparto ya había aparecido, casi al completo, en las otras dos entregas anteriores, manteniendo el mismo nivel interpretativo. Es el actor Lee Pace, dando vida a Thranduil el que gana en minutos en pantalla, si lo comparamos con las otras películas. Junto a el vuelven a repetir Orlando Bloom, Ian McKellen, Martin Freeman y Evangeline Lilly que protagoniza una de las historias de amor menos creíbles que hemos visto.

Andrew Lesnie como director de fotografía y Howard Shore componiendo la épica banda sonora del film son lo que consiguen, junto a los creadores de los efectos audiovisuales, elevar la nota de una película bastante mediocre y que ha dejado muy decepcionado a la mayoría de los seguidores de la obra de Tolkien.

Mucho tiene que cambiar la versión extendida que, a buen seguro, Peter Jackson sacará en los formatos domésticos dentro de unos meses. Una lástima que tras deleitarnos con una de las mejores trilogías de la historia del celuloide, nos cierre una nueva saga con un metraje sobredimensionado, estirando una historia que no aporta nada al mundo de la Tierra Media más allá de la aventura de la compañía de los enanos y el hobbit en su conflicto con Smaug.

Un film entretenido, pero que no va a pasar a la historia como el gran cierre de una trilogía que nuca debió ser tal. Estoy convencido que se cogemos únicamente los fragmentos de las tres obras, que coinciden con el libro de Tolkien, queda un resultado muchísimo mas redondo y atractivo para el espectador que lo ofrecido a lo largo de estos tres años de espera.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Crítica de Interstellar


Christopher Nolan es de esos directores que despierta gran hype cuando su nombre aparece en los medios de comunicación. Si con su adaptación de un Batman oscuro y sombrío, se hizo un hueco entre los grandes directores del momento. fue con Inception (Origen) cuando se consagró como uno de los cineastas mas visionarios y originales de este comienzo de siglo.

Cuatro años han pasado desde que, con El Caballero Oscuro: la Leyenda Renace, el director londinense estrenase su ultima superproducción. No ha sido hasta este 2014 cuando hemos tenido la oportunidad de disfrutar de su último trabajo.

Con un guión creado junto a su hermano, Jonathan Nolan, el film nos traslada hasta un futuro no muy distinto de lo que conocemos hoy en día. Nuestro planeta se está volviendo estéril, por lo que los cultivos han enfermado y con ello la mayoría de sustentos alimenticios. Uno de los granjeros que sufre este fatídico devenir es Cooper, un expiloto de la NASA que, tras un desafortunado suceso durante un aterrizaje, decidió dejar de lado su antigua vida y dedicarse a las labores del campo.

El ingeniero aeroespacial está experimentando una serie de extraños fenómenos físicos en su casa, más concretamente en el cuarto de Murph, su hija. Es durante una gran tormenta de arena cuando Cooper y su hija descubren unas anomalías gravitatoria en el dormitorio de la niña, a través de la cual descifran un código binario que esconde en su interior unas misteriosas coordenadas.

Con estas premisas comienza un film muy emotivo, viajando a través de galaxias y universos totalmente desconocidos. Casi tres horas de viajes interestelares plasmados magníficamente por la austera y efectista fotografía de Hoyte Van Hoytema. Sus minimalistas escenas del espacio exterior, son toda una gozada para nuestros sentidos. Largos planos secuencias que nos regalan unas vistas espectaculares del "lento" viaje de la nave que ha de transportar a la expedición, en la búsqueda de un planeta alternativo en el que podamos asegurar la continuación de nuestra especie.

Una expedición encabezada por Cooper, al que da vida uno de los actores más de moda. Matthew McConaughey, recientemente galardonado con el Oscar al mejor actor por su enorme actuación en Dallas Buyes Club, es el personaje principal del film, dando vida al piloto que ha de guiar el último halo de esperanza de la humanidad. Su actuación, como cabría esperar, es sobresaliente llevando una gran parte del peso de la película. Tiene escenas realmente emotivas, destacando sus reacciones cuando consigue recibir los videomensajes procedentes de su familia en la tierra,

Junto a él encontramos a otra de las actrices que triunfó en la anterior gala de los premios de la Academia. Anne Hathaway, que con Los Miserables alcanzó el top interpretativo, está bastante frenada en esta ocasión. A un papel bastante secundario, hay que añadirle una falta de feeling con el personaje de Cooper. A pesar de tener su momento lacrimogeno, con un imponente monólogo sobre el amor, no consigue despertar plenamente en el espectador las sensaciones buscadas.

Jessica Chastein es el otro papel femenino del film. Su presencia a lo largo de los 180 minutos que dura la obra, es más bien escasa. La acrtíz californiana cumple con suficiencia como dolida hija de Copper, pero no será recordada como uno de sus mejores papeles. Es curioso que Mackenzie Foy, en su papel de Murph en su etapa infantil, tenga un rol mas destacado que el de su etapa adulta. 

Es Michael Caine uno de los habituales en los repartos de Nolan. El veterano actor, que lleva trabajando con el cineasta desde The Prestige, vuelve a dar una lección de lo que debe ofrecer un actor secundario. En las pocas ocasiones en las que aparece en pantalla esta soberbio, teniendo gran peso específico en el desarrollo del guión.

Una aparición inesperada dentro el poderoso casting realizado, es el de un poco pasado de peso Matt Daimon. Una sorpresa la aparición del actor nacido en Boston, en su papel de Dr. Mann. El personaje al que da vida no deja de sorprendernos con sus aptitudes desde que es despertado de su largo sueño.

Hay dos "actores" que, sin ser de carne y hueso, adquieren un papel protagonista por méritos propios. Desde que el primero aparece en una genial escena, interrogando al estilo "poli malo" al personaje de Copper, nos vamos dando cuenta del especial carisma de estos androides de extraña pero efectiva forma. Ellos son los que dan las pequeñas pinceladas de humor del film, necesarias para romper con la monotonía dramática del guión.

Pero si por algo está dando que hablar esta superproducción es por el amplio trasfondo científico que carga a sus espaldas. Agujeros de gusano, la teoría de la relatividad y agujeros negros coexisten, con un particular protagonismo, a lo largo del metraje de la película. La explicación dada sobre los famosos pliegues de los agujeros de gusano, por los que podemos viajar de una forma simplificada en el espacio, no nos es desconocida, ya que en el thriller futurista Horizonte Final, nos era explicado de forma similar. Lo que si deja bien claro es la relatividad del tiempo en los distintos puntos del inmenso universo, donde lo que allí pueden ser horas, en el agónico planeta tierra pasan a ser años.

Es quizás el famoso agujero negro y lo que ocurre en su interior, lo que más debate está despertando entre los, cada vez más, aficionados a la astrofísica. A diferencia de los aspectos anteriores, este no tiene una base científica tan bien fundamentada y sólida. Es por ello que Nolan ha dado su propia interpretación de lo que ocurre al atravesar este gran desconocido. Un hecho fundamental para cerrar la historia y darle un sentido más metafísico que científico al devenir del film.

Interstellar es sobre todo una apología a la naturaleza humana y ese sentido de responsabilidad de mantener la perpetuidad de nuestra especie. Una utopía que sirve de excusa para esconder el verdadero egoísmo del ser humano, cuyo instinto mas irracional es el de su propia supervivencia como individuo y el de sus descendientes más directos. Todo ello envuelto con el siempre efectivo termino del amor, que es recalcado en más de una ocasión por estos viajeros espaciotemporales.

Viajes que nos ofrecen paisajes realmente impresionantes de planetas de muy diversa naturaleza. Olas gigantes, paisajes helados y grandes nebulosas coloridas compiten por quedarse grabadas en la retina del espectador. Todo ello envuelto por la prodigiosa firma musical de Hans Zimmer, otro de los que siempre acompañan al director de la película. Su partitura es magistral, llevando las preciosistas imágenes del espacio exterior a tal nivel, que te dejan embobado durante los largos y lentos planos secuencias del viaje de la Endurance.

Resumiremos diciendo que esta película tiene un contenido bastante denso y bien fundamentado en casi todos los aspectos. Es cierto que algunos fenómenos han sido enmascarados, de forma que hay que hacer un acto de fé para creerte lo que el guión te cuenta. Pero si colocamos todo esto en una balanza, esta se inclina hacia la espectacularidad y el buen desarrollo dramático de la obra. Todo ello con el sobresaliente sello de su director que es capaz de que mantengas la atención puesta en la pantalla durante las tres horas de duración de este viaje a través de agujeros de gusano, planetas de paisajes increíbles y agujeros negros de alta densidad.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Crítica de The Warriors, Los Amos de la Noche


El final de la década de los setenta, en lo referido al mundo del séptimo arte, se caracterizó por el comienzo de grandes sagas. Alien o La Guerra de las Galaxias son algunos ejemplos de estas exitosas producciones, que se encumbrarían en la década posterior.

En 1979 aparecía, de la mano de Walter Hill, un film que nos metía de lleno en el mundo de las bandas callejeras que dominaban las calles neoyorkinas. El director californiano sería posteriormente más conocido en su faceta de productor, con títulos tan notables como todos los films que completan el universo de Alien.

La historia, guionizada por Sol Yurik y David Shaber, nos traslada hasta  un Nueva York inmerso en batallas por el control de las calles. BaseBall Furies, Destroyers o The Lizzies son algunas de las bandas que han sido llamadas a una concentración organizada por Cyrus, el líder de los Riffs. Durante un emotivo discurso del hombre que, ha de guiar el intento de unificación de todas estas pandas, Luther de los Rogues, atenta contra Cyrus, culpando a la banda de los Warriors del asesinato. A partir de aquí Los Warriors comienzan una fatídica carrera de supervivencia, por las calles de Nueva York, sorteando a bandas rivales y brigadas policiales para llegar a Coney Island, su zona de control y el único lugar seguro de la ciudad para ellos.

Con esta vibrante premisa se presenta una película muy de la época, con una puesta en escena que nos recuerda a las viñetas de un comic. Desde ese primer incidente en el cónclave de bandas, la historia va tomando un ritmo vertiginoso, casi tan acelerado como las carreras de los protagonistas para escapar de las inmediaciones del lugar donde ha tenido lugar es fatal desenlace.

Andrew Laszlo es el director de fotografía de este film y de otros éxitos de la década de los ochenta como Acorralado o El chip prodigioso. Impregna al film una atmósfera de incertidumbre y tensión, potenciada gracias a que la mayoría de las escenas ocurren en los nocturnos y poco iluminados exteriores de Nueva York.

Es un habitual de las series televisivas como Barry de Vorzon, el que le pone música a la película. Combina movimientos rápidos y adrenalíticos con temas propios de la época, enfatizando aún más el infierno que sufren los protagonistas en su complicada huida.

Un reparto de actores no muy conocidos, y que encabeza un jovencísimo Michael Beck. Tras debutar en Madman, esta producción supuso su verdadero estreno en la gran pantalla. El intérprete encaja perfectamente con su rol de tipo duro con actitudes chulescas y cualidades de líder.

Junto a él, encontramos a Deborah Van Valkernburgh, una de las pocas féminas que aparece en la hora y media de metraje. Su actuación podemos calificarla de eficiente, sin grandes alardes interpretativos, pero suficiente para lo que el guión exigía.

Es David Patrick Kelly quien realiza la interpretación mas notable del film. Su Luther, como el villano de la historia, es sobresaliente, sobre todo por lo desquiciado y desequilibrado del personaje. El actor, nacido en Detroit, consigue que te creas su personaje desde que aparece en pantalla hasta la escena final.

Los Amos de la Noche es una de esas obras que, a pesar de nacer a finales de los setenta, puso las bases del cine de acción de la década dorada de los ochenta. Una película cargada de adrenalina, con una buena duración, que tuvo una crítica muy positiva. Éxito que años mas tardes se reflejó cuando se adaptó la historia a un videojuego.

jueves, 30 de octubre de 2014

Sobrevive a los caminantes con el podcast especial de The Walking Dead


Con motivo del comienzo de la quinta temporada de la exitosa serie televisiva The Walking Dead, el equipo de HelloFriki y un servidor os traemos un programa especial y muy completo. En él analizaremos tanto los comics sobre los que se basa la exitosa serie, como el propio fenómeno televisivo y los videojuegos que han surgido inspirados en este mundo apocalíptico,

Desde aquí podéis descargarlo o disfrutarlo online.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Crítica de Ninja Turtles


A mediado de los ochenta el mundo del comic vio nacer a cuatro héroes verdes, entrenados por una rata que libraban cientos de batallas en las calles de Nueva York. Este fenómeno en viñetas pronto se subió al carro de las series de dibujos animados, extendiéndose por los hogares de medio mundo.

Fue a comienzo de los noventa cuando las aventuras de Leonardo, Donatello, Rafael y Michelangelo se llevo a la gran pantalla. Películas muy entretenidas, y cuya primera entrega tuvo bastante éxito entre los muchos admiradores de estas cuatro tortugas mutantes. Pero, a pesar de haber conseguido estrenar una segunda entrega, el nivel alcanzado en estas producciones distaba mucho de lo que el verdadero fan de las Ninja Turtles esperaba.

No fue hasta verano del 2007 cuando, tras muchos años especulándose con una nueva adaptación, se decidieron a llevar a la gran pantalla una visión distinta de estos cuatro héroes con caparazón. En esa ocasión se optó por dejar de lado la imagen real, y realizar todo el trabajo en animación digital. Algo que les aseguraba una cómoda factura técnica, pero que no tuvo muy buena aceptación entre el público en general.

Siete años mas tarde, con Michael Bay como productor y Jonathan Liebesman detrás de las cámaras, la gran industria americana nos vuelve a traer las aventuras de estos curiosos anfibios, en una cuantiosa superproducción. Un film que combina actores reales con animación digital, en lo que se supone el comienzo de lo que será, si la taquilla responde, de una nueva saga.

Como no podía ser menos, en esta nueva toma de contacto con las Ninja Turtles, el film comienza a contarnos el origen de estos superhéroes con caparazón, Si en un principio se rumoreó que el guión de Josh Appelbaum y André Nemec iba a darle un giro total a la procedencia de las tortugas, situando su génesis en otro planeta, por suerte para los puristas finalmente se optó por la fórmula clásica de los experimentos con mutágenos.

El film comienza de forma bastante contundente, con un intento de asalto del conocido como "clan del pie", que es abortado por unas sombras que reparten estopa ocultos en la oscuridad. Este hecho provocará la ira de Shredder, que desea eliminar a toda costa a estos molestos y misteriosos héroes.

Este sería el punto de partida de un film al mas puro estilo Bay, donde humor y acción van cogidos de la mano en todo momento. Algo bastante habitual en las superproducciones de este tipo, en los que los efectos visuales tienen un mayor peso específico comparado con el aspecto interpretativo.

Una actriz acostumbrada a este tipo de blockbuster es Megan Fox, que ya trabajó en otra exitosa saga como era Transformers, y en la que también estaba involucrado, como director, Michael Bay. Su rol como la periodista April O´neil está a la altura de lo esperado, no derrochando un exceso de aptitudes artísticas, pero si cumpliendo con su personaje.

Junto a ella encontramos a William Fichtner, en el papel del científico Erick Sacks. Este actor, cuyo papel más conocido es en el film de Christopher Nolan, El Caballero Oscuro, cumple bien en su papel de villano. Quizás la historia le otorga mayor protagonismo que al verdadero enemigo de las tortugas de metro ochenta, pero calza bien con la trama.

Tohoru Masamune, que curiosamente también trabajó bajo las ordenes de Nolan en Origen, es el encargado de dar vida al "Despedazador", el enemigo más duro y conocido de los héroes del film. Sus apariciones son bastante escasas a lo largo de la historia, siendo mas mentado que visualizado. Sobre todo por el hecho de que en las veces que aparece en pantalla lo hace bajo su pesada armadura.

A pesar de todo el reparto de carne y hueso, los verdaderos protagonistas de esta obra son digitales. El trabajo realizado para crear de forma digital las cuatro tortugas mutantes y su maestro es espectacular, llevando el prestigioso sello de Industrias Light&Magic a sus espaldas. El resultado obtenido es muy bueno, no desentonando la mezcla de imágenes reales y digitales, algo que podría haber lastrado mucho el resultado global.

Lula Carvalho, que recordará este año por haber dado el gran salto a los films de elevado presupuesto, pone fotografía a este espectacular film. Para ello se ayuda de un Nueva York bastante gris y de las nevadas escenas nevadas de las escenas que ocurren fuera de la ciudad.

Una película de este género requiere una banda sonora que acompañe la acción, siendo Brian Tyler el encargado de componerla. Las pistas de audio utilizadas son vibrantes, apoyando la música sinfónica de algunos temas de hip hop, estilo musical al que son aficionados los protagonistas de la película.

Resumiremos diciendo que Ninja Turtles llega en el momento apropiado para revitalizar unos personajes que parecían haber caído en el olvido. Los cien minutos de metraje se hacen bastante entretenidos, combinando mucha acción, buenos efectos especiales y los divertidos comentarios de estas tortugas, a las que no debemos perder la pista de cara a un futuro no muy lejano.

lunes, 27 de octubre de 2014

Crítica de Blade Runner


La década de los ochenta supuso la consagración, de uno de los directores mas creativos que ha dado la industria americana en las últimas décadas. Precedido del éxito de un film, que fue pionero en su género, Ridley Scott decidió llevar a la gran pantalla un pequeño relato que tenía por nombre ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Tras esta obra de Philip K. Dick, de tan extraño nombre, se escondía una historia en la que el hombre llevaba a tal extremo la idea de crear androides a su semejanza, que había llegado a convertirse en una amenaza para la especie humana.

Así nos encontramos a Deckard, un agente ya retirado, que era especialista en descubrir a estos seres cibernéticos a los que se han denominado replicantes. La llegada de una nave con varios de estos seres artificiales, proveniente de una estación espacial, ha provocado que a Rick se le haya puesto de nuevo en servicio, con la misión de investigar y localizar el paradero de estos androides.

Este sería el punto de partida que nos narra el guión adaptado de Hampton Fancher y David Webb Peoples. Este último a raíz de aquí, forjaría una carrera de gran éxito guionizando films tan contrastados como Sin Perdón o Doce Monos. El trabajo de ambos es excelente, plasmando en la gran pantalla un relato algo complejo y no con excesiva sustancia.

Pero si algo destaca por encima de todo en la obra, es el diseño del mundo que envuelve a Blade Runner. Ridley Scott tomó como inspiración la pintura de Edward Hopper conocida como "Nighthawks".  El director quiso plasmar la estética del cuadro en imáganes en movimiento, un hecho que consiguió de forma sobresaliente, creando su propio estilo visual. En muchas producciones posteriores, de ámbito futurista, podemos ver como se ha tomado como fuente de inspiración los diseños de Scott y su equipo.

Todo este conjunto de imágenes poderosas y cargadas de emociones, contrastan con el ritmo pausado y lento con el que transcurre la historia, A diferencia de otras ocasiones, esto no resulta nada molesto y aburrido, ya que permite al espectador disfrutar de la plástica visual y de unos diálogos llenos de profundidad.

Diálogos que te atrapan además de por su contenido, por la gran actuación de los actores que los pronuncian. Y es que Deckard, el protagonista de la historia, no hubiese tenido tanto carisma si no le hubiese dado vida un jovencísimo Harrisond Ford. El actor, que gracias a George Lucas se había encumbrado como gran héroe de acción de finales de los 70 principio de los 80, iniciaría una nueva incursión en el género que le vio nacer, pero en otro tipo de registro. A pesar de que el propio actor no esta nada satisfecho con su papel en esta obra, podemos asegurar que su labor es magnífica, dando a este inspector una personalidad y carácter que marcan el desarrollo de la historia.

Compartiendo protagonismo con Rick, aparece en escena Rutger Hauer. El actor, que fue nominado a los premios de la Academia por su actuación en este film, da vida a Roy Batty. Su rol de replicante dispuesto a cualquier cosa por alargar su existencia es magistral, regalándonos momentos que van a pasar a la historia del cine. Como ejemplos tomaremos el diálogo final con Deckard, que se ha convertido con el paso del tiempo en el eslogan del film.

Otro papel a tener muy en cuenta es el de Rachel, a la que da vida la actriz Sean Young. La intérprete dota a su personaje de un halo de misterio e inocencia que pondrá en duda al propio protagonista acerca de su naturaleza,

Este completo reparto y la excelente dirección tras las cámaras, se ve complementado por los efectos visuales y la fabulosa fotografía de Jordan Cronenweth. Cada toma del film es una obra de arte en si misma, destacando por encima de todo las potentes escenas exteriores donde se hace más palpable la época donde se desarrolla la historia. Encontraste con estas escenas generales, las primeras tomas de los actores cuando mantienen la mayoría de los interesantes diálogos.

Todo ello acompañado con la espectacular banda sonora compuesta por Vangelis. Cada uno de sus temas se ensamblan perfectamente con cada suceso, envolviendo cada nota al espectador para transportarlo a un mundo cargado de vehículos imposibles, grandes pantallas y millones de luces.

Con más de treinta años desde que pasó por las salas cinematográficas, este film está considerado como una de las obras maestras del género. Tanto su estética como sus efectos especiales han envejecido muy dignamente, no desentonando para nada si lo comparamos con las superproducciones actuales. Un guión profundo y un desenlace de esos que te deja meditando acerca de los personajes principales, que hacen de Blade Runner el film, dentro de la ciencia ficción, que mejores opiniones tiene del público general.
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