domingo, 21 de julio de 2013

Crítica de Hansel y Gretel, Cazadores de Brujas


Es un hecho que las ideas originales para los guiones brillan por su ausencia, y se recurre a historias ya contadas, aplicándoles un lavado de cara y añadiéndoles efectos especiales de última generación. Remakes, precuelas, secuelas, readaptaciones,... y reinvenciones inundan día a día las carteleras de los cines de todo el mundo. Producciones de un presupuesto nada despreciable, y cuyo valor artístico en la mayoría de los casos es ínfimo, por no decir inexistente.

Hansel y Gretel es uno de esos productos que, como ya ocurriese con Blancanieves y la Leyenda del Cazador, bebe de la idea de algún cuento clásico popular, para captar la atención del espectador y ofrecernos algo que nada tiene que ver con su original. Todos conocemos la historia de la casita de chocolate, tan popular en nuestra infancia e inmortalizada para un serial de tv que muchos recordamos con añoranza.

En esta ocasión, el cuento de los hermanos Grimm no es más que el punto de partida para ofrecernos un cocktail de violencia, brujas y sangre bastante alejado de la idea del cuento original. Hansel y Gretel, tras sobrevivir a aquella horrenda bruja que intentó comérselos, decidieron que tenían un don para acabar con estas malvada hechiceras, por lo que han dedicado su vida a cazarlas a cambio de suculentas recompensas.

En una de sus misiones se encontraran que una bruja está raptando, en un principio aleatoriamente, a los niños de una pequeña aldea. Así comienza este guión de Tommy Wirkola, que además de escribir la historia se encarga de dirigirla. El director noruego, que se dio a conocer en todo el mundo con la extraña Zombies Nazis, hace de Hansel y Gretel su ópera prima en el universo Hollywoodiense.

Si algo tiene este film es que no se deja llevar por las restricciones morales, algo que es de de agradecer para aquellos que disfrutan viendo mucha salsa de tomate. La violencia en cada una de las escenas de acción es extrema, alejándose muchísimo de la idea que teníamos de la historia, tal y como nos la contaron los hermanos Grimm. Esto, junto a los destacados efectos visuales, son los dos puntos más notables a lo largo de unallevadera hora y media de un metraje. Y es que a pesar de lo poco creíble de la historia, la trama consigue despertar cierta atención, que en este tipo de producciones ya es una victoria.

La fotografía de Michael Bonvillain encajan perfectamente con la obra, ofreciéndonos una estética muy fría que contrasta con la oscuridad y siniestralidad de las brujas, y se ve bastante bien acompañada por los intensos acordes de las partituras de un desconocido Atli Örvarsson.

Lo mas flojo lo encontramos en las interpretaciones, algo obvio después de contemplar la floja historia en la que se desarrolla la obra. El papel protagonista lo tiene uno de esos actores que se suelen poner de moda tras un estreno que supone un boom en taquilla. Jeremy Renner parece ser la nueva cara de acción del otro lado del charco, y tras ser un vengador y un aceptable sucesor de Jason Bourne, se transforma en héroe de cuento para seguir repartiendo estopa a diestro y siniestro. Su interpretación solo requería de tener un buen estado de forma y poner de vez en cuando cara de circunstancia, condición necesaria pero no suficiente para ser un rol recordado.

Junto a él la atractiva Gemma Artenton, en un papel que ya hemos visto muchas veces y que poco o nada nos sorprende. En las escenas de acción cumple sobradamente, pero su personaje no logra despertar cierta empatía con los espectadores.

Es Framkie Jansen la actriz que mejor encaja con su rol. Jean Grey de los X-Men realiza una notable actuación en el papel de Muriel, una ancestral y poderosa bruja que pondrá al límite a Hansel y Gretel y, cuanto menos, conseguirá despertar cierta repulsa hacia su personaje. La actriz holandesa parece haberle cogido el gusto a desafiar a los héroes de turno, y en esta ocasión no iba a ser menos.

Tras Caperucita Roja y Blancanieves nos llega esta nueva adaptación que, sin ser una mala película, es de esos productos creados para hacer taquilla, con una gran promoción a sus espaldas y la cualidad de desparecer de la memoria de los espectadores a los pocos días de verla. Un film para ver tranquilamente en el home cinema, que podemos disfrutar en una sesión, homenaje a lo absurdo,  junto con Abraham Lincoln Cazador de Vampiros.

sábado, 20 de julio de 2013

Crítica de El Hombre de Acero (The Man of Steel)


Hace casi cuatro décadas un director en alza, como era Richard Donner, adaptaba a la gran pantalla al superhéroe más famoso de todos los tiempos. Superman suponía el punto de partida de las adaptaciones de los grandes héroes de cómic a espectaculares y costosas superproducciones.

El personaje interpretado por Christopher Reeve salvó al mundo a lo largo de cuatro largometrajes, haciéndose una quinta entrega que, bajo el nombre de Superman Returns, supuso un fracaso tanto de crítica como de taquilla. Y es que Bryan Singer no había sabido acertar con la fórmula que atrapó al público allá por 1978.

Siete años después del intento de Warner por realzar la franquicia, nos llega The Man of Steel. La experiencia anterior había dejado claro que se debía cortar con todo lo creado y comenzar de nuevo. Esto, que se hizo ya con el Batman de Christopher Nolan, funcionó a la perfección, dando un enorme salto de calidad, metiéndose en el bolsillo tanto a espectadores como a críticos especializados.

Aunque el nombre de Nolan, productor del film, sonó como posible director de esta nueva saga, Warner decidió darle este ambicioso proyecto a un director que parece haberse especializado en adaptar viñetas, y que se ha convertido en el niño mimado de la productora. Zack Snyder, tras triunfar con 300 y consagrarse con la complicada adaptación de Watchmen, tenía la oportunidad de seguir codeándose con los grandes del celuloide con un personaje que necesitaba un buen lavado de cara.

Para empezar se optó por darle una nueva imagen al kryptoniano, decantándose por el actor británico Henry Cavill. Visto en obras como Los Imortales o Stardust, este nuevo estereotipo rompía con lo anterior, deleitando al público femenino con un cuerpo enormemente musculoso y alejándose de la imagen que, hasta entonces, habíamos tenido del personaje.

El actor no desentona con su rol, pero echamos en falta el carisma que Christopher Reeve daba a Kal-El. Sobre todo a la hora de presentarse como Clark Kent, un personaje que se mostraba aparentemente frágil, y que nada tiene que ver con la imagen que se nos describe en el guión de David S. Goyer.

La historia, a pesar de todo lo original que se ha querido añadir a la saga, no es novedosa, resultando un mix de las dos primeras obras dirigidas por Donner. El punto mas innovador lo encontramos al comienzo del film, donde se nos muestra un Krypton en pleno declive y diseñado a base de mezclar ideas ya vistas en el género de la ciencia ficción. El aspecto visual de las ciudades nos hace traer a la memoria algunas imágenes de las últimas entregas de Star Wars, mientras las criaturas voladoras nos recuerdan a aquellas que aparecen en Avatar. Y es que, a pesar de resultar bastante espectacular, contrasta mucho con la fría imagen que teníamos del mundo de Jor-El.

Es Rusrell Crowe quien se mete en la piel del progenitor de Superman, en un rol que ha gustado mucho al público, y que ha dado pie a que se rumoree en la creación de una posible precuela en base a este personaje. El actor neozelandés realiza un buen trabajo, como ya nos tiene acostumbrados, ofreciéndonos un Jor-El muy distinto al que Marlon Brando nos ofreció a finales de los setenta, pero al que nada tiene que envidiar.

Algo que no ha gustado mucho entre la crítica es la enorme cantidad de flashbacks que contiene el film. Aceptando que se trata de un reseteo de la franquicia, Snyder podría haber optado como se ha hecho en muchas ocasiones, y haber tratado la historia a lo largo de una linea temporal continua. El director de Sucker Punch optó por la formula de comenzar a contarnos los motivos por los que Kal-El fue enviado a la tierra y trasladarnos, acto seguido, al presente. Una de las razones de comenzar de nuevo la saga es dar a conocer al Hombre de Acero a las nuevas generaciones, que solo saben del personaje de oídas. Por ello se optó por ir dando los detalles de su infancia y juventud a base de recuerdos. Todos ellos nos van moldeando la personalidad del protagonista y van argumentando muchos de sus comportamientos.

Aptitudes que contrastan con las del General Zod, un oficial frió y calculador al que da vida Michael Shannon. El actor consigue meterse de lleno en el estereotipo de villano, logrando despertar en los espectadores una gran aversión hacia su personaje. Si lo comparamos con Terence Stamp, quizás no levante tanto odio como el londinense, pero tiene ese grado de maldad suficiente para desear que Superman acabe con él.

Junto a él nos encontramos a Antje Traue en el papel de la soldado Faora-Ul. Podemos asegurar que su actuación si logra despertar verdadera repulsión hacia su personaje, en una interpretación realmente meritoria ofreciendo lo que se espera de esta auténtica villana de comic,  que encuentra su opuesto en Lois Lane.

Para dar vida a la periodista mas famosa del Daily Planet, el equipo de reparto decidió contratar a Amy Adams. Nacida en Italia, la actriz cumple suficientemente con su rol, aunque la historia no la ayuda mucho. Y es que aparece excesivamente a lo largo de las casi dos horas y media de metraje. Si en las obras primigenias Lois no descubría quien era realmente Superman hasta bien avanzada la historia, aquí prácticamente lo descubre en su primer encuentro con Kent, lo que resta esa magia que había entre los personajes. Y es que, a pesar de no hacerlo nada mal, Margot Kidder imprimía mucha mas fuerza y carisma a su personaje, incluso en versión doblada.
El reparto lo completan nombres como Kevin Costner, que a pesar de salir en contadas ocasiones no lo hace nada mal como padre adoptivo de Clark, Diana Line o Laurence Fishburne. Como vemos nombres bastante reconocidos que no desentonan nada con la historia.

Como hemos comentado se ha querido hacer algo original, y lo mas novedoso lo encontramos tanto en el diseño del vestuario como en la música compuesta para la ocasión. El calzón rojo, muy característico del superhéroe, ha sido suprimido y su llamativo traje azul, ha sido sustituido por una vestimenta mas oscura y seria, muy similar a las armaduras utilizadas por los soldados de Krypton.

Como se hiciese con Batman, las partituras que debía acompañar a las heroicidades del Hombre de Acero fueron encargadas a Hans Zimmer. El compositor ha querido romper totalmente con las melodías creadas por John Williams, y ha realizado una composición completamente novedosa y muy pegadiza. En esta ocasión nos ofrece movimientos muy energéticos, cargados con mucha fuerza y que se ensamblan perfectamente con las escenas de mayor adrenalina del film. Una partitura muy disfrutable y bien realizada, pero que no consigue que nos olvidemos del tema central del maestro Williams.

Otro de los aspectos que más contrastan con los films originales es la enorme dosis de destrucción y caos en la que se ve envuelta la ciudad de Metrópolis. Escenas llenas de golpes y excesivas demoliciones, que nos recuerdan enormemente a cierta pelea final de otra producción de Warner, como era Matrix Revolutions. Y es que estos son los únicos momentos donde se puede justificar el excesivo movimiento de cámara con que Snyder nos marea a lo largo de la película.

Podemos resumir que es un film entretenido, que no aporta nada que no hayamos visto anteriormente, a excepción de una mayor violencia y una visión de Krypton que nos puede resultar más atractiva que el propio superhéroe. La próxima entrega nos dirá si, como ocurriese con El Caballero Oscuro, estamos ante algo grande o, como pasa con muchas otras, un producto más para ver y olvidar.

martes, 9 de julio de 2013

Crítica de After Earth


Este verano del 2013 se va a caracterizar por la gran horneada de films de ciencia ficción que nos llegan desde el otro lado del Atlántico. Y es que parece que en épocas de crisis todos miramos hacia el futuro en busca de la llegada una situación mejor.

After Earth nos presenta un futuro poco prometedor, en el que la Tierra ha sido declarada como planeta no habitable para la especie humana. Por este motivo, toda la población fue trasladada hasta otro sistema planetario, más concretamente hasta Nova Prime donde proseguiríamos con el desarrollo de nuestra especie.

Pero en este nuevo hogar nos encontraríamos con una especie alienigena que intentaría, por medio de unas bestias llamadas skrels, acabar con los nuevos habitantes y continuar con su dominio sobre el planeta. Estas letales criaturas se cegaban cuando sus adversarios dominaban su miedo en un proceso que se conoce como "fantasmación" del cual el el Comandante Cypher Rage es su gran precursor.

Durante el traslado de una de estas criaturas a una de las bases que los Ranger Unidos tienen desplegadas por toda la galaxia, un campo de meteoritos provoca que la nave de transporte deba hacer una maniobra de emergencia y termine aterrizando sobre el hostil Planeta Tierra. El transporte se rompe en dos, quedando como únicos supervivientes el comandante Cypher y su hijo Kitai, que deberán buscar la forma de salir de aquel lugar que una vez fue nuestro hogar.

Este es el punto de partida de la historia que nos presenta el guión de Gary Whitta y que pone en pantalla el controvertido autor de origen indio, M. Night Shyamalan. Y es que desde que nos sorprendiese a comienzos de siglo con "El Sexto Sentido", la carrera de este director ha sido una enorme colección de malas críticas. Las elecciones de los guiones no fueron las mas acertadas, y en ocasiones nos hemos encontrado con personajes excesivamente planos que eclipsaban el resto del trabajo de Shyamalan y su equipo.

Con la finalidad de atraer al público en general y contar con un abanderado cuyo carisma se vendiese por si solo se optó por contratar al carísimo Will Smith, que parece haberle cogido gusto a eso de vivir en el futuro. Pero en esta ocasión no vendría solo, ya que como hiciese en "En Busca de la Felicidad" recurre de nuevo a su hijo para acompañarle en esta nueva aventura.

A decir verdad, el que termina acompañando al hijo, desde la lejanía, es el propio Will Smith ya que todo el peso de la acción recae sobre Jaden Smith. El joven intérprete que nos sorprendió gratamente en la nueva versión del ochentero Karate Kid, en esta ocasión nos deja un poco mas helados. Su personaje denota una falta de fuerza y carisma enorme, no consiguiendo enganchar plenamente con el espectador, y siendo uno de los principales peros que ponerle al film. Este actor puede ofrecer mucho más de si, por lo que presuponemos que Shyamalan no ha sabido sacarle partido al talento de Jaden.

Pero esto no es lo único negativo que podemos destacar de la obra, ya que muchos son los momentos surrealistas que nos encontramos a lo largo de los 100 minutos que dura la acción. Que un halcón gigante te salve de una helada o que el protagonista tenga que escalar un volcán en erupción, cual Frodo en el Monte del Destino, rompen todas las reglas de la lógica y resta seriedad a una película que en ningún momento se ha vendido como comedia del género. Hechos como estos restan interés a la obra y hacen que el guión pierda ese ápice de seriedad que se suponía.

Obviamente todo no va a ser negativo y la banda sonora de James Newton Howard es uno de los aspectos mas positivos del film. Consigue una partitura que se ensambla perfectamente con la acción, destacando uno de los movimientos a piano poco usuales en las composiciones del género. Acompañándola una muy buena fotografía de Peter Suschytzky, cuyo trabajo hemos disfrutado en películas como "El Imperio Contrataca" o "Mars Attack!". La fotografía resulta realmente atractiva, con un planeta tierra lleno de vegetación y dominada por el color verde que contrasta con los blancos y grises de las heladas nocturnas.

Si dentro de la filmografía de M. Night Shyamalan deberíamos clasificar After Earth, la incluiríamos dentro del grupo de "El último Airbender". Creaciones con enormes dosis de efectos especiales, que prometían mucho, pero que decepcionan porque, habiendo un potente material, el resultado no es lo redondo que cabría esperar. Y es que a pesar de contar con un actor tan de moda como es Will Smith,  está muy desaprovechado en detrimento de su hijo, que no ha sabido aprovechar una gran oportunidad para hacerle sombra a su padre y aumentar su caché.

Podemos resumirlo como un film entretenido, que abusa excesivamente de los flashback, y que podría haber dado mucho más de sí en manos de otro director mas creativo y atrevido que el cada vez más decepcionante Shyamalan.

sábado, 18 de mayo de 2013

Crítica de La Cabaña en el Bosque


De vez en cuando, tienen las distribuidoras la fea costumbre de paralizar las proyecciones, en nuestras salas, de algunas producciones que vienen avaladas por buenas críticas en sus países de origen. Este es el caso de "The Cabin in the Woods", una película enmarcada en el género de terror, que ha causado sensación por donde ha tenido la suerte de pasar.

Drew Goddard, al que recordaremos por ese sorprendente proyecto respaldado por JJ Abrams llamado Monstruoso, se pone tras las cámaras para dirigir este curioso film. El guión de Joss Whedon, que nos sonará por la superexitosa Los Vengadores, y el propio director nos adentra en una historia que se alimenta de alguno de los clásicos del género. Es imposible no encontrar ciertas similitudes con La Matanza de Texas o Posesión Infernal, obras que se desarrollan en similares circunstancias a esta.

Pero en esta ocasión se intenta innovar un poco más, introduciendo algunos conceptos que se escapan de lo cotidiano en este tipo de producciones. Por un lado el reparto, que cuenta con algunos nombres de éxito como Chris Hemsworth o Sigourney Weaver que, sin tener unos papeles de mucho peso, sirven para aumentar el caché y el interés del film. Por otro lado cuenta con el acierto de haber introducido una serie de hechos paralelos, sin sentido en un principio, pero que resulta relevante tanto en el desarrollo como en el desenlace de la acción.

La historia nos lleva hasta una pequeña cabaña en un bosque donde un grupo de jóvenes deciden pasar un fin de semana. El idílico lugar no va a ser lo que ellos esperaban, y lo que prometía ser una velada de risas y alcohol se convierte en una auténtica pesadilla al descubrir una pequeña trampilla en el suelo. La curiosidad y una serie de extraños objetos serán la mezcla explosiva que desembocará en un cocktail explosivo de terror y sangre.

Con esta premisa se nos presenta uno de los films del género más originales de los últimos años, y es que no nos vamos a encontrar con lo que en un principio la sinopsis nos sugiere. A diferencia de las películas mencionadas anteriormente, esta Cabaña en el Bosque se convierte en un homenaje a muchos de los personajes que nos han aterrado a lo largo de los tiempos. Vampiros, zombies, cenobitas y demás hordas aterradoras toman su importancia en unos minutos finales en los que descubrimos donde ha ido a parar parte de esos 30 millones de dolares que tenía de presupuesto.

Quizás lo mas flojo que encontramos son las actuaciones, aunque con nombres tan poco conocidos como Kristen Connolly o Fran Kranz era lo que cabía esperar. Un claro caso de interpretaciones funcionales y poco artísticas, aunque también es cierto que para lo que se requería funciona bastante bien, como también cumple la música de David Julyan.

Una película que asombra por la originalidad del guión y por un final bastante sorprendente ensalzado con imágenes muy potentes y mucho ritmo. Una película que consigue dar una vuelta de tuerca al género y que hemos tenido la mala suerte de no haber podido disfrutar en las salas cinematográficas de nuestras ciudades.

martes, 19 de febrero de 2013

La música de las películas de Quentin Tarantino



Desde Hellofriki seguimos sorprendiendo a nuestros oyentes y en esta ocasión,  con motivo del estreno de Django Desencadenado, nos salimos de lo habitual y hemos grabado un especial sobre Quentin Tarantino, creador del film.

Pero alejándonos de los convencionalismos habituales, hemos optado por hacer una visión de este provocador director a través de las canciones que conforman sus bandas sonoras. Un remix musical, completo y variado que nos acercan míticos films como Kill Bill, Malditos Bastardos o la aclamada Pulp Fiction.

Presentado por Victor M. Yeste, dirigido por M.C. Catalán y con las aportaciones de Manuel Callejo, Ricardo y un servidor promete revivir algunos de los films más polémicos de los últimos años, con una experiencia musical al mas puro estilo Tarantino.

Desde AQUÍ podéis descargar el audio.

sábado, 16 de febrero de 2013

Crítica de La Jungla 4.0


Si hay una Saga apreciada por los aficionados al cine de acción, es la que en 1988 crease un John McTiernan que venía de triunfar con Depredador. Tras el éxito de la hazaña heroica del detective John McClane en aquella torre acristalada, volvió a repetir situando la acción, esta vez en un aeropuerto. Tiempo después, viendo que la fórmula seguía funcionando, se decidió lanzar una nueva entrega del detective mas duro de Hollywood haciendo pareja junto a Samuel L. Jackson en La Jungla, La Venganza.

Doce años habían pasado desde esta última secuela hasta que los estudios Twentieth Century Fox, se decidió a dar luz verde un proyecto del que se llevaba mucho tiempo especulando. A diferencia de los films anteriores, se optó por prescindir de McTiernan y dejar esta cuarta entrega en manos de un director que, a pesar de no tener un gran número de creaciones a sus espaldas, demostró con Underworld que tenía dotes suficientes para el cine de acción.

Len Wiseman se encontraba desde que le ofrecieron el proyecto con lo complicado que sería ofrecer un producto original, tras haber explotado mucho la saga con las entregas anteriores. Además, el protagonista de la franquicia, McClaine, contaba con quince años más de edad a sus espalda, lo que suponía un aspecto a tener en cuenta a la hora de enfocar las escenas de acción.

Pero el director californiano tuvo la suerte de encontrarse con el guión de Mark Bomback que, además de mantener la línea argumental de las anteriores, ha sabido actualizarla con la era digital que vivimos hoy en día. Los asaltos a edificios in situ han dejado paso a los delitos telemáticos, a través de redes inalámbricas y las conexiones vía satélite. Este es el punto de partida de La Jungla 4.0 donde varios aficionados a la piratería informática han sido asesinados tras programar pequeñas aplicaciones informáticas pagadas a precio de oro. Esto pone en alerta al FBI que encarga a John McClaine que recoja a uno de estos hackers para llevarlo a un edificio federal a ser interrogado. A partir de aquí el duro detective se verá involucrado en un caos total, que pondrá en peligro la seguridad y economía del país mas desarrollado del globo.

Si analizamos el planteamiento del film, vemos que a pesar de tener algunos excesos de "fantasmadas", no es cierto que actualmente casi todos los aspectos de un país van controlados a través de la red de redes por lo que la trama propuesta no es tan descabellada como se podría pensar, sirviendo de inspiración a films posteriores como La Conspiración del Pánico. Pero este además cuenta con el punto diferenciador de contar con Bruce Willis dando vida al personaje que mas carisma le ha aportado en esto del séptimo arte.

A pesar de contar ya con cierta edad, el actor no se arruga y demuestra que aquel dicho de "el que tuvo, retuvo" es cierto en muchas ocasiones. La década y media que había pasado, desde que nos asombrase en su cara a cara con William Atherton, no le han quitado sus ganas de seguir repartiendo estopa y lanzar sus típicas expresiones desafiantes que, en esta ocasión pondrá de los nervios a Timothy Olyphant.

El actor hawaiano consigue ofrecernos ese papel de antihéroe sin escrúpulos, capaz de cualquier cosa por conseguir sus objetivos. A pesar de no ser excesivamente expresivo, consigue que no le cojas precisamente simpatía y, a medida que se va desarrollando el guión, nos vayan aumentando las ganas ver el enfrentamiento con McClaine.

El trío de papeles de peso en el film lo completa un poco conocido Justing Long. Podemos afirmar que cumple a la perfección con su rol de freak informático, obsesionado con el mundo digital  y los algoritmos matemáticos. No es una actuación merecedora de ningún premio, pero ofrece lo que el guión requiere, algo más que suficiente para este tipo de género.

Kevin Smith, conocido como el Silencioso Bob de Clerks, Cliff Curtis o la guapa Maggie Q. son otros de los nombres que conforman el reparto de esta Jungla 4.0 a la que pone fotografía Simon Duggan. Este director que ya trabajo en I Robot o Underworl: Evolution, nos deja unas imágenes muy urbanas pero en ocasiones realmente espectaculares. Este es uno de los aspectos más destacados del film, ya que parte de la obra se asienta en su espectacularidad y el caos que en ella se muestra.

Un caos que se ve acompañado por la música de Marco Beltrami. Su partitura es acorde en todo momento con el desconcierto que vive el país tras la oleada de cyberataques que va viviendo, pero sin llegar al nivel de la que Michael Kamen realizó para las primeras entregas de la Saga. En este curto producto de la franquicia nos hemos encontrado con unos pentagramas mas funcionales que preciosistas, encajando muy bien con la acción pero dando poco resultado fuera de esta.

La Jungla 4.0 sigue los cánones del cine de acción de los ochenta pero dentro de un marco más actual. A pesar de que tarda un poco en arrancar y conseguir captar toda la atención, no debemos quitarle mérito al director que ha sabido renovar la saga y seguir manteniendo el interés por las hazañas de John McClaine. Uno de los peros que podemos ponerle al guión es el de haber tratado a los servicios de inteligencia como auténticos inútiles, cosa que mejora con algunas de las escenas eliminadas del montaje final, que Wiseman decidió recortar para enfatizar el grado de caos alcanzado. Una película para amantes de la acción que, a pesar de tener dos horas de metraje, no se hace para nada pesado, con imposibles escenas de acción y mucha adrenalina.

lunes, 11 de febrero de 2013

Crítica de Lincoln


Desde Hollywood, con esto de la crisis económica y política que está viviendo el mundo, se han empeñado en rescatar un nombre que resultó clave en el desarrollo de lo que hoy conocemos como el epicentro del capitalismo. Timur Bekmambetov nos ofreció este verano una visión heroica de Abraham Lincoln, donde el presidente era capaz de enfrentarse a un ejército de vampiros armado únicamente con un hacha. Una visión curiosa de la guerra de la secesión, donde las tropas sureñas eran apoyadas por estos casi inmortales seres, en una lucha que decidiría el futuro del país y de la existencia de la raza de color.

Este no iba a ser el único film que iba a tomar a este personaje histórico como protagonista, ya que varios meses mas tarde uno de los genios del celuloide presentaba Lincoln. Esta obra, que nada tiene que ver con la mencionada anteriormente, nos traía un periodo de la vida de este reconocido presidente estadounidense que fue crucial para para que los Estados Unidos llegase a ser lo que conocemos hoy en día.

Si el nombre del film puede llevarnos a la idea de que nos vamos a encontrar con un biopic al uso, en esta ocasión no se trata exactamente de eso. Lo que Steven Spielberg nos va a narrar, a lo largo de dos horas y media, es el intento por parte de Lincoln y su partido de abolir la esclavitud y llevar a su fin la guerra entre las tropas de los ejércitos confederados y del sur. Un homenaje a la aprobación de la decimotercera enmienda donde se declararían como libres a todos los ciudadanos de los estados confederados y, a la postre, de todo el territorio estadounidense.

Una historia así no podía llevarla  a la gran pantalla cualquier director ya que el guión, obra de Tony Kushner, podría llegar a resultar demasiado pesado. Si hay alguien capaz de coger un tostón y hacerlo que resulte entretenido y atractivo, ese es Steven Spielberg. El director californiano nos tiene acostumbrados, cada cierto tiempo, a realizar una obra más personal de lo habitual con la finalidad de, además de llegarle al público, colarse en las quinielas de favoritos de los premios de la Academa. A escasos días para conocer los galardonados, podemos confirmar que Lincoln se encuentra allí por méritos propios, aspirando a las estatuillas más importantes.

Y es que el sello del "rey midas de Hollywood" está presente en cada plano de esta producción, en la que se han invertido 65 millones de dolares. Como es habitual en sus creaciones, abre la película de forma espectacular, con escenas bélicas y un presidente que ya desde los primeros diálogos consigue llamar la atención y atraparte con su verborrea. Un comienzo potente que, por desgracia, se suaviza excesivamente a medida que se va desarrollando la historia y que se salva en muchas ocasiones por la grandiosa actuación del Daniel Day-Lewis.

El actor, nacido en Greenwish, nos tiene acostumbrado a realizar papeles sobresalientes por lo que las expectativas puestas en este Abrahan Lincoln eran muy altas. Por suerte no defrauda y da vida a uno de los mejores roles de su dilatada carrera como actor. En todo momento hace creíble el personaje al que encarna, regalándonos momentos realmente increíbles y monólogos que, muy probablemente, le lleven a hacerse como mejor actor en la presente gala de los Oscar.

Junto a él, nos encontramos con una sorprendente Sally Field, que actualmente prepara la secuela de The Amazing Spiderman. Su rol en la historia es fundamental como esposa de Abraham Lincoln, y a pesar de andar a la sombra de la interpretación de Day-Lewis, realiza un trabajo sensacional imprimiendo fuerza y carácter a su personaje. Una actuación que se complementa a la perfección con el del actor principal y que le ha valido su nominación, como mejor actriz principal para los premios de la Academia.

El otro nombre destacado del film, y con grandes posibilidades de ganar el Oscar a mejor actor secundario, es el del veterano Tommy Lee Jones. El tejano, a pesar de tener apariciones esporádicas, borda su papel de acérrimo defensor de la igualdad entre blancos y negros. Cada aparición suya supone un vuelco a la historia y consigue transmitir el pensamiento de su personaje en cada gesto y cada palabra, con un lenguaje menos adornado que el de Lincoln, pero igualmente efectista. Una nominación mas que merecida la de este intérprete que siempre está a la altura.

Joseph Gordon-Levitt es uno de los actores de moda al otro lado del charco. Sólo en el pasado 2012 lo hemos visto hasta en cuatro producciones, en papeles de mayor o menor importancia, pero codeándose con los grandes del mundillo. En esta ocasión encarna a Robert Lincoln, el hijo mayor del presidente y que se encuentra en continuo enfrentamiento con su progenitor. El sobreproteccionismo al que se ve sometido, gracias a la posición política de Abraham, está en conflicto con sus ansias de servir a su país en la guerra. A pesar de dedicar algo del metraje a explicar este enfrentamiento, se ve que es un mero instrumento para demostrar lo dañada de la situación entre Lincoln y su esposa, que viene sufriendo reiterados ataques depresivos a raíz de la muerte de uno de sus hijos.

David Stratharin, James Spader o John Hawkes son otros de los nombres que componen el numeroso reparto utilizado en el film. Actores que cumplen a la perfección con su cometido y que tienen sus mejores momentos en la  sala del congreso, donde se pone a debate la aprobación de la decimotercera enmienda.

Si algo tiene Steven Spielberg es que es capaz de coger una historia sin mucha chicha y exprimirla al máximo tirando de buenos actores y haciendo uso de una magnífica fotografía. Como es habitual en sus producciones es Janusz Kaminski quien nos pone en escena una imagen impecable de la obra, haciendo uso para esta ocasión de tonos bastante apagados en concordancia con la época de guerra e incertidumbre en la que se desarrolla la obra. Visualmente es una maravilla a pesar de no ser un film que tenga largos exteriores o excesivas escenas impactantes, visualmente hablando.

El trío de directores habituales en las obras del californiano lo cierra el  veterano maestro John Williams. A pesar de anunciar su retirada, nos regala como última gran composición una música preciosista, muy melódica y con fuerza, como es habitual en sus partituras. Los pentagramas encajan perfectamente con la trama, enfatizando aún mas las miserias y grandezas de uno de los personajes mas influyentes de la historia del mundo moderno.

Con doce nominaciones a los Oscar, Lincoln se sitúa en la cabeza de las listas para llevarse los galardones más importantes del pasado 2012. Sería injusto decir que tanto la puesta en escena, como las interpretaciones y el aspecto visual no son de una firma sobresaliente pero, por desgracia para nosotros, quizás la historia la veamos demasiado lejana y poco atractiva. Este film nos sirve para contemplar que la corrupción política no es algo de nuestro tiempo, sino que viene desde mucho atrás, y puede servir tanto para el lucro personal como para hacer justicia. Este es quizás el aspecto mas sorprendente de un político que muchos tacharíamos de inmaculado, pero que tuvo que tirar de mentiras y artimañas para, eso si, conseguir un bien necesario.

El problema es que para llegar a esto, nos encontramos con un metraje excesivamente amplio, con continuos cambios de ritmo que puede resultar cansino, y que a pesar de ser una historia bien narrada y mejor puesta en pantalla, está destinado mayoritariamente al público estadounidense. Una película con una gran firma y todo lo necesario para triunfar en territorio americano, pero que fuera de sus fronteras va a tener el handicap que no todo el mundo va a saber apreciar la enorme calidad del film.

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