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sábado, 16 de febrero de 2013

Crítica de La Jungla 4.0


Si hay una Saga apreciada por los aficionados al cine de acción, es la que en 1988 crease un John McTiernan que venía de triunfar con Depredador. Tras el éxito de la hazaña heroica del detective John McClane en aquella torre acristalada, volvió a repetir situando la acción, esta vez en un aeropuerto. Tiempo después, viendo que la fórmula seguía funcionando, se decidió lanzar una nueva entrega del detective mas duro de Hollywood haciendo pareja junto a Samuel L. Jackson en La Jungla, La Venganza.

Doce años habían pasado desde esta última secuela hasta que los estudios Twentieth Century Fox, se decidió a dar luz verde un proyecto del que se llevaba mucho tiempo especulando. A diferencia de los films anteriores, se optó por prescindir de McTiernan y dejar esta cuarta entrega en manos de un director que, a pesar de no tener un gran número de creaciones a sus espaldas, demostró con Underworld que tenía dotes suficientes para el cine de acción.

Len Wiseman se encontraba desde que le ofrecieron el proyecto con lo complicado que sería ofrecer un producto original, tras haber explotado mucho la saga con las entregas anteriores. Además, el protagonista de la franquicia, McClaine, contaba con quince años más de edad a sus espalda, lo que suponía un aspecto a tener en cuenta a la hora de enfocar las escenas de acción.

Pero el director californiano tuvo la suerte de encontrarse con el guión de Mark Bomback que, además de mantener la línea argumental de las anteriores, ha sabido actualizarla con la era digital que vivimos hoy en día. Los asaltos a edificios in situ han dejado paso a los delitos telemáticos, a través de redes inalámbricas y las conexiones vía satélite. Este es el punto de partida de La Jungla 4.0 donde varios aficionados a la piratería informática han sido asesinados tras programar pequeñas aplicaciones informáticas pagadas a precio de oro. Esto pone en alerta al FBI que encarga a John McClaine que recoja a uno de estos hackers para llevarlo a un edificio federal a ser interrogado. A partir de aquí el duro detective se verá involucrado en un caos total, que pondrá en peligro la seguridad y economía del país mas desarrollado del globo.

Si analizamos el planteamiento del film, vemos que a pesar de tener algunos excesos de "fantasmadas", no es cierto que actualmente casi todos los aspectos de un país van controlados a través de la red de redes por lo que la trama propuesta no es tan descabellada como se podría pensar, sirviendo de inspiración a films posteriores como La Conspiración del Pánico. Pero este además cuenta con el punto diferenciador de contar con Bruce Willis dando vida al personaje que mas carisma le ha aportado en esto del séptimo arte.

A pesar de contar ya con cierta edad, el actor no se arruga y demuestra que aquel dicho de "el que tuvo, retuvo" es cierto en muchas ocasiones. La década y media que había pasado, desde que nos asombrase en su cara a cara con William Atherton, no le han quitado sus ganas de seguir repartiendo estopa y lanzar sus típicas expresiones desafiantes que, en esta ocasión pondrá de los nervios a Timothy Olyphant.

El actor hawaiano consigue ofrecernos ese papel de antihéroe sin escrúpulos, capaz de cualquier cosa por conseguir sus objetivos. A pesar de no ser excesivamente expresivo, consigue que no le cojas precisamente simpatía y, a medida que se va desarrollando el guión, nos vayan aumentando las ganas ver el enfrentamiento con McClaine.

El trío de papeles de peso en el film lo completa un poco conocido Justing Long. Podemos afirmar que cumple a la perfección con su rol de freak informático, obsesionado con el mundo digital  y los algoritmos matemáticos. No es una actuación merecedora de ningún premio, pero ofrece lo que el guión requiere, algo más que suficiente para este tipo de género.

Kevin Smith, conocido como el Silencioso Bob de Clerks, Cliff Curtis o la guapa Maggie Q. son otros de los nombres que conforman el reparto de esta Jungla 4.0 a la que pone fotografía Simon Duggan. Este director que ya trabajo en I Robot o Underworl: Evolution, nos deja unas imágenes muy urbanas pero en ocasiones realmente espectaculares. Este es uno de los aspectos más destacados del film, ya que parte de la obra se asienta en su espectacularidad y el caos que en ella se muestra.

Un caos que se ve acompañado por la música de Marco Beltrami. Su partitura es acorde en todo momento con el desconcierto que vive el país tras la oleada de cyberataques que va viviendo, pero sin llegar al nivel de la que Michael Kamen realizó para las primeras entregas de la Saga. En este curto producto de la franquicia nos hemos encontrado con unos pentagramas mas funcionales que preciosistas, encajando muy bien con la acción pero dando poco resultado fuera de esta.

La Jungla 4.0 sigue los cánones del cine de acción de los ochenta pero dentro de un marco más actual. A pesar de que tarda un poco en arrancar y conseguir captar toda la atención, no debemos quitarle mérito al director que ha sabido renovar la saga y seguir manteniendo el interés por las hazañas de John McClaine. Uno de los peros que podemos ponerle al guión es el de haber tratado a los servicios de inteligencia como auténticos inútiles, cosa que mejora con algunas de las escenas eliminadas del montaje final, que Wiseman decidió recortar para enfatizar el grado de caos alcanzado. Una película para amantes de la acción que, a pesar de tener dos horas de metraje, no se hace para nada pesado, con imposibles escenas de acción y mucha adrenalina.

viernes, 18 de enero de 2013

Crítica de Total Recall - Desafio Total (2012)


A comienzo de la década de los noventa se estrenaba en las pantallas de todo el mundo un film que, con un presupuesto de 65 millones de dolares, asombró a todos. Dirigida por un director tan controvertido como Paul Verhoeven,  el film te sumergía en un viaje a una colonizada Marte, donde seres humanos y mutantes conviven bajo un sistema casi dictatorial. Uno de los héroes de acción de la década, como era el musculoso Arnold Scwarzenegger, se metía en el pellejo de Douglas Quaid, que cansado de la rutina diária decide simularse unas vacaciones en el planeta rojo, viéndose envuelto en una trama de persecuciones, tiroteos y mucha acción.

Veintidós años después de disfrutar de un film de ciencia ficción con mucha adrenalina y caras tan conocidas como las de una guapa y joven Sharon Stone, o el villano por antonomasia del cine hollywoodiense como era Michael Ironside, nos llega un nuevo reboot de la obra. Pero, pese a lo que podamos pensar, el guión de Kurt Wimmer y Mark Bomback nada tiene que ver con la novela de Philip K. Dick. Muchos son los guiños a la producción de Verhoeven, pero la historia es totalmente distinta.

En esta ocasión toda la trama tiene su desarrollo en la Tierra, en dos emplazamientos totalmente opuestos tanto física como socialmente. Por un lado está La Colonia, una urbe altamente masificada por la clase proletaria y baja, con un diseño muy al estilo Blade Runner. Un enorme barrio chino lleno de suburbios y el principal objetivo del canciller Cohaagen. Al otro lado del mundo, y unido por un enorme ascensor que atraviesa la tierra de punta a punta se sitúa la UFB, donde las clases mas altas conviven entre impresionantes adelantos tecnológicos y un efectivo sistema de seguridad.

Douglas Quaid trabaja como montador de sintéticos, unos androides mezclas de soldado clon con los autómatas de I Robot, que son los defensores de la autoridad en este futuro lleno de contrastes. Su feliz vida transcurre entre su trabajo y su matrimonio con una guapa agente de policía, eclipsada por una pesadilla que se repite noche tras noche y le impide un normal descanso. Es por ello que decide visitar Rekall, una empresa que mediante compuestos químicos te generan aquellos recuerdos que quieras tener, para alejarse un poco de la rutina y, de paso, hacer desaparecer ese extraño sueño que tanto le inquieta. Esta visita va a suponer un cambio en toda la concepción que tenía de el mismo y le llenara de dudas sobre su propia existencia y del mundo que percibe.

A groso modo esta puede ser la puesta en escena del film, para el que se ha contado con Colin Farrell en el papel de Quaid. El actor irlandes, que ya pudimos ver en este género de ciencia ficción en Minority Report, realiza un trabajo bastante eficaz, pero no consigue alcanzar el nivel de carisma que Schwarzzeneger  tenía en el celuloide original. Pero dejando de lado pequeños matices, en este tipo de papeles lo que mayor importancia tiene es interpretar bien las coreografías y tener un buen físico para ello, cosa que el protagonista de Ultima llamada realiza perfectamente.

Junto a el, dos de los rostros bonitos del cine del otro lado del charco. Por un lado la guapísima Kate Beckinsale en el rol de Lori, la esposa de Douglas Quaid. Acostumbrada a verla en films de acción, no nos sorprende su soltura en las escenas con mayor dosis de adrenalina, convirtiendo a esta "cariñosa" esposa en una auténtica terminator que, para agrado del género masculino, dura mucho más en pantalla que su homónima en la versión de 1990.

En el lado opuesto a esta antiheroína nos encontramos con una no menos atractiva Jessica Biel, el auténtico amor de Douglas y una de las principales cabecillas de la resistencia. Su interpretación, sin llegar a ser mala, es de las mas flojas dentro de los papeles principales, quedando en todo momento eclipsada tanto por Farrell como por Beckinsale. No podemos decir que no cumple con su papel, pero le falta la fuerza y la puesta en escena que tenía la Melina original, a la que daba vida Rachel Ticotin.

El resto del reparto son caras menos conocidas para el público en general como las de Bryan Cranston o Bokeem Woodbine, que pasan sin pena ni gloria por la historia, siendo indiferente de haber escogido otros rsotros para dar vida a sus personajes.

Len Wiseman, al que recordaremos por dirigir La Jungla 4.0 o escribir los guiones de la saga Underworld (que casualmente protagoniza Beckinsale), fue el elegido para dar forma a este "remake" que ya fue criticado desde que se planteó la idea. Al director de origen californiano no podemos ponerle ningún pero, ya que de un guión bastante plano ha obtenido un producto muy atractivo visualmente que no se hace para nada pesado. Quizás el comienzo del film pueda parecer algo lento, pero una vez que van aconteciendo los hechos, va acelerando su ritmo hasta lograr que las casi dos horas de metraje pasen sin darte cuenta. Y todo ello a pesar de haber alargado en exceso una de las escenas que tenía en común con el film de Verhoeven, haciendo interminable la escena donde se intenta convencer a Quaid que todo es producto de los químicos suministrados en Rekall.

Para la fotografía nos encontramos con Paul Cameron, un habitual en los thrillers y que realiza aquí su primera incursión en los mundos de la ciencia ficción. Nos deleita con dos fotografias contrastadas, una para cada polo del planeta. La colonia la muestra como un lugar de vida nocturna, llena de luces y neones para enfatizar que la población residente trabaja durante todo el día y únicamente tiene algo de vida en horas intespectivas. En el lado opuesto se nos presenta lo que es una gran ciudad capitalista, utilizando para esta ocasión tonos fríos, que nos hacía recordar mucho el film de Steven Spielberg, Minority Report. Es imposible no ver similitudes de diseño entre ambas obras, incluyendo decorados, vehículos o el sistema magnético por el que se desplazan los automóviles, algo más caótico en esta Total Recall. Visualmente es un espectáculo y mucha culpa de ello lo tiene este director de fotografía.

Uno de los puntos que mas habían marcado la producción de los noventa era la impresionante banda sonora compuesta por el desaparecido Jerry Goldsmith. Su tema central, muy utilizado en todo tipo de espectáculos, tenía una fuerza que supuso uno de los sellos del film. Con solo nombrar las palabras Desafio Total, automáticamente se nos venía la pegadiza melodía a la cabeza que nos acompañaba para el resto del día. Eso, desgraciadamente no ocurre con esta nueva versión, siendo la composición de Harry Gregson-Williams más funcional que la de Goldsmith. La partitura funciona bien en el film, añadiendo mucha carga a las ya de por sí intensas escenas de acción, pero con el handdicap que alejándola del film carece de todo sentido. Una banda sonora que acompaña bien a la película y que cumple en su cometido, pero que no va a ser de las que llevemos habitualmente en nuestro reproductor mp3.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero es imposible ver un remake sin buscar similitudes con su antecesora. Para mi ha sido todo un acierto no repetir historia, ya que eso no hubiese hecho mas que inmolar esta nueva versión, sobre todo teniendo en cuenta que la de Verhoeven ha envejecido bastante bien y que no hubiese aportado nada nuevo. En su lugar nos encontramos con una entretenida obra de ciencia ficción, repleta de momento intensos, bien coreografiada y con muchos guiños a la película original. Una producción de 125 millones de dolares, que a pesar de no haber funcionado como se esperaba en taquilla, ofrece una buena oportunidad para disfrutarla tranquilamente en el sofá, acompañada de un refresco bien frío y un bol de palomitas.
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