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jueves, 16 de octubre de 2014

Crítica de Líbranos de Mal


Dentro del género de terror, uno de los temas que mas juego ha dado siempre ha sido el de las posesiones y los exorcismos. No hay año que no se estrene algún film, de mayor o menor presupuesto, en el que este sea el tema central sobre el que gira la historia.

Si hay un director que se ha especializado en este tipo de argumentos es Scott Derrickson. Y no solo por dirigir films como El Exorcismo de Emilio Rose, sino por ser el guionista de aterradoras películas como las dos entregas de  Sinister o la anteriormente mencionada sobre Emili Rose. Pero en esta ocasión además de crear el guión, junto a Paul Harris Boardman, se situa tras las cámaras para intentar ponernos los pelos de punta.

La historia nos traslada hasta Oriente Medio, donde un grupo de marines, en plena operación bélica, sufren un extraño incidente en unas grutas del desierto donde operaban. Tiempo más tarde, estos soldados comienzan a experimentar extraños comportamientos que se escapan de toda lógica. Perturbadoras aptitudes agresivas, que desembocan en extrañas muertes.

Sarchie es el inspector de policía al que se le a encargado un caso, que parece no tener ni pies ni cabeza, Pero si no eran suficientemente complicados estos macabros sucesos, se cruza un poco convencional sacerdote. Mendoza, que es como se llama, se irá involucrando en la trama hasta convertirse en una pieza clave para resolver la trama.

En principio el guió parece tener cierto atractivo, ya que mezcla temas tan recurrentes como el de las posesiones, los exorcismos y todo el aparato de investigación policial. Pero este tipo de mezclas no siempre salen todo lo redonda que desearíamos, algo que ocurre con Líbranos del Mal.

Eric Bana fue elegido para ser el reclamo del film. El actor australiano realiza un papel aceptable, pero no está al nivel al que nos tiene acostumbrado. Gran parte de ello la tiene el rol adoptado por el intérprete, al que el guión no le hace justicia. Hecho del que se aprovecha Édgar Ramirez, en su papel de misterioso sacerdote. Poco a poco este venezolano, se va haciendo el dueño del protagonismo de la historia, gracias a que consigue despertar en el espectador un interés especial sobre el personaje al que da vida.

El resto del reparto no merece una mención especial, ya que se limitan a cumplir con las exigencias del guión con suficiencia pero sin excelencia. Algo que también podemos aplicar a la oscura fotografía de Scott Kevan, al que podemos encontrar en los dos primeros episodios de la serie televisiva Constantine. Si algo tendríamos que destacar en este aspecto sería el uso de tonos grisáceos a lo largo de las casi dos horas que dura la obra.

Unas tomas muy oscuras, a las que pone música Christopher Young. Su partitura encaja bastante bien con la historia, siendo uno de los puntos mas favorables de esta producción. Sonidos intensos cargados de misterio que enfatizan las escasas escenas en las que realmente se quiere conseguir sacar la adrenalina del espectador.

Recapitularemos diciendo que Líbranos del Mal es uno de esos casos en los que una buena idea no siempre funciona. Una mezcla de distintos géneros que no llega a conectar con el espectador y que venden como una obra de terror sin serlo del todo. Un excesivo metraje aliñado con un final descafeinado y poco original, que nos deja un producto bastante discreto y poco atractivo para el espectador que busque un buen film del género.

sábado, 18 de mayo de 2013

Crítica de La Cabaña en el Bosque


De vez en cuando, tienen las distribuidoras la fea costumbre de paralizar las proyecciones, en nuestras salas, de algunas producciones que vienen avaladas por buenas críticas en sus países de origen. Este es el caso de "The Cabin in the Woods", una película enmarcada en el género de terror, que ha causado sensación por donde ha tenido la suerte de pasar.

Drew Goddard, al que recordaremos por ese sorprendente proyecto respaldado por JJ Abrams llamado Monstruoso, se pone tras las cámaras para dirigir este curioso film. El guión de Joss Whedon, que nos sonará por la superexitosa Los Vengadores, y el propio director nos adentra en una historia que se alimenta de alguno de los clásicos del género. Es imposible no encontrar ciertas similitudes con La Matanza de Texas o Posesión Infernal, obras que se desarrollan en similares circunstancias a esta.

Pero en esta ocasión se intenta innovar un poco más, introduciendo algunos conceptos que se escapan de lo cotidiano en este tipo de producciones. Por un lado el reparto, que cuenta con algunos nombres de éxito como Chris Hemsworth o Sigourney Weaver que, sin tener unos papeles de mucho peso, sirven para aumentar el caché y el interés del film. Por otro lado cuenta con el acierto de haber introducido una serie de hechos paralelos, sin sentido en un principio, pero que resulta relevante tanto en el desarrollo como en el desenlace de la acción.

La historia nos lleva hasta una pequeña cabaña en un bosque donde un grupo de jóvenes deciden pasar un fin de semana. El idílico lugar no va a ser lo que ellos esperaban, y lo que prometía ser una velada de risas y alcohol se convierte en una auténtica pesadilla al descubrir una pequeña trampilla en el suelo. La curiosidad y una serie de extraños objetos serán la mezcla explosiva que desembocará en un cocktail explosivo de terror y sangre.

Con esta premisa se nos presenta uno de los films del género más originales de los últimos años, y es que no nos vamos a encontrar con lo que en un principio la sinopsis nos sugiere. A diferencia de las películas mencionadas anteriormente, esta Cabaña en el Bosque se convierte en un homenaje a muchos de los personajes que nos han aterrado a lo largo de los tiempos. Vampiros, zombies, cenobitas y demás hordas aterradoras toman su importancia en unos minutos finales en los que descubrimos donde ha ido a parar parte de esos 30 millones de dolares que tenía de presupuesto.

Quizás lo mas flojo que encontramos son las actuaciones, aunque con nombres tan poco conocidos como Kristen Connolly o Fran Kranz era lo que cabía esperar. Un claro caso de interpretaciones funcionales y poco artísticas, aunque también es cierto que para lo que se requería funciona bastante bien, como también cumple la música de David Julyan.

Una película que asombra por la originalidad del guión y por un final bastante sorprendente ensalzado con imágenes muy potentes y mucho ritmo. Una película que consigue dar una vuelta de tuerca al género y que hemos tenido la mala suerte de no haber podido disfrutar en las salas cinematográficas de nuestras ciudades.

jueves, 8 de noviembre de 2012

"Se lo que hicisteis el último Halloween" primera colaboración



El especial "Se lo que hicisteis el último Halloween" es la primera colaboración que realizo con el podcast de  Hello Friki. Junto con Victor M. Yeste, M.C. Catalan, Manuel Callejo y g4f5g6 vivimos una aventura de miedo.

Los audios pertenecientes a este podcast fueron encontrados en un coche abandonado en una carretera terciaria en una noche especialmente neblinosa.

La guardia civil está investigando el asunto y ha vinculado el vehículo con la desaparición del equipo de Hello Friki Podcast: Víctor M. Yeste, M.C. Catalán, Manuel Callejo, g4f5g6 y Javier Roman. Al parecer, según se puede observar en el audio que vais a escuchar, decidieron grabar en el bosque para hacer un especial Halloween más terrorífico.

Los resultados fueron estremecedores. Pero, mientras tanto, pudieron hablar de muchas películas, novelas y series. Se grabaron hablando de las películas "Truco o Trato" (2007, Michael Dougherty), "La noche de Halloween" (1978, John Carpenter), "El misterio de la dama blanca" (1988, Frank LaLoggia), "Entrevista con el vampiro (Crónicas vampíricas)" (1994, Neil Jordan), "Drácula de Bram Stoker" (1992, Francis Ford Coppola), "Un hombre lobo americano en Londres" (1981, John Landis) y "La niebla" (1980, John Carpenter).

Además, hablaron de Stephen King y algunas de sus novelas, de Edgar Allan Poe y otros libros relacionados con el género del terror.

Si estáis dispuestos a oir los audios haz click aquí.

lunes, 22 de octubre de 2012

Crítica de Frankenweenie


Desde hace algún tiempo para acá el cine de Tim Burton no conseguía conectar completamente con el público. Y es que el director californiano, tras sorprender con obras como Big Fish o Eduardo Manostijeras, había comenzado una etapa con films atacados desde muchos sectores de la crítica especializada. Películas como Alicia en el País de las Maravillas o la decepcionante Sombras Tenebrosas provocaron numerosas opiniones negativas que se hicieron sentir tanto entre sus fans como en la taquilla de las salas cinematográficas.

Un campo donde Burton ha cosechado numerosos éxitos ha sido el de la animación, con un film que se ha convertido en todo un referente y que tiene legiones de seguidores repartidos por todo el mundo. Pesadilla antes de Navidad, a pesar de no ser dirigida por él, se ve influenciada por su mano desde el primer segundo siendo una de las obras del género mejor valorados tanto por la crítica como por los espectadores.

Con La Novia Cadáver decidió repetir con esa fórmula que tan bien le había funcionado, volviendo a convertirse en todo un éxito de taquilla. Y es que el sistema stop-motion utilizado en ambos films permitía que el director proyectase, de una forma acertada, las ideas que iban saliendo de sus guiones. Este sistema completamente artesanal de animación conseguía, fotograma a fotograma, plasmar la dualidad vida y muerte,  que en tantas ocasiones cruzan los personajes mas carismáticos de este genio de la dirección.

Y como no hay dos sin tres, Tim Burton decidió volver a esta técnica que tantos éxitos había cosechado para traernos el largometraje de un corto que, en 1984 y rodado en blanco y negro, nacía de la imaginación del director. La pequeña producción, de menos de media hora de metraje, se realizó con personajes de carne y hueso y , desgraciadamente, nunca llegó a verse en la gran pantalla.

Esta espinita que parecía haberla llevado clavada Burton, ha tenido una nueva oportunidad casi 30 años después. En esta ocasión los actores han sido sustituidos por figuras de "plastilina", lo que le ha dado un toque más "para todos los públicos" sin quitarle la esencia del guión original. Solo observando las primeras imágenes nos damos cuenta que se ha querido mantener la estética de La Novia Cadáver, con personajes de caras alargadas y cuerpos delgaduchos. Para mantener el paralelismo con el corto del que nace este Frankenweenie se ha optado por eliminar todo el colorido, resultando un film que recuerda a los clásicos del género de terror. Pero no solo tiene esa esencia, ya que la película es todo un homenaje a ellos, que va desde los nombres de los personajes hasta la curiosa escena donde en un televisor aparece Christopher Lee interpretando al mítico Conde Drácula.

En cuanto oimos hablar de Victor Frankenstein o Elsa Van Helsing  automáticamente relacionamos, sin mucho esfuerzo, a los personajes con los films del género, siendo los diseños de estos otro aspecto que recuerdan, casualmente, a aquellos seres que causaban el terror a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado. Incluso se hace mención a Mary Shelley, creadora de Frankenstein y que da nombre a una de las "pequeñas" mascotas del film.

Con tal cocktail de personajes y la imaginación de Tim Burton era difícil que no se obtuviese un film cuanto menos entretenido.Y lo cierto es que lo consigue basándose en unos buenos diseños, que es capaz de crear una atmósfera que te atrapa desde los primeros fotogramas. La historia recrea a la perfección el mito de Frankenstein adaptándolo al universo Burtoniano y transformándose para todos los públicos en la figura de Sparky. Algo que no podía haber sido posible sin el apoyo de la magnífica música del genial compositor Danny Elfman. Para ello regresa al estilo sinfónico y fantasioso de Eduardo Manostijeras, con unas partituras que te atrapan y te arrastran por las calles de Nueva Holanda como un personaje más. Y es que el pequeño pueblo y todo lo que allí acontece se ve favorecido y potenciado por la gran fotografía del debutante Peter Song.

Podemos afirmar que Tim Burton vuelve, en parte, a sus orígenes con una película muy entretenida, para ver en familia, con una historia muy divertida y que es un homenaje al cine clásico de terror. Un film que devuelve al autor de Bitelchus parte del prestigio que había ido perdiendo los últimos años, y que demuestra que a la animación artesanal aún le queda mucho camino por recorrer.

sábado, 13 de octubre de 2012

Crítica de Atrapados en Chernobyl


La desolada ciudad de Chernóbil tiene la desgracia de ser conocida por el desastre nuclear que, en 1986, se cobró la vida de 31 personas y provocó miles de casos de distintas afecciones derivadas de las radiaciones emitidas. Este suceso, el más catastrófico que ha causado una planta de fisión, provocó una gran consternación a lo largo de todo el planeta y dejó la ciudad ucraniana totalmente desierta, estado en el que se encuentra un cuarto de siglo después.

El film nos traslada hasta este inhóspito e inquietante paisaje, en lo que el encargado de una agencia de viaje denomina como "turismo extremo". Los ya desfasados paquetes multiaventuras han dejado paso a otros, en los que se busca subir un poco más los niveles de adrenalina. Y nada mejor que un paseo "turístico" por el lugar con mayor nivel de contaminación por radiación de la historia del mundo actual.

Este es lo que en un principio Oren Peli, guionista entre otras películas de la exitosa saga Paranormal Activity,  nos ofrece en este intento de aprovechar estos hechos para jugar con el mito de la ciudad fantasma. En un principio la idea, que puede parecer muy buena y original, se inicia con un planteamiento bastante atractivo y que ofrece muchísimas opciones, pero se va disolviendo a medida que transcurre el film como un azucarillo en una taza de café.

Bradley Parker, que debuta con esta obra, intenta crear un ambiente claustrofóbico y lleno de tensión, recurriendo a los cánones clásicos del género. El film tira de elementos ya vistos  en otras ocasiones y los combina sin llegar a obtener el resultado que desearíamos haber esperado. No faltan ni las escenas tomadas por un móvil, muy de moda últimamente en el género, ni la manía de los guionistas de ir eliminando uno a uno los personajes de forma inversamente proporcional al carisma que ofrecen. Muchas de las situaciones que  "sufren" los protagonistas nos suena haberlas visto en numerosas ocasiones, cambiando únicamente el paisaje donde se desarrolla. Y es que un planteamiento, que en principio era tan bueno, a medida que va pasando el metraje lleva consigo una paulatina pérdida de interés, por lo previsible de muchas de las situaciones que viven los protagonistas. 

Parte de la culpa de que la acción no enganche del todo con el espectador se debe, en gran medida, al mediocre reparto utilizado en el rodaje. Ingrid Bolso Bernal, Dimitri Diatchenko u Olivia Dudley son solo algunos de los desconocidos nombres que aparecen en los créditos y que no van a ser precisamente nominados para ningún premio. Sus roles son demasiado típicos, y sus dotes interpretativas no llegan a alcanzar el nivel mínimo exigible en este género. Es quizás Jonathan Sadowski, cuya interpretación puede destacar por encima de sus compañeros de reparto, el mas acorde con lo que la historia pedía, a pesar de sobreactuar en algunos momentos.

Otra de las tendencias, que cada vez con mayor asiduidad se aplica a este tipo de películas, es rodar como si fuese un documental, eliminando muchos de los filtros que dotan de claridad y nitidez a la imagen. Atrapados en Chernóbil no iba a ser menos, regalándonos una imagen y una fotografía bastante pobre para lo que el séptimo arte es capaz de ofrecernos. Si miramos el escaso presupuesto del film, podemos comprender muchos de estos defectos técnicos, que podrían haber sido disimulados con una historia mas convincente.

Resulta muy curioso que en los créditos aparezca el nombre de Diego Stocco como creador de las partituras del film, pero a lo largo de los 86 minutos que dura la película llamaba mucho la atención que no había ningún tipo de música de fondo. La banda sonora esta compuesta por ladridos de perros, gritos de los protagonistas y el inquietante silencio de tierras serbias y húngaras, las localizaciones elegidas para rodar el film.

Podemos resumir diciendo que un mayor presupuesto podría haber ayudado a maquillar muchos de los defectos del guión. Es una pena que una idea buena y original se haya perdido en un film que comienza bien pero que acaba de una forma totalmente absurda y surrealista, y que nos deja una gran moraleja: Cuando te pregunten si alguien sabe donde estas, contesta siempre que si.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Crítica de La Maldición Rookford



El género de terror en estos últimos tiempos parece haber entrado en un túnel sin salida. Las ideas para estos guiones son cada vez más escasas y es complicado sorprender a un espectador, inmunizado a base de las noticias y sucesos macabros que cada día inundan los telediarios.

De un tiempo para acá estaba tomando más fuerza el sistema de mostrarnos falsos documentales o imágenes captadas por cámaras caseras para dar una mayor sensación de realidad. Una moda que comenzó con el Proyecto de la Bruja Blair y han seguido otras como Grave Encounters o la saga Paranormal Activity.

En esta ocasión no se ha optado por lo anterior y se ha recurrido al método clásico de cine del género, contando la historia de la forma habitual y ahorrándonos unos cuantos dolores de cabeza. La trama nos lleva hasta un antiguo internado donde están ocurriendo sucesos que se escapan de lo común. Para intentar descubrir su origen se contratan los servicios de Floren Cathcart, una escéptica escritora que dedica su vida a desenmascarar cuantos mediums y videntes se le ponen delante.

Es por ello, y creyendo que los extraños hechos que ocurren en Rookford son causados por algunos de los internos, Robert Mallory, director del centro contacta con Floren  que va a vivir una serie de situaciones totalmente nuevas e inquietantes para ella.

Con este planteamiento se desarrolla el guión escrito por Stephen Volk. En un primer momento podemos ver que la hora y media larga que dura el film está lleno de tópicos en las historias de lugares encantados, donde no faltan los rincones inquietantes, las muertes en extrañas circunstancias y los sobresaltos que en más de una ocasión nos harán saltar del sillón. Pese a ello, la película dirigida por Nick Murphy sabe captar la atención del espectador y mantenerla a lo largo del metraje. Si bien la historia puede parecernos haberla visto antes, todas las claves son escondidas con cuidado, mostrando las cartas poco a poco y consiguiendo crear un buen clima de intriga y suspense.

Todo esto no hubiese sido posible sin el buen trabajo de Rebeca Hall en el papel de Floren. La actriz londinense se involucra totalmente en su rol, consiguiendo mostrar la evolución que va experimentando la escritora a medida que va abandonando ese escepticismo inicial para sucumbir a las dudas sobre la existencia de "algo" que se sale de lo científicamente demostrable.

La acompaña Domic West en el papel del director Mallory. El actor realiza un trabajo más que suficiente para este tipo de producciones, a pesar de ser totalmente secundario y en algunos momentos casi innecesario. Es la veterana actriz Imelda Staunton, que parece haberse aficionado al mundo de lo paranormal, la que destaca más dentro de los roles secundarios, cumpliendo sobradamente en su caracterización como la educadora Maud Hill.

Uno de los puntos favorables del film y muy importante dentro de las obras del género es la fotografía, ya que es uno de los pilares sobre los que ha de asentarse un film de estas características. Eduard Grau, que ya trabajase en Buried, nos oscurece toda la imagen con un toque gris que despierta esa sensación de soledad que experimentan algunos de los chicos del internado. Una imagen muy cargada de melancolia que potencian los momentos de mayores sobresaltos de la película. Todo ello armonizado por las partituras de Daniel Pemberton, un compositor acostumbrado a demostrar su talento en la pequeña pantalla. Su música acompaña en todo momento a la trama, aunque resulta algo mas melódica que lo que estamos acostumbrados en este tipo de films. Un trabajo más que aceptable para un músico que intenta abrirse un hueco en el mundo del celuloide.

Estamos ante una obra con una historia bastante clara y muy bien explicada, que tiene un par de momentos realmente buenos y que consigue darle un pequeño giro de tuercas en su desenlace que, aunque algo predecible, a muchos les cogerá desprevenidos. Una película que se deja ver, para nada se hace pesada pero que no aporta nada nuevo al género.

sábado, 5 de mayo de 2012

Crítica de Grave Encounters



Cada vez es mayor el número de películas que, rodadas como un documental o vídeo casero, nos cuentan historias paranormales, de invasiones extraterrestres o tienen como protagonistas seres mitológicos. Títulos como Troll Hunter, Paranormal Activity o Monstruoso han tomado como patrón El Proyecto de la Bruja Blair, film experimental de finales de los 90 que supo venderse de forma magistral, haciéndonos creer que lo que aquellas mareantes escenas mostraban, eran totalmente reales. Puro marketing que sirvió para hacer taquilla de un producto de un presupuesto realmente irrisorio.

Trece años después aterriza en nuestros televisores Grave Encounters, una producción de The Vicious Brothers, que utiliza la misma fórmula que los films anteriores. En esta ocasión el paseo campestre de la Bruja Blair se cambia por el rodaje de un programa sobre fenómenos paranormales, al mas puro estilo Iker Jiménez. Los hechos van a tener lugar en un antiguo hospital psiquiátrico donde, según dicen en el film, están teniendo lugar una serie de sucesos extraños y que son un argumento lo suficientemente aceptable para realizar un reality show. El presentador, interpretado por Sean Rogerson, junto con los cámaras y especialistas deberán pasar ocho horas encerrados, bajo llave, en aquel misterioso lugar que han minado de detectores de todo tipo.

El film comienza de una forma bastante lenta, con escaso ritmo y con los protagonistas tomándose aquel lugar como si fuese un decorado de un plató de televisión, más que de un lugar maldito. Pero a medida que se va desarrollando el guión, obra de los propios Vicious Brothres, la historia va tomando fuerza y las situaciones de tensión van apareciendo y haciéndose más continuas en el tiempo. La historia comienza a interesar y nos regala momentos realmente escalofriantes.

La ventaja con este estilo de rodar es que la falta de nitidez de las cámaras juegan a favor del factor sorpresa, ya que es más sencillo dejar en duda al espectador. Además, en esta ocasión todo ocurre en la oscuridad total de la noche, viendo la mayor parte lo que las linternas o los visores de visión nocturna de las cámaras nos permiten. Todo esto provoca que se vivan momentos de auténtico subidón de adrenalina, saltando en más de una ocasión del sofá.

A diferencia de muchos films del género, que en un momento dado cambian el devenir natural del film y le introducen un final nacido del esperpento, en esta ocasión el argumento sigue su curso de forma normal. Poco a poco se van a ir introduciendo matices que van a ir enlazando la realidad con los sucesos paranormales hasta llegar a un final bastante acertado, pero que para alguno podría resultar algo predecible.

Juan Riedinger, Ashleigh Gryzko o Mackenzie Gray son algunos de los nombres que aparecen en esta producción canadiense. Sus actuaciones podemos tildarlas de correctas, sin caer en la sobreinterpretación a pesar de que las tensas situaciones que viven, podrían haber contribuido a ello.

En resumen, podemos decir que es un film que se vende como un hecho real y que consigue que durante una hora y media experimentes algún que otro sobresalto. Una obra que no llegará a nuestras salas cinematográficas pero que resulta mucho mas interesante y entretenida que muchas del género que últimamente estrenan en nuestras carteleras.

jueves, 26 de enero de 2012

Crítica de The Human Centipede II



Hace un par de años llegaba hasta nosotros el tráiler de un film que causaba furor en los canales de youtube. En un par de minutos, que es la duración que tenía, se nos presentaba una historia fuera de lo común que, a pesar de augurar una hora y media de sufrimiento y movimientos estomacales, despertaba ese sentimiento de curiosidad que experimentamos cuando sabemos que lo vamos a pasar mal. El resultado eran noventa minutos de intensidad en una obra que, por lo menos a mí, me dejó dándole muchas vueltas a la cabeza tras comprobar hasta donde podía llegar la mente humana. Y es que a pesar de ser pura ficción, la idea del cirujano interpretado magistralmente por Dieter Laser es de esas que piensas que a más de un desequilibrado se le pedía haber ocurrido en estos tiempos donde la falta de humanidad se está convirtiendo en el pan nuestro de cada día.

La película de Tom Six, aparentemente un producto de segunda categoría, resulto ser una de las mejores obras del género del pasado 2009. Un título que a buen seguro con el tiempo pasará a formar parte de esos denominados "de culto" y que a nuestros país llegó directamente en formato doméstico y en versión original.

Veinticuatro meses han pasado desde que esa descabellada historia pusiese los bellos de punta a mas de uno, con escenas de alto contenido grotesco pero rodadas de una manera exquisita no cayendo en excesos, encauzando el film hacia el thriller y no hacia el género "gore" que podría presumirse en los trailers y spots.

Pero parece que con una única entrega no era bastante, y siempre hay alguno que desafía a la suerte y no hace caso de ese tópico que dice que "segundas partes nunca fueron buenas". Este es el caso de Tom Six que se ha inmolado, artísticamente hablando, con esta secuela que poco o nada tiene que ver con su antecesora. En primer lugar ha optado por realizar el rodaje en blanco y negro, algo que si bien puede chocar en un principio luego se agradece enormemente porque resulta un buel colchón sobre el que dejar caer la sensibilidad del espectador. Toda la sutileza y cuidado que había utilizado en la primera entrega para no resultar excesivamente desagradable se invierte en esta ocasión. Este Human Centipede II supone una bacanal excesiva de situaciones grotescas, un alegato al mal gusto que tiene su punto culmen en una orgía escatológica totalmente surrealista.

Para empezar la película carece totalmente de guión. Es un sinsentido de situaciones que no llegan a ninguna parte y que se convierten en el medio perfecto para ofrecernos uno de los peores espectáculos (por llamarlo de alguna manera) que he visto en una pantalla. Si la historia es inexistente, todo lo que ocurre en la película es tan sorprendente como absurdo. Si el Dr. Heiter lo hacía todo de manera meticulosa, científica y creíble, Martin, como se llama el desagradable personaje protagonista del film, resulta tan patético como las situaciones que origina. Y es que el rol que interpreta, de fanático de la cinta original que intenta crear su propio human centipede, no hay por donde cogerlo. Tan irrisoria resultan sus intenciones como los medios que emplea para conseguirlo, regalándonos unas escenas de "cirujía casera" tan desquiciadas que producían el efecto contrario al buscado.

Puedo afirmar que, a día de hoy, es una de las peores películas que he visto en mis años de existencia, gracias a lo inexistente del guión y al exceso de mal gusto con que en esta ocasión nos castiga el director de origen holandés. No se la recomiendo a nadie y en especial a aquellos con estómago delicado, ya que muchas de las situaciones filmadas pueden resultar realmente vomitivas. Una pena que todo el buen trabajo realizado en la primera parte se vea eclipsado por una secuela de nivel tan ínfimo que espero se hayan quedado todas las copias en los servidores de megaupload.

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