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sábado, 24 de noviembre de 2012

Crítica de Sospechosos Habituales



En 1995 un, hasta entonces casi desconocido director neoyorkino, sorprendió a propios y extraños con un film que fue llevándose galardones por todos los festivales nacionales por los que pasaba. Si no era el de mejor director, era el de mejor actor secundario o mejor película. Y es que Sospechosos Habituales no dejaba indiferente a nadie.

Ganadora con dos Premios de la Academia en 1996, el guión de Christopher MacQuarrie (que en breve nos traerá Jack y las habichuelas mágicas) es uno de los mas geniales y originales del género. Tras una historia típica de delincuentes logra esconder, de forma magistral, una trama que va más allá de lo aparente, todo ello contado de forma poco cotidiana pero muy efectista.

El film comienza de manera que te atrapa desde los primeros fotogramas, mostrándonos las escenas del desenlace final, pero ocultando todos los detalles de forma que no explica nada pero deja ver por donde puede ir los tiros, nunca mejor dicho. A partir de aquí el montaje nos traslada en el tiempo a unos días antes de dicho suceso, en una de las escenas mas recordadas del film y del género. La captura y posterior rueda de reconocimiento de los protagonistas se ha convertido en todo un clásico. Cinco personajes que nada tiene que ver uno con el otro, tan distintos tanto en apariencia como en carácter que únicamente tienen en común el delito por el que son sospechosos. Este fortuito encuentro provocará que sus caminos se crucen para formar una única autopista con destino a un sencillo golpe. Todo ello, claro está, tras unas duras negociaciones para convencer a mas de un miembro para formar parte de este plan.



A partir de aquí el ritmo del film comienza a alcanzar velocidades vertiginosas, todo ello contado de voz de uno de aquellos sospechosos durante un interrogatorio policial. La escena del primer golpe de esta nueva banda es magistral, un robo que hubiese firmado el mismísimo Michael Mann para su fabulosa Heat. Una muestra más de la grandeza de esta película.

Pero un guión original y envolvente no sirve de mucho si no está respaldado por unas buenas actuaciones. Es aquí donde toma partido el grandioso reparto con el que cuenta esta producción, encabezada por un increíble Kevin Spacey. Su actuación, que le valió un Oscar, debería mostrarse en todas las academias de actores. Su papel, de estafador tullido, es todo un homenaje al género culminado con un final apoteósico de los que marcan época.

Junto a el nombres de tanto nivel como el de Benicio del Toro, que a pesar de no tener un rol demasiado participativo cumple a la perfección, clavando el estereotipo de latino de mediados de los 90. Gabriel Beyre es otro de los destacados del film, metiéndose en el pellejo de Dean Keaton, un mafioso con muchos antecedentes a sus espaldas, que intenta alejarse de ese mundo que tanto y tan poco le ha dado. El actor irlandes ha tenido posteriormente una amplia filmografía, pero este es quizás su mejor interpretación. Muestra perfectamente esa lucha entre lo que es racional y lo que él es realmente, convirtiéndolo en uno de los pilares fundamentales del film y el cabecilla de este grupo de delincuentes.

Otro actor que nos sonará es Chalz Palminteri, que en esta ocasión adopta el rol del agente especial Dave Kujan. Su cara a cara con Roger "Verbal" Kint, el personaje que da vida Kevin Spacey, es inmenso, ya que consigue combinar la típica dureza policial con ese sentimiento de lástima por las condiciones físicas de Roger. Gran parte de la película es este affaire, que nos muestra a un Palmiteri que no se deja ensombrecer por la larga sombra de la actuación de Spacey.

Stephen Baldwin, Giancarlo Esposito o Pete Postlethwaite son algunos de los muchos nombres que conforman el excepcional reparto del film y que, en mayor o menor medida, ayudan a enriquecer un guión que es de lo mejorcito de la década de los noventas en cuanto a thrillers se refiere.




Otro de los aspectos a destacar de la obra es la magnífica música compuesta por John Ottman. El compositor, que se estrenaba en el mundo del séptimo arte con otra obra de Singer, nos deleita en esta segunda composición con unas partituras melódicas para el tema central, y unas con mucho mas ritmo y celeridad para las escenas de acción. El tema central es muy pegadizo, siendo un acierto haberlo introducido en los instantes iniciales del film representando momentos de calmas previos a la gran tempestad que se avecinaba. Una gran banda sonora para un género que últimamente no se prodiga mucho en este aspecto.

No podíamos dejar de mencionar la gran fotografía de Newton Thomas Siegel, que es uno de los fijos en las producciones de Bryan Singer. Escenas como la de la llegada a la reunión con Redfoot o el asalto al ascensor donde viaja Kobayashi son algunos ejemplos del magnífico trabajo tras las cámaras, un aspecto que potencia exponencialmente la ya de por si atractiva historia.

Con el tiempo hemos podido comprobar que Sospechosos Habituales es, quizá, una de las películas de referencia de historias de delincuentes, donde no todo es lo que parece. Un reparto de lujo con nombres como los de Kevin Spacey que le valió el Oscar al mejor actor secundario por su papel de delincuente tullido, Benicio Del Toro o Stephen Baldwin hacen que la película enganche desde un primer momento y consiga mantener el interés a lo largo de sus 90 minutos, una duración perfecta para que no resulte pesada y de tiempo a exponer toda la trama.

El secreto de su éxito radica, sin lugar a dudas, en su sencillez y acierto en la forma de mostrarnos la historia, dejando de lado la mayoría de aspectos personales de cada personaje. Con esto, además de no aburrir al espectador con algo superfluo y totalmente ajeno al guión, consigue acelerar todos los sucesos de forma que no da oportunidad de perder el hilo argumental, invitándonos a asistir a uno de los mejores finales que un thriller de este estilo puede ofrecer.

martes, 7 de junio de 2011

Crítca de X-Men: Primera Generación

Cinco años han pasado desde que vimos a los X-Men por última vez en la gran pantalla. Tres años mas tarde hubo un intento de recuperar las aventuras de estos mutantes con X-Men Orígenes: Lobezno, pero la obra se centraba única y exclusivamente en el personaje interpretado por Hugh Jackman (que tiene un pequeño cameo en la película), dejando de lado la esencia de las superproducciones dirigidas por Bryan Singer.

El propio director, después de desmarcarse de esta saga tras el estreno de X-Men II, vuelve a aportar su granito de arena, pero esta vez bajo los títulos de productor y guionista. Un acierto sobre todo en lo que al guión se refiere, ya que la saga ha vuelto a recuperar la esencia de las primeras entregas.

En esta ocasión la historia nos lleva hasta el nacimiento de los primeros mutantes, tomando como punto de partida la aparición de un jovencísimo Magneto victima del holocausto alemán de la Segunda Guerra Mundial. Las primeras escenas son las mismas con las que Singer, once años atrás, había dado comienzo a esta adaptación del comic publicado por Marvel, pero haciendo un mayor hincapié en la dramática infancia de Erik Lehnsherr. El personaje, interpretado por Michael Fassbender, es el que mayor fascinación despierta en el film, ofreciéndonos el nacimiento de un villano disfrazado de superheroe.

Junto a él, el mítico profesot Charles Xavier al que de vida un aceptable James McAvoy. El mutante original por antonomasia adquiere el rol de lìder desde el primer momento y representa el polo opuesto al personaje de Magneto. La química entre ambos funciona, proyectando una confrontación de ideales que poco a poco va separando sus caminos.

Pero ellos dos no son los únicos mutantes clásicos que aparecen, ya que los fans de la saga podrán disfrutar de Mistica o La Bestia. Si la primera ya era una habitual en los films de la saga, el personaje interpretado por Nicholas Hoult ha sido adaptado de una forma bastante fidedigna a la gran pantalla, siendo todo un acierto que lo incluyesen en la historia.

Si bien hay personajes que no pertenecen a la primera generación editada por Marvel como pueden ser Kaos o Azazel, también es cierto que son roles que encajaban bien en la historia y suponía la inclusión de nuevos mutantes con nuevos poderes no vistos en entregas anteriores. Pero también es cierto que podían haber incluido a Mercurio o la Bruja Escarlata que si que aparecían en los facsimiles de las primeras entregas de X-Men ideadas por Stan Lee.

Emma Frost, Banshee o un maligno Sebastian Shaw interpretado por Kevin Bacon, son otros de los muchos mutantes que van apareciendo a lo largo de los 132 minutos que dura el film y que van a ir dividiéndose entre las dos fuerzas opuestas que representan el eterno enfrentamiento entre héroes y villanos. Enfrentamiento que tenía su punto álgido en la tercera de las entregas de la saga.

Podemos afirmar que en esta ocasión tanto la historia como los personajes consiguen que la obra se encuentre al nivel de las de Singer, con una alta dosis de acción, espectaculares efectos especial, una trama bien cuidada y con un Magneto colosal que consigue minimizar al resto de mutantes. Además, para aquellos que no son fieles seguidores del comic, pero si simpatizan con su adaptación cinematográfica y siempre se preguntaron porqué el profesor Xavier iba en silla de ruedas, podemos confirmar que el film le disipará de todas las dudas.

miércoles, 1 de junio de 2011

Una nueva generación de X-Men llega a nuestras pantallas este viernes


Los amantes del mundo del comic y más particularmente de los mutantes protegidos por el profesor Xavier están de enhorabuena, porque este viernes nos llega una nueva visión de la saga. Tras hacer un punto y a parte de las tres entregas anteriores, el film nos lleva hasta los orígenes de la guerra entre mutantes y humanos.

X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN combina el grado de épica y acción característico de un éxito de verano con una historia sustentada fundamentalmente en los personajes que nos revela el origen de la saga X-Men; así como un oculto suceso de la Guerra Fría y un mundo al borde del Argamedón nuclear. Cuando la primera generación de mutantes descubre, acepta y hace uso de sus extraordinarios poderes, surgen unas alianzas que determinarán la eterna guerra entre héroes y villanos del universo X-Men. Como todas las grandes historias X-Men, la trama y las cuestiones que plantea X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN son tremendamente ambiciosas, al tiempo que ofrecen una visión profundamente personal de este inusual equipo de superhéroes.

La acción del filme se sitúa en los años 60; los inicios de la era espacial y una época rebosante del sentimiento de esperanza del Camelot de JFK. Pero también fue el punto álgido de la Guerra Fría, cuando las crecientes tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética amenazaban a todo el planeta; y cuando el mundo descubrió la existencia de los mutantes.
También es durante este período cuando Charles Xavier conoce a Erik Lehnsherr. Antes de que Charles (James McAvoy) y Erik (Michael Fassbender) adoptasen los nombres de Profesor X y Magneto, eran dos jóvenes inmersos en el proceso de descubrir sus poderes. Antes de ser archienemigos, eran los más íntimos amigos, que trabajaban juntos y con otros mutantes para detener la mayor amenaza que el mundo hubiera conocido nunca. Algunos de los jóvenes mutantes incorporados son ya personajes favoritos de los fans procedentes de las anteriores películas X-Men, mientras que otros son clásicos héroes de los cómics pero nuevos en la saga. X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN proporciona respuestas a cuestiones que han intrigado desde hace tiempo a los fans tanto de las películas como de los cómics: ¿Cómo llegaron a juntarse los X-Men? ¿Por qué está Charles en una silla de ruedas? ¿Cuál es el origen de la Mansión X y de Cerebro? Sin embargo, su temática y su contexto histórico resultarán absolutamente reconocibles para los no familiarizados con el resto de películas de la franquicia.

La historia es obra de Sheldon Turner, nominado al Oscar como coguionista de Up in the Air, y Bryan Singer, cuyo trabajo como director de las dos primeras películas de la saga, X-Men y X-Men 2, recibió los elogios de crítica y público de todo el mundo por su hábil y perfecta mezcla de drama, acción y ponderado trasfondo sociopolítico.


Fuente: Twentieth Century Fox
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