jueves, 31 de julio de 2014

Celebrada la Primera Bienal del Cineforum


El pasado jueves, 24 de Julio, se celebró en el Marquesado, la gala correspondiente a la primera bienal del cineforum. Así, sobre las 21:30 de la noche, comenzaban a llegar los primeros invitados a las inmediaciones de la calle San José, donde tendría lugar el acto.

A las 22 en punto se abrían las puertas del edificio que albergaría la ceremonia, y sobre cuya alfombra roja comenzarían a desfilar los protagonistas de la gala, bajo la atenta mirada de los transeúntes y la incesante lluvia de flashes de los medios de comunicación que cubrían el esperado evento.



Ataviados con sus mejores vestiduras, sobre la elegante alfombra roja pasearon protagonistas de la talla de Virginia Hepburn, Andy Medina o Nadia Thurman. Un derroche de glamour y estilo, al que no podía faltar el champagne, y que tenía su punto culmen en el photocall instalado para la ocasión. Uno tras otro fueron pasando todas las celebridades para inmortalizar el evento, minutos antes de comenzar el acto que debía dar a conocer a los grandes triunfadores de la bienal.






Eran las 23 horas cuando Luis, maestro de ceremonias, comenzaba con el discurso que abría la esperada gala, ante el nerviosismo de todos los asistentes. La primera categoría en concurso fue la correspondiente a la de presentaciones. La última noche de Boris Gruchenko se hizo con el Bolo de Oro en un ajustado enfrentamiento con la cinta de suecadas Rebobine Por Favor, y la fantástica Eduardo Manostijeras del estrambótico Tim Burton. Nadia era la primera en subir a recoger el codiciado galardón en una categoría muy abierta y competida.



El segundo premio de la noche correspondía al ciclo de musos y musas. Alicia, con un bonito y emocionante discurso, en el que iba enlazando todas y cada una de las películas del ciclo, era la encargada de presentar las tres finalistas. K-PAX, Las Horas y El nombre de la Rosa se reñían una de las categorías más esperadas de la noche. Fue la adaptación cinematográfica, de la excelente obra de Umberto Eco, la que se llevó el gato al agua. Mercedes, que fue su gran valedora, fue también la encargada de recoger un merecido Bolo Dorado, y es que el film protagonizado por Sir Sean Connery es sublime.



La introducción de Marcos, viajando con sus palabras por distinguidos paisajes, daba paso al ciclo de Ciudades. Bienvenidos al Norte, película elegida por Alicia para esta sección, le ganaba la partida a Chocolat y LaVida de los Otros. La cadista confesa aprovechó la ocasión para dedicarle el triunfo al pequeño bebé que viene en camino.



La entrada de la categoría de comedia supuso todo un espectáculo para los sorprendidos espectadores. Alejándose de los discursos anteriores, Johnny con la gracia y el arte que le caracterizan, se arrancó a bailar por tanguillos. Una efectiva introducción que animó a los presentes antes de dar a conocer la triunfadora de este ciclo. En esta ocasión, el premio fue a parar a una obra de nuestro cine patrio. La Comunidad, obra de Alex de la Iglesia, pasaba en las votaciones por encima de Un funeral de Muerte y Si la Cosa funciona, para encumbrar a Luis en lo más alto.



Las palabras de agradecimiento de Luis se encadenaban con la presentación que Javi Medina hacía para el ciclo de Vidas Cruzadas. Muchas obras compitieron, gracias a su gran nivel, por colarse entre las preseleccionadas para la votación final, pero únicamente Short Bus, Crash y Piedras tuvieron ese privilegio. El jurado decidía otorgar el Bolo de Oro a Nadia por Piedras. La hermana gemela de Uma Thurman subía por segunda vez en la noche a recoger un galardón que le permitiría, a la postre, ser la gran triunfadora de la gala.



Sin apenas tiempo para recuperar el aliento, Ana Isabel daba un emotivo discurso para llevarnos a otros mundos y presentarnos el ciclo de Ciencia Ficción. A diferencia de otras categorías, en esta ocasión las tres obras finalistas eran muy diferentes entre sí, enfrentando estilos tan contrastados como el clásico de La Fuga de Logan, la animación preciosista de WALL-E o el más puro cine experimental de Cypher. Esta última, llevada al cineforum por Virgilio, se alzó con la victoria tras una disputada votación, signo evidente de la enorme calidad que atesoraban las tres producciones.



Faltaba por entregar el último Bolo Dorado de la noche, en uno de los ciclos con mayor número de opciones. Más de 30 cortometrajes formaron el ciclo del mismo nombre, y que supuso un enorme quebradero de cabeza para el jurado encargado de premiarlo. Tras muchas cribas, The Blue Umbrella, El Calipo y Cuerdas debían enfrentarse por un único premio. La obra ganadora al mejor corto en los Goya también lo hizo en esta ocasión tras haber sido seleccionada por Johnny para competir en esta categoría. Uno de los últimos integrantes en entrar a formar parte del cineforum daba la sorpresa en una categoría con tanta competencia.



La gala finalizaría con una abundante cena en la que se debatirían los premios y se homenajearía a los afortunados vencedores. Pero antes de eso tenía lugar de la entrega de la Snitch Dorada a Mercedes, como premio extraordinario por hacer posible que el cineforum tenga una sede fija durante todo el año.


jueves, 10 de julio de 2014

Crítica de X-Men: Días del Futuro Pasado


Era cuestión de tiempo que Brian Singer volviese a la saga que le vio saltar a la fama, después de que los productores se fijasen en su Sospechoso Habituales. El crédito del director estaba casi agotado, tras defenestrar sus primeros X-MEN en una tercera entrega totalmente prescindible, y estrellarse con un Superman que decepcionó a todo el mundo.

Días del Futuro Pasado es la secuela del film que, bajo el nombre de Primera Generación, reseteaba la saga, trasladando la acción hasta el origen de los primeros mutantes. Unos nóveles Magneto y Xavier intentaban evitar que las diferencias, entre humanos y mutantes, se viese como algo natural y no un desencadenante que pudiese llevar a confrontaciones hostiles.

En esta ocasión la acción transcurre en un futuro no muy alejado del mostrado en la película La Decisión Final. El ser humano ha encontrado, bajo el nombre de Centinela, un arma al que los mutantes no pueden hacer frente. Unos androides adaptables y letales programados para eliminar todo ser con un ADN anómalo. La única posibilidad es aprovechar el poder de Kitty Pride (el Delorian de los mutantes como se la ha denominado en el mundillo), y teletransportar la conciencia de Logan al pasado, para evitar que ocurra el hecho que desencadene la puesta en marcha de la producción de estos temidos centinelas.

Con Singer encabezando el proyecto, era de esperar que ambas sagas tuviesen algunos puntos en común. Lo complicado era como conseguirlo y, por suerte para los seguidores de los mutantes, lo han realizado de una forma bastante efectiva. El guión de Simon Kingerg y la historia de Jane Goldman tienen la virtud de ir encajando a personajes de dos épocas totalmente distintas, con el único nexo en común que es el personaje de Lobezno al que, una vez más, vuelve a dar vida el polifacético Hugh Jackman.

Si observamos su interpretación, vemos como el actor australiano mantiene el mismo nivel al que nos tiene acostumbrados. Eso si, observamos una clara evolución en la personalidad del rol al que da vida, sobre todo comparándolo con las primeras entregas.

Pero Jackman no es el único que repite, ya que Singer y su equipo de casting ha conseguido reunir la mayoría de los repartos principales de ambas sagas. De esta forma conseguimos ver en un mismo metraje grandes intérpretes de tiempos pasados como pueden ser Ian Mckellen o Patrick Stewart, con otros que llevan varias décadas al alza como Halle Berry o el propio Jackman, con actores de nueva horneada como es el caso del Michael Fassbender, Jennifer Lawrence o Ellen Page.

En el caso de los actores más veteranos, era improbable que no cumpliesen, manteniendo el carisma que imprimieron a sus personajes en las primeras películas estrenadas hace ya algunos años. Algo que también ocurre con los X-Men mas clásicos, que son bastante efectivos para lo que el guión requiere de ellos.

Si tenemos que destacar, de forma positiva a algun miembro del reparto, es el de Michael Fassbender. Este intérprete alemán consigue dejar desconcertado al espectador en todo momento, gracias en parte a la "bipolaridad" de su personaje. Como ya hiciese en Primera Generación, consigue dotar a su rol de una personalidad que roba gran parte del interés del film.

James McAvoy tampoco se queda corto, regalándonos una visión del profesor Xavier a la que no estamos acostumbrados. Un personaje falto de toda fe y casi acabado, que el actor escocés pone en escena de forma sobresaliente.

Como toda buena película del género, el aspecto artístico si no se asienta sobre unos buenos efectos especiales y una imagen que potencie la acción, sirve de poco  o nada. En esta ocasión el encargado de fotografía es, como ocurriese en otras producciones de Singer, Newton Thomas Sigel. El cineasta combina los cambios de tonalidades en las dos épocas donde se desarrolla la acción, mostrándonos un presente sombrío vagamente iluminado por los poderes de algunos de los mutantes, con unos años 70 mucho mas coloridos y esperanzadores.

Todo esto acompañado por la sinfonía de John Ottman, otro de los habituales de Singer. Como ya hiciese en las primeras entregas de estos asombrosos mutantes, en las que también se encargó de ponerle música, vuelve a recurrir a la fórmula de combinar acordes de mucha tensión que se ajustan, como un reloj suizo, a las espectaculares escenas de acción. Una buena composición musical que no desentona con el signo general de la obra.

X-Men Días del Futuro Pasado es, a pesar de las críticas por no ajustarse de forma fidedigna al cómic del que procede, la excusa perfecta para volver a disfrutar de una buena película de acción ambientada en viñetas. Una superproducción llevada a buen ritmo, que no se hace pesada, y con gran cantidad de momentos vibrantes repletos de adrenalina. Un blockbuster veraniego que merece la pena ser disfrutado en una gran pantalla.

martes, 24 de junio de 2014

Crítica de Al filo del Mañana


¿Qué ocurriría si agitásemos en una cocktelera dos films tan dispares como Atrapado en el Tiempo y Starship Troopers? En un principio si nos cuentan que puede salir algo coherente, la reacción mínima que podemos tener es soltar una carcajada.

Al filo del Mañana es el claro ejemplo que no siempre lo ilógico tiene que ser un desastre. Esta obra, guionizada por Christopher McQuarrie, que ya coincidió con Cruise en Valkiria y Jack Reacher, nos traslada hasta un futuro no demasiado alejado en el tiempo. En él, la Tierra está siendo atacada por una raza extraterrestre a la que únicamente se le puede contener, de forma no muy efectiva, con la ayuda de exoesqueletos de combate. Un moderno sistema de defensa que ha conseguido llevar a los ejércitos unidos a su primera victoria. Un heroico hecho que será la antesala de la gran batalla que ha de librarse en tierras francesas.

Con esta premisa comienza la película dirigida por Doug Liman, un director que poco a poco se va encasillando dentro del género de acción, en el que se mueve como pez en el agua. La historia, que en sus comienzos parece ser la típica de villano convertido en héroe, nos sorprende desde los momentos iniciales con una serie de situaciones que parecen escaparse de toda lógica. Cage, que es el personaje al que da vida Tom Cruise, se ve envuelto en un bucle temporal del que parece no poder escapar.

El actor neoyorkino desde que protagonizase Minority Report, a las órdenes de Spielberg, parece haberle cogido gusto al género de la Ciencia Ficción. Tras la poco reconocida Oblivion, se enfunda en un exoesqueleto para meterse en el rol principal de un personaje que parece sacado de un videojuego al estilo Gears of War. Como suele ser habitual en el intérprete, desarrolla su cometido de forma sobresaliente, ofreciendo lo que la historia requiere, sin caer en excesos.

Junto a él encontramos a la atractiva Emily Blunt. Rita, como se llama su personaje, en una primera impresión nos puede parecer muy poco femenino, cubriéndose de una coraza muy propia de la teniente O´Neil. La actriz realiza su trabajo con suficiencia, no siendo un papel memorable pero que funciona a lo largo de las casi dos horas de metraje.

Bill Paxton es el tercero en discordia de los nombre de caché del film. Enfundado en los galones del Sargento Farell será la primera piedra en el camino de Cage. Tampoco podemos decir mucho de una interpretación demasiado escueta para un actor de su talla.

Dejando de lado las interpretaciones lo realmente atractivo de la obra, además de su guión, es lo espectacular de sus imágenes. Una fotografía a cargo de Dion Beebe, ganador de un Oscar por Memorias de una Geisha, que destaca por usar tonos muy fríos, muy acorde con el distopico futuro que se avecina. La escena del desembarco, llena de caos y desconcierto, es de los mejores momentos de la película... sobre todo la primera vez que la vemos.

Todo esto acompañado por las partituras de Christopher Beck, un compositor con un amplio número de obras a sus espaldas, con una carrera muy prolífica en el género de la comedia. En esta ocasión sus melodías se ensamblan perfectamente a la acción, con movimientos a los que no le faltan fuerza cuando la situación lo requiere.

Al filo del Mañana es producto de un refrito de distintos elementos del género de la ciencias ficción. Solo hay que ver el diseño de los invasores, que tienen una clara inspiración de los centinelas de Matrix. Pero, por suerte para los amantes del género, tiene la virtud de haber conseguido mezclar todo ello de forma efectiva y original. Una película que destaca por ofrecernos algo distinto a lo que es tipo de obras nos muestra en los últimos tiempos, siendo un soplo de aire fresco para un espectador cada vez más difícil de sorprender.

viernes, 6 de junio de 2014

Crítica de Maléfica


Rara es la persona que no conoce el clásico cuento de La Bella Durmiente, una historia tradicional infantil que Disney se encargó de inmortalizar en una obra de animación del mismo título. La película, estrenada en 1959, se convirtió en todo un símbolo de los estudios fundados por Walt Disney, haciendo del castillo de la Princesa Aurora en todo un símbolo.

Tras innumerables readaptaciones de todas clases, 55 años mas tarde llega a nuestras pantallas una nueva visión, de este clásico, bajo el nombre de Malefica. Una producción que, a diferencia de la original, la historia que narra no coincide exactamente con lo que hasta ahora nos habían contado.

El guión, obra de Linda Woolverton y Charles Perrault, nos traslada hasta el reino de las hadas, donde una joven y alada Malefica protege a las asombrosas criaturas del pantano de los intentos de conquista de los hombres. Su belleza y dulzura provocan que un joven, llamado Stefan, despierte un sentimiento hasta entonces desconocido para ella. Pero las ansias de poder terminan por corromper al joven noble, traicionando la promesa de amor verdadero y despertando los instintos mas perversos de la joven hada.

Robert Stromberg, que debuta en esta superproducción como director, nos deja clara, desde las primeras tomas, su experiencia al frente de los equipos de efectos visuales. El colorido y la espectacularidad abruman al espectador en cada fotograma, con una serie de secuencias preciosistas y realmente espectaculares. Y es que este novato cineasta, consigue en los primeros minutos del film, envolver al espectador en un mundo de fantasía gracias a la potente y policromática fotografía de Deam Semler. Paisajes de ensueño, llenos de vida que se van volviendo oscuros y tenebrosos, al mismo tiempo que lo hace Malefica.

Personaje al que da vida una extraordinaria Angelina Jolie. Su caracterización es muy buena, clavando el papel de una de las villanas mas conocidas del universo Disney. A nadie sorprende ya esta actriz, tanto por sus evidentes encantos como por la fuerza que imprime a sus personajes. En esta ocasión no iba a ser menos, pudiendo afirmar que su rol y su buen hacer es lo que más destaca en el aspecto interpretativo del film.

Elle Fanning es la otra actriz que, en un principio, comparte protagonismo con el personaje de Maléfica. La joven actriz, a la que pudimos ver bajo las órdenes de JJ Abrams en Super 8, da vida a Aurora, la princesa que deberá vivir con la maldición lanzada por la "bruja" durante sus primeros 16 años de vida. Si bien esta joven georgiana no hace desentonar mucho a su personaje, tampoco podemos afirmar que realiza el papel de su vida. Es un poco decepcionante comprobar como un rol que podría haber dado mucho mas juego, se queda en un mero e hierático personaje que no consigue enlazar totalmente con el espectador.

Pero como podemos comprobar con Brenton Thwaites en su papel de Príncipe Philips, el director ha dado una mayor prioridad a los aspectos técnicos en detrimento de los artísticos. Desde que aparece el joven actor en pantalla, transmite una alarmante falta de carisma, siendo este aspecto todo un lastre en cada una de sus escasas apariciones.

El otro rol que se salva, en parte, de la quema, es el que adquiere el actor Sam Riley. Su papel de fiel sirviente de maléfica protagoniza los momentos más amenos y entrañables de la obra. Un acierto para un personaje que en un principio no debía tener la importancia que va adquiriendo a medida que se desarrolla la historia.

El contrapunto lo encontramos en las tres hadas "buenas" a las que dan vida Lesley Manville, Imelda Stauton y Juno Temple respectivamente. Si bien el guión intenta mostrarnos unos caracteres divertidos y atractivos, consiguen el efecto contrario debido a lo exagerado y absurdo de las situaciones a las que exponen a estas tres hadas. Si en la obra original tenían mucho peso dentro de la historia, aquí dejan de tener el mas mínimo protagonismo y, lo que es peor, ningún tipo de interés.

Por último resaltar la aportación de Sharlto Copley dando vida al rey Stefan. Si bien podemos asegurar que su caracterización es bastante notable, en muchas ocasiones cae víctima de los propios excesos de su personaje, abusando excesivamente de la sobreactuación.

Si bien el aspecto interpretativo no puede resultar del agrado de todo el mundo, donde si estaremos de acuerdo es en valorar, muy positivamente, la magnífica banda sonora compuesta por James Newton Howart. Este genio de las partituras nos deleita con una composición musical llena de fuerza, que te mete de lleno en el fantástico mundo de Maléfica. Acordes que combinan momentos de mucha tensión con otros más melódicos entre los que podemos apreciar, agudizando el oído, algunas de las notas compuestas para la obra del 59.

Podemos resumir diciendo que Maléfica supone un viaje atrás en el tiempo, cuando veíamos las obras clásicas de fantasía, dejándonos atrapar por su magia sin buscar algo mas profundo. Es cierto que el guión no es todo lo redondo que podría haber sido, ni las interpretaciones son dignas de ganar ningún festival, pero tanto la puesta en escena  como la fuerza de su fotografía consiguen robar tu atención desde los primeros minutos del film. Una hora y media para volver a sentirte un niño y disfrutar de una superproducción que nos sorprenderá por ese giro de tuerca que le dan a una historia que, hasta ahora, no parecía que fuera a sorprendernos.

lunes, 21 de abril de 2014

Crítica de The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro


Fue en julio del 2012, cuando se le dio un toque de aires renovados a uno de los personajes mas míticos del comic americano. Menos de dos años ha tardado Sony en traernos la secuela de un film, que a pesar de no ser todo lo redondo que cabría esperar, no funcionó nada mal en taquilla.

Una vez presentado el personaje, cosa que ocurrió en la película anterior, el guión de Alex Kurtzman y Roberto Orci bajo la supervisión del propio Stan Lee, tenía mayor metraje para repartir entre las escenas de acción y el hilo fundamental de la historia. En esta ocasión las calles de Nueva York se verán amenazadas por Electro, un villano nacido a raíz de un accidente laboral, y que descargará toda su ira contra el arácnido protagonista.

Este sería el punto de partida de una película que, con más de dos horas de duración, destaca más por su aspecto técnico que por el artístico. Una franquicia que vuelve a repetir con Marc Webb, tras las cámaras, y con el joven Andrew Garfield en el papel Spiderman. Su rol se acerca aún mas a la esencia del personaje creado por Stan Lee, siendo el sentido del humor el detonante en la mayoría de las situaciones de tensión. Pero a pesar de esto, denota cierta falta de carisma que no le hace conectar al cien por cien con el espectador.

Junto a el encontramos, nuevamente, a la atractiva Emma Stone dando vida a Gwen Stacy, la novia de Peter Parker. Como ya ocurriese en la saga anterior, el dilema moral y proteccionista de Parker será el eje sobre el que gire la relación entre ambos, provocando continuas rupturas y reconciliaciones. La actriz no realiza nada mal su interpretación, siendo esto siempre de agradecer en un género donde suele primar la fuerza de las escenas de acción sobre todo lo demás.

Resulta curioso encontrarnos al actor que dio vida, de forma magistral a Django, enrolado en estos menesteres. Jamie Foxx, en su papel de Electro, a priori, podría hacernos pensar en un villano a la altura de un gran héroe, en esta ocasión nos equivocamos. Desde su primera aparición comenzamos a vislumbrar, que el encargado de realizar el casting se había fijado más en buscar un nombre que diese caché a la película, antes que un actor mas adecuado a dicho rol. El resultado obtenido es un enemigo con una alarmante falta de carisma, al que se le podría haber sacado muchísimo más partido.

El cuarto en discordia es Dane DeHaan como Harry Osborm, el heredero del poderoso imperio tecnológico que fundó su padre. Su look, muy parecido en el que Peter Parker llevaba en la franquicia de Sam Raimi cuando estaba bajo el influjo de Venom, te provoca de inicio una cierta animadversión. Más tarde queda ratificada cuando sigue los pasos de su difunto progenitor, metiéndose de lleno en la piel del Duende Verde.

Dejando de lado el tema interpretativo, que no es para despertar grandes ovaciones, pero cumple con su cometido, destaca por encima de todo la espectacular factura técnica. Ver a spidey saltando de rascacielos en rascacielos por las grandes avenidas neoyorquinas es todo un placer para nuestros ojos. Si a esto, le añadimos ese plus que le da el sistema 3D a este tipo de secuencias, podemos afirmar que en esta ocasión el equipo de efectos especiales se ha superado. Un gran trabajo de Daniel Mindel, ofreciéndonos una fotografía muy colorida y luminosa, muy acorde con la juventud y vitalidad del hombre araña.

El gran cambio lo notamos a la hora de escuchar las melodias que acompañan la acción. Si destacábamos que Horner no había conseguido alcanzar las partituras creadas por Elfman para la obra de Raimi, el equipo de producción de la secuela fue sobre seguro, firmando a uno de los grandes de esto. Hans Zimmer es el que poner nombre a una banda sonora en la que comparte pentagramas con Johnny Marr y Pharrell Williams. En esta ocasión si que encontramos una creación más acorde con el personaje, con mucha fuerza y momentos realmente vibrantes.

Como conclusión podemos quedarnos, mirándolo de forma positiva, que el film entretiene y que el guión te deja con la curiosidad de ver que nos tendrán preparado para la siguiente. Además el desenlace final es totalmente inesperado, dejando claro del tono oscuro con la que intentan impregnar la saga. Una película para disfrutar de sus espectaculares secuencias de acción, en sistema 3D a ser posible, pero cuyo metraje puede resultar excesivamente largo.

martes, 15 de abril de 2014

Crítica de 300: El Origen de un Imperio


El estreno de 300 en las salas cinematográficas supuso, en verano de 2006, un nuevo giro de tuerca al arte conceptual del celuloide. Zack Snyder, director de la obra, supo plasmar la fuerza de las viñetas de Frank Miller a base de innovar en la imagen. La nitidez a la que estamos acostumbrados se dejó de lado, impregnando los fotogramas de un exceso de grano y zonas difuminadas que te metían de lleno en un mundo de viñetas animadas.

Ocho años mas tarde, nos llega la segunda entrega de la exitosa y aclamada obra. Para empezar diremos que no se trata de una secuela en si misma, y tampoco de una precuela, sino más bien el guión nos narra una historia paralela al épico hecho acontecido en las Termópilas.

El guión, obra del propio Zack Snyder en colaboración con Kurt Johnstad, que ya trabajaron juntos en la primera obra, nos traslada desde el frente espartano hasta la potente flota naval ateniense. Mientras el rey Leonidas y sus trescientos hombres, intentaban frenar el avance de Xerxes y sus invencibles tropas, el capitán Themistocles tiene la complicada misión de impedir la llegada de los persas a las costas griegas.

Era inevitable una "secuela" de una obra que se ganó tantos adeptos y que supuso el encumbramiento del sistema slow motion, que posteriormente ha sido copiado en diversas obras cinematográficas y series de éxito como Spartacus. En esta segunda entrega tanto la estética, la fotografía de Simon Duggan y este formato de captura, es herencia directa de su predecesora, innovando poco o nada en este campo. La única diferencia notable con la que nos encontramos es que, siguiendo la tendencia cinematográfica actual, muchas de las copias distribuidas han sido adaptadas al sistema 3D. Pero no nos engañemos, no estamos ante un Gravity o Avatar, por lo que el nivel obtenido con la tercera dimensión es bastante mediocre, no suponiendo ese plus de espectacularidad que cabría esperar.

Un casi desconocido Noam Murro, que prácticamente debuta en el gran formato con este film, coge el testigo de Snyder al frente de la dirección de la obra. Su trabajo se ve enormemente influenciado por el cineasta estadounidense, utilizando tanto las técnicas como el virtuosismo visual experimentado en la primera entrega. Si bien, a diferencia de la adaptación de la novela gráfica de Miller, el guión de esta superproducción no está tan trabajado, centrándose más en la acción y dejando de lado las intrigas políticas que acontecían en el senado de Esparta.

A cambio nos ofrecen hora y media de acción desmesurada, inmensas batallas navales y una orgía de sangre y mutilaciones imposibles. Adrenalina en estado puro, embalsamada con la estética propia de la saga, y aliñada con tácticas de combate que dejaran satisfechos a más de uno, y difuminará los fallos de guión para la mayoría.

Es en el reparto donde más se aprecia el menor nivel de esta segunda entrega. El carisma y fuerza de Gerard Butler como rey de Esparta no es comparable con lo expuesto por Sullivan Stapleton como protagonista del film. A pesar de dar vida al héroe ateniense Themistocles, su rol se intenta convencer a si mismo de ser el Leónidas de los griegos, algo que se queda en mero proyecto, no logrando cuajar a lo largo del film.

La que si nos sorprende de forma grata es la atractiva Eva Green como Artemisa, gran guerrera persa y gran valedora de los éxitos de los ejércitos del rey Xerxes. La actriz parisina no se corta a la hora de mostrar sus atributos femeninos, así como de ofrecernos un repertorio de momentos realmente crueles y bizarros.

La que vuelve a repetir es Lena Headay como la reina Gorgo. La intérprete británica, que triunfa en la pequeña pantalla con la exitosa Juego de Tronos, aparece de forma esporádica en la obra, sirviendo únicamente de hilo conductor entre ambas películas.

Rodrigo Santoro como Xerxes es el otro nombre destacable que vuelve a repetir en la saga. Como ya le ocurriese a Lena, su papel es de escasa duración, teniendo muchísimo menos protagonismo que en su periplo en las Termópilas.

Otro de los aspectos que ha cambiado es el musical, ya que Tayler Bates deja el testigo de la composición a un poco conocido Junkie XL. Este, su primer gran trabajo de responsabilidad, consigue mantener el tono épico de la saga a base de percusión y movimientos con mucha fuerza. Un aceptable trabajo que le ha dado la posibilidad de componer la banda sonora que llevará la nueva adaptación de Mad Max.

Como resumen podemos asegurar que 300, El Origen de un Imperio es una digna película de acción que, a pesar de no tener una historia tan original y completa como la primera, sabe mantener la épica y heroicidad que la batalle de las Termópilas impuso en las salas cinematográficas. Un aumento exponencial de violencia y salsa de tomate respecto a la de Snyder, que es disfrutaran todos aquellos amantes del cine de acción.

viernes, 14 de febrero de 2014

Crítica de Los Miserables


El pasado año nos dejó una nueva adaptación de un clásico de la literatura. En esta ocasión la elegida fue la obra de Victor Hugo Los Miserables. Un escrito, de extensa longitud, en la que se nos mostraba, una tras otras, las miserias de una serie de personajes en el marco de la Revolución Francesa.

Pero a diferencia de producciones anteriores que versaban sobre la misma novela, en esta ocasión se ha tomado como inspiración el musical que, hace ya algún tiempo, asombró al público en Brodway. Y hasta tal punto se ha tomado como referencia esta versión de escenario, que todos los diálogos de la película son cantados.

Entre complicas rimas y trabajadas coreografías, la obra dirigida por Tom Hooper nos transporta hasta la Francia de mediados del siglo XIX. En tan convulsa época, un joven Jean Valjean era condenado por robar pan para poder alimentar a su sobrino. Este hecho lo dejará marcado por el resto de su vida, a pesar de haber cumplido la condena decretada. Pero Jean no está dispuesto a cargar con ello, y decide empezar una nueva vida con una nueva identidad. Pero su pasado vuelve para atormentarlo cuando aparece, por casualidades del destino, el oficial que le custodiaba en sus tiempos de presidio.

Uno de los aspectos que más no llama la atención cuando comenzamos a ver el film es la fuerza de sus imágenes. La primera escena del astillero tiene una puesta en escena realmente espectacular, atrapando al espectador y dándonos una idea de la grandeza visual de la película. Casi tres horas de deleite para nuestros ojos, gracias al virtuosismo que Danny Cohen pone en cada una de las escenas de esta gran superproducción.

Pero este aspecto no es el único que destaca en Los Miserables, ya que el elenco de actores elegidos para dar vida, a los distintos personajes que protagonizan esta adaptación, rallan a gran nivel. En el papel protagonista encontramos a un actor que, lejos de encasillarse, siempre nos sorprende con nuevos registros. Hugh Jackman, uno de los actores favoritos entre el público femenino, nos regala una gran interpretación de Jean Valjean, un personaje con una gran carga dramática que el actor australiano solventa de manera eficiente. Además, como ocurre con todos los personajes que aparecen a lo largo del extenso metraje, cuenta con el handicap de que todos sus diálogos son cantados, lo que nos da una señal del enorme esfuerzo realizado y la enorme calidad del resultado obtenido.

Para dar vida a Javert, su alterego en el film, se optó por contar con otro grande del celuloide como es el oscarizado Rusell Crowe. El intérprete, que se encumbró con Gladiator, supera de forma notable cada una de sus apariciones en la gran pantalla, en un rol poco agradecido, pero al que imprime una gran fuerza y emotividad, que no se deja ensombrecer por el papel protagonista.

Pero si hay alguien al que se le recordará por su papel en esta obra, es sin duda alguna la actriz Anne Hathaway. El meterse en la piel de la joven Fontaine le supuso un enorme salto cualitativo en su carrera, encumbrada con el premio de la Academia obtenido por su enorme interpretación. Si bien sus apariciones a lo largo de la película no son muchas, en cada una de ellas nos impregna con una alta carga emotiva, culminada con una de las escenas más potentes del film, regalándonos un solo lleno de dramatismo que hace ponerte los pelos de punta.

El listado de actores reconocidos no termina aquí, ya que también hay que destacar a la joven actriz Amanda Seyfred. Su papel es el más juvenil de la obra, dando vida a una inocente Cosette que, a pesar de tener cierto peso específico dentro del guión, está un peldaño por debajo de los nombres anteriores.

Son las interpretaciones de Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen las que ,mas discrepancia han levantado entre el público y la crítica especializada. Podemos afirmar que su trabajo es de una rigurosa corrección, expresando fielmente la picaresca de sus estereotipos y ofreciéndonos algunos de los momentos mas divertidos y alocados del film.

Y es que el guión adaptado por William Nicholson y su equipo esta confeccionado de forma que la acción queda estructurada por pasajes. Nos encontramos con un inusual montaje donde cada secuencia está perfectamente definida, con una serie de escenarios bien definidos en los que cada pasaje tiene su comienzo y su final. Esta formula empleada, nos da una idea de lo presente que se ha tenido el musical a la hora de poner en la gran pantalla el escrito de Victor Hugo.

Un musical que seguro que ha servido de inspiración a Claude-Michel Schönberg para componer unas partituras de enorme calidad, y con un valor musical nada despreciable. A pesar de la enorme complejidad de realizar un obra íntegramente vocal, el compositor consigue imprimir un estilo musical a cada personaje, totalmente acorde con su personalidad y que nos permite distinguir con relativa sencillez quién se expresa en cada momento. Algo realmente importante en aquellos momentos donde se canta a coro o se entremezclan los distintos "diálogos" de los protagonista del film.

Los Miserables no engaña a nadie, y nos ofrece aquello que nos vendían desde los primeros teasers. Un musical, no apto para todos los paladares debido a su extensión, pero que tiene la virtud de impregnarte con sus poderosas imágenes, seducirte con sus melódicos diálogos  y atraparte con sus grandes interpretaciones. Una historia universal, reinventada para la ocasión que se disfruta de manera notable.
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