viernes, 6 de junio de 2014

Crítica de Maléfica


Rara es la persona que no conoce el clásico cuento de La Bella Durmiente, una historia tradicional infantil que Disney se encargó de inmortalizar en una obra de animación del mismo título. La película, estrenada en 1959, se convirtió en todo un símbolo de los estudios fundados por Walt Disney, haciendo del castillo de la Princesa Aurora en todo un símbolo.

Tras innumerables readaptaciones de todas clases, 55 años mas tarde llega a nuestras pantallas una nueva visión, de este clásico, bajo el nombre de Malefica. Una producción que, a diferencia de la original, la historia que narra no coincide exactamente con lo que hasta ahora nos habían contado.

El guión, obra de Linda Woolverton y Charles Perrault, nos traslada hasta el reino de las hadas, donde una joven y alada Malefica protege a las asombrosas criaturas del pantano de los intentos de conquista de los hombres. Su belleza y dulzura provocan que un joven, llamado Stefan, despierte un sentimiento hasta entonces desconocido para ella. Pero las ansias de poder terminan por corromper al joven noble, traicionando la promesa de amor verdadero y despertando los instintos mas perversos de la joven hada.

Robert Stromberg, que debuta en esta superproducción como director, nos deja clara, desde las primeras tomas, su experiencia al frente de los equipos de efectos visuales. El colorido y la espectacularidad abruman al espectador en cada fotograma, con una serie de secuencias preciosistas y realmente espectaculares. Y es que este novato cineasta, consigue en los primeros minutos del film, envolver al espectador en un mundo de fantasía gracias a la potente y policromática fotografía de Deam Semler. Paisajes de ensueño, llenos de vida que se van volviendo oscuros y tenebrosos, al mismo tiempo que lo hace Malefica.

Personaje al que da vida una extraordinaria Angelina Jolie. Su caracterización es muy buena, clavando el papel de una de las villanas mas conocidas del universo Disney. A nadie sorprende ya esta actriz, tanto por sus evidentes encantos como por la fuerza que imprime a sus personajes. En esta ocasión no iba a ser menos, pudiendo afirmar que su rol y su buen hacer es lo que más destaca en el aspecto interpretativo del film.

Elle Fanning es la otra actriz que, en un principio, comparte protagonismo con el personaje de Maléfica. La joven actriz, a la que pudimos ver bajo las órdenes de JJ Abrams en Super 8, da vida a Aurora, la princesa que deberá vivir con la maldición lanzada por la "bruja" durante sus primeros 16 años de vida. Si bien esta joven georgiana no hace desentonar mucho a su personaje, tampoco podemos afirmar que realiza el papel de su vida. Es un poco decepcionante comprobar como un rol que podría haber dado mucho mas juego, se queda en un mero e hierático personaje que no consigue enlazar totalmente con el espectador.

Pero como podemos comprobar con Brenton Thwaites en su papel de Príncipe Philips, el director ha dado una mayor prioridad a los aspectos técnicos en detrimento de los artísticos. Desde que aparece el joven actor en pantalla, transmite una alarmante falta de carisma, siendo este aspecto todo un lastre en cada una de sus escasas apariciones.

El otro rol que se salva, en parte, de la quema, es el que adquiere el actor Sam Riley. Su papel de fiel sirviente de maléfica protagoniza los momentos más amenos y entrañables de la obra. Un acierto para un personaje que en un principio no debía tener la importancia que va adquiriendo a medida que se desarrolla la historia.

El contrapunto lo encontramos en las tres hadas "buenas" a las que dan vida Lesley Manville, Imelda Stauton y Juno Temple respectivamente. Si bien el guión intenta mostrarnos unos caracteres divertidos y atractivos, consiguen el efecto contrario debido a lo exagerado y absurdo de las situaciones a las que exponen a estas tres hadas. Si en la obra original tenían mucho peso dentro de la historia, aquí dejan de tener el mas mínimo protagonismo y, lo que es peor, ningún tipo de interés.

Por último resaltar la aportación de Sharlto Copley dando vida al rey Stefan. Si bien podemos asegurar que su caracterización es bastante notable, en muchas ocasiones cae víctima de los propios excesos de su personaje, abusando excesivamente de la sobreactuación.

Si bien el aspecto interpretativo no puede resultar del agrado de todo el mundo, donde si estaremos de acuerdo es en valorar, muy positivamente, la magnífica banda sonora compuesta por James Newton Howart. Este genio de las partituras nos deleita con una composición musical llena de fuerza, que te mete de lleno en el fantástico mundo de Maléfica. Acordes que combinan momentos de mucha tensión con otros más melódicos entre los que podemos apreciar, agudizando el oído, algunas de las notas compuestas para la obra del 59.

Podemos resumir diciendo que Maléfica supone un viaje atrás en el tiempo, cuando veíamos las obras clásicas de fantasía, dejándonos atrapar por su magia sin buscar algo mas profundo. Es cierto que el guión no es todo lo redondo que podría haber sido, ni las interpretaciones son dignas de ganar ningún festival, pero tanto la puesta en escena  como la fuerza de su fotografía consiguen robar tu atención desde los primeros minutos del film. Una hora y media para volver a sentirte un niño y disfrutar de una superproducción que nos sorprenderá por ese giro de tuerca que le dan a una historia que, hasta ahora, no parecía que fuera a sorprendernos.

lunes, 21 de abril de 2014

Crítica de The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro


Fue en julio del 2012, cuando se le dio un toque de aires renovados a uno de los personajes mas míticos del comic americano. Menos de dos años ha tardado Sony en traernos la secuela de un film, que a pesar de no ser todo lo redondo que cabría esperar, no funcionó nada mal en taquilla.

Una vez presentado el personaje, cosa que ocurrió en la película anterior, el guión de Alex Kurtzman y Roberto Orci bajo la supervisión del propio Stan Lee, tenía mayor metraje para repartir entre las escenas de acción y el hilo fundamental de la historia. En esta ocasión las calles de Nueva York se verán amenazadas por Electro, un villano nacido a raíz de un accidente laboral, y que descargará toda su ira contra el arácnido protagonista.

Este sería el punto de partida de una película que, con más de dos horas de duración, destaca más por su aspecto técnico que por el artístico. Una franquicia que vuelve a repetir con Marc Webb, tras las cámaras, y con el joven Andrew Garfield en el papel Spiderman. Su rol se acerca aún mas a la esencia del personaje creado por Stan Lee, siendo el sentido del humor el detonante en la mayoría de las situaciones de tensión. Pero a pesar de esto, denota cierta falta de carisma que no le hace conectar al cien por cien con el espectador.

Junto a el encontramos, nuevamente, a la atractiva Emma Stone dando vida a Gwen Stacy, la novia de Peter Parker. Como ya ocurriese en la saga anterior, el dilema moral y proteccionista de Parker será el eje sobre el que gire la relación entre ambos, provocando continuas rupturas y reconciliaciones. La actriz no realiza nada mal su interpretación, siendo esto siempre de agradecer en un género donde suele primar la fuerza de las escenas de acción sobre todo lo demás.

Resulta curioso encontrarnos al actor que dio vida, de forma magistral a Django, enrolado en estos menesteres. Jamie Foxx, en su papel de Electro, a priori, podría hacernos pensar en un villano a la altura de un gran héroe, en esta ocasión nos equivocamos. Desde su primera aparición comenzamos a vislumbrar, que el encargado de realizar el casting se había fijado más en buscar un nombre que diese caché a la película, antes que un actor mas adecuado a dicho rol. El resultado obtenido es un enemigo con una alarmante falta de carisma, al que se le podría haber sacado muchísimo más partido.

El cuarto en discordia es Dane DeHaan como Harry Osborm, el heredero del poderoso imperio tecnológico que fundó su padre. Su look, muy parecido en el que Peter Parker llevaba en la franquicia de Sam Raimi cuando estaba bajo el influjo de Venom, te provoca de inicio una cierta animadversión. Más tarde queda ratificada cuando sigue los pasos de su difunto progenitor, metiéndose de lleno en la piel del Duende Verde.

Dejando de lado el tema interpretativo, que no es para despertar grandes ovaciones, pero cumple con su cometido, destaca por encima de todo la espectacular factura técnica. Ver a spidey saltando de rascacielos en rascacielos por las grandes avenidas neoyorquinas es todo un placer para nuestros ojos. Si a esto, le añadimos ese plus que le da el sistema 3D a este tipo de secuencias, podemos afirmar que en esta ocasión el equipo de efectos especiales se ha superado. Un gran trabajo de Daniel Mindel, ofreciéndonos una fotografía muy colorida y luminosa, muy acorde con la juventud y vitalidad del hombre araña.

El gran cambio lo notamos a la hora de escuchar las melodias que acompañan la acción. Si destacábamos que Horner no había conseguido alcanzar las partituras creadas por Elfman para la obra de Raimi, el equipo de producción de la secuela fue sobre seguro, firmando a uno de los grandes de esto. Hans Zimmer es el que poner nombre a una banda sonora en la que comparte pentagramas con Johnny Marr y Pharrell Williams. En esta ocasión si que encontramos una creación más acorde con el personaje, con mucha fuerza y momentos realmente vibrantes.

Como conclusión podemos quedarnos, mirándolo de forma positiva, que el film entretiene y que el guión te deja con la curiosidad de ver que nos tendrán preparado para la siguiente. Además el desenlace final es totalmente inesperado, dejando claro del tono oscuro con la que intentan impregnar la saga. Una película para disfrutar de sus espectaculares secuencias de acción, en sistema 3D a ser posible, pero cuyo metraje puede resultar excesivamente largo.

martes, 15 de abril de 2014

Crítica de 300: El Origen de un Imperio


El estreno de 300 en las salas cinematográficas supuso, en verano de 2006, un nuevo giro de tuerca al arte conceptual del celuloide. Zack Snyder, director de la obra, supo plasmar la fuerza de las viñetas de Frank Miller a base de innovar en la imagen. La nitidez a la que estamos acostumbrados se dejó de lado, impregnando los fotogramas de un exceso de grano y zonas difuminadas que te metían de lleno en un mundo de viñetas animadas.

Ocho años mas tarde, nos llega la segunda entrega de la exitosa y aclamada obra. Para empezar diremos que no se trata de una secuela en si misma, y tampoco de una precuela, sino más bien el guión nos narra una historia paralela al épico hecho acontecido en las Termópilas.

El guión, obra del propio Zack Snyder en colaboración con Kurt Johnstad, que ya trabajaron juntos en la primera obra, nos traslada desde el frente espartano hasta la potente flota naval ateniense. Mientras el rey Leonidas y sus trescientos hombres, intentaban frenar el avance de Xerxes y sus invencibles tropas, el capitán Themistocles tiene la complicada misión de impedir la llegada de los persas a las costas griegas.

Era inevitable una "secuela" de una obra que se ganó tantos adeptos y que supuso el encumbramiento del sistema slow motion, que posteriormente ha sido copiado en diversas obras cinematográficas y series de éxito como Spartacus. En esta segunda entrega tanto la estética, la fotografía de Simon Duggan y este formato de captura, es herencia directa de su predecesora, innovando poco o nada en este campo. La única diferencia notable con la que nos encontramos es que, siguiendo la tendencia cinematográfica actual, muchas de las copias distribuidas han sido adaptadas al sistema 3D. Pero no nos engañemos, no estamos ante un Gravity o Avatar, por lo que el nivel obtenido con la tercera dimensión es bastante mediocre, no suponiendo ese plus de espectacularidad que cabría esperar.

Un casi desconocido Noam Murro, que prácticamente debuta en el gran formato con este film, coge el testigo de Snyder al frente de la dirección de la obra. Su trabajo se ve enormemente influenciado por el cineasta estadounidense, utilizando tanto las técnicas como el virtuosismo visual experimentado en la primera entrega. Si bien, a diferencia de la adaptación de la novela gráfica de Miller, el guión de esta superproducción no está tan trabajado, centrándose más en la acción y dejando de lado las intrigas políticas que acontecían en el senado de Esparta.

A cambio nos ofrecen hora y media de acción desmesurada, inmensas batallas navales y una orgía de sangre y mutilaciones imposibles. Adrenalina en estado puro, embalsamada con la estética propia de la saga, y aliñada con tácticas de combate que dejaran satisfechos a más de uno, y difuminará los fallos de guión para la mayoría.

Es en el reparto donde más se aprecia el menor nivel de esta segunda entrega. El carisma y fuerza de Gerard Butler como rey de Esparta no es comparable con lo expuesto por Sullivan Stapleton como protagonista del film. A pesar de dar vida al héroe ateniense Themistocles, su rol se intenta convencer a si mismo de ser el Leónidas de los griegos, algo que se queda en mero proyecto, no logrando cuajar a lo largo del film.

La que si nos sorprende de forma grata es la atractiva Eva Green como Artemisa, gran guerrera persa y gran valedora de los éxitos de los ejércitos del rey Xerxes. La actriz parisina no se corta a la hora de mostrar sus atributos femeninos, así como de ofrecernos un repertorio de momentos realmente crueles y bizarros.

La que vuelve a repetir es Lena Headay como la reina Gorgo. La intérprete británica, que triunfa en la pequeña pantalla con la exitosa Juego de Tronos, aparece de forma esporádica en la obra, sirviendo únicamente de hilo conductor entre ambas películas.

Rodrigo Santoro como Xerxes es el otro nombre destacable que vuelve a repetir en la saga. Como ya le ocurriese a Lena, su papel es de escasa duración, teniendo muchísimo menos protagonismo que en su periplo en las Termópilas.

Otro de los aspectos que ha cambiado es el musical, ya que Tayler Bates deja el testigo de la composición a un poco conocido Junkie XL. Este, su primer gran trabajo de responsabilidad, consigue mantener el tono épico de la saga a base de percusión y movimientos con mucha fuerza. Un aceptable trabajo que le ha dado la posibilidad de componer la banda sonora que llevará la nueva adaptación de Mad Max.

Como resumen podemos asegurar que 300, El Origen de un Imperio es una digna película de acción que, a pesar de no tener una historia tan original y completa como la primera, sabe mantener la épica y heroicidad que la batalle de las Termópilas impuso en las salas cinematográficas. Un aumento exponencial de violencia y salsa de tomate respecto a la de Snyder, que es disfrutaran todos aquellos amantes del cine de acción.

viernes, 14 de febrero de 2014

Crítica de Los Miserables


El pasado año nos dejó una nueva adaptación de un clásico de la literatura. En esta ocasión la elegida fue la obra de Victor Hugo Los Miserables. Un escrito, de extensa longitud, en la que se nos mostraba, una tras otras, las miserias de una serie de personajes en el marco de la Revolución Francesa.

Pero a diferencia de producciones anteriores que versaban sobre la misma novela, en esta ocasión se ha tomado como inspiración el musical que, hace ya algún tiempo, asombró al público en Brodway. Y hasta tal punto se ha tomado como referencia esta versión de escenario, que todos los diálogos de la película son cantados.

Entre complicas rimas y trabajadas coreografías, la obra dirigida por Tom Hooper nos transporta hasta la Francia de mediados del siglo XIX. En tan convulsa época, un joven Jean Valjean era condenado por robar pan para poder alimentar a su sobrino. Este hecho lo dejará marcado por el resto de su vida, a pesar de haber cumplido la condena decretada. Pero Jean no está dispuesto a cargar con ello, y decide empezar una nueva vida con una nueva identidad. Pero su pasado vuelve para atormentarlo cuando aparece, por casualidades del destino, el oficial que le custodiaba en sus tiempos de presidio.

Uno de los aspectos que más no llama la atención cuando comenzamos a ver el film es la fuerza de sus imágenes. La primera escena del astillero tiene una puesta en escena realmente espectacular, atrapando al espectador y dándonos una idea de la grandeza visual de la película. Casi tres horas de deleite para nuestros ojos, gracias al virtuosismo que Danny Cohen pone en cada una de las escenas de esta gran superproducción.

Pero este aspecto no es el único que destaca en Los Miserables, ya que el elenco de actores elegidos para dar vida, a los distintos personajes que protagonizan esta adaptación, rallan a gran nivel. En el papel protagonista encontramos a un actor que, lejos de encasillarse, siempre nos sorprende con nuevos registros. Hugh Jackman, uno de los actores favoritos entre el público femenino, nos regala una gran interpretación de Jean Valjean, un personaje con una gran carga dramática que el actor australiano solventa de manera eficiente. Además, como ocurre con todos los personajes que aparecen a lo largo del extenso metraje, cuenta con el handicap de que todos sus diálogos son cantados, lo que nos da una señal del enorme esfuerzo realizado y la enorme calidad del resultado obtenido.

Para dar vida a Javert, su alterego en el film, se optó por contar con otro grande del celuloide como es el oscarizado Rusell Crowe. El intérprete, que se encumbró con Gladiator, supera de forma notable cada una de sus apariciones en la gran pantalla, en un rol poco agradecido, pero al que imprime una gran fuerza y emotividad, que no se deja ensombrecer por el papel protagonista.

Pero si hay alguien al que se le recordará por su papel en esta obra, es sin duda alguna la actriz Anne Hathaway. El meterse en la piel de la joven Fontaine le supuso un enorme salto cualitativo en su carrera, encumbrada con el premio de la Academia obtenido por su enorme interpretación. Si bien sus apariciones a lo largo de la película no son muchas, en cada una de ellas nos impregna con una alta carga emotiva, culminada con una de las escenas más potentes del film, regalándonos un solo lleno de dramatismo que hace ponerte los pelos de punta.

El listado de actores reconocidos no termina aquí, ya que también hay que destacar a la joven actriz Amanda Seyfred. Su papel es el más juvenil de la obra, dando vida a una inocente Cosette que, a pesar de tener cierto peso específico dentro del guión, está un peldaño por debajo de los nombres anteriores.

Son las interpretaciones de Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen las que ,mas discrepancia han levantado entre el público y la crítica especializada. Podemos afirmar que su trabajo es de una rigurosa corrección, expresando fielmente la picaresca de sus estereotipos y ofreciéndonos algunos de los momentos mas divertidos y alocados del film.

Y es que el guión adaptado por William Nicholson y su equipo esta confeccionado de forma que la acción queda estructurada por pasajes. Nos encontramos con un inusual montaje donde cada secuencia está perfectamente definida, con una serie de escenarios bien definidos en los que cada pasaje tiene su comienzo y su final. Esta formula empleada, nos da una idea de lo presente que se ha tenido el musical a la hora de poner en la gran pantalla el escrito de Victor Hugo.

Un musical que seguro que ha servido de inspiración a Claude-Michel Schönberg para componer unas partituras de enorme calidad, y con un valor musical nada despreciable. A pesar de la enorme complejidad de realizar un obra íntegramente vocal, el compositor consigue imprimir un estilo musical a cada personaje, totalmente acorde con su personalidad y que nos permite distinguir con relativa sencillez quién se expresa en cada momento. Algo realmente importante en aquellos momentos donde se canta a coro o se entremezclan los distintos "diálogos" de los protagonista del film.

Los Miserables no engaña a nadie, y nos ofrece aquello que nos vendían desde los primeros teasers. Un musical, no apto para todos los paladares debido a su extensión, pero que tiene la virtud de impregnarte con sus poderosas imágenes, seducirte con sus melódicos diálogos  y atraparte con sus grandes interpretaciones. Una historia universal, reinventada para la ocasión que se disfruta de manera notable.

martes, 24 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD A TOD@S


Desde el Rincón del Palomitero queremos felicitaros las Navidades y desearos que lo paséis lo mejor posible rodeados de aquellos a quien queréis.

martes, 17 de diciembre de 2013

Crítica de El Hobbit, La Desolación de Smaug


Un año ha pasado ya desde que, en diciembre del 2012,  se estrenase la esperada primera entrega de la adaptación que Peter Jackson hacía del primer gran éxito de J.R.R. Tolkien. 

En ella, el cineasta neozelandes nos adentraba en las profundidades de Erebor para mostrarnos la grandeza que había conseguido aglutinar la raza enana, y como se perdió todo bajo las garras y el fuego de Smaug. Con Un viaje Inesperado se nos narraba, con la magistralidad y espectacularidad con que Jackson nos tiene acostumbrados, como se formaba una compañía de enanos que, junto a un mago y un hobbit, intentarían acabar con el dragón y recuperar lo que alguna vez fue de los suyos.

Tras enfrentarse a orcos, goblins e innumerables peligros, esta primigenia entrega finalizaba con estos curiosos viajeros a varias leguas de distancia de su objetivo y, bajo la sombra de la noticia de la aparición de  un extraño nigromante planeando sobre sus cabezas.

La Desolación de Smaug nos va a contar como continua el camino de la improvisada compañía, en su intento de alcanzar el enorme macizo montañoso de Erebor, en cuyo interior descansa en un manto de inimaginables riquezas, el temido y legendario Smaug.

A diferencia de la entrega anterior, el comienzo no resulta tan espectacular, y es que la ausencia de un prólogo potente hace que al film le cueste un poco coger el ritmo. Como era de esperar, el guión se limita a continuar por donde se quedó la anterior película, que venía de la espectacular secuencia de los orcos y las águilas. Si lo miramos como una continuación, se consigue justificar que tras un momento de tanta tensión como el vivido en esos últimos minutos, la adaptación de Fran Walsh y Philippa Boyens necesitara de un espacio de tiempo para recuperar el aliento y seguir desarrollando la historia.

Es a partir del Bosque Negro, donde esta superproducción comienza a coger fuerza. Todo lo acontecido sobre las copas de los fríos y desoladores arboles, que forman el misterioso lugar, es realmente espectacular regalándonos un pequeño adelanto del enorme nivel de efectos visuales que vamos a disfrutar a lo largo de los 150 minutos de metraje.

Es a partir de este punto cuando nos encontramos con dos nuevos personajes que van a tener bastante repercusión en lo que nos queda de trilogía. Por un lado vuelve a repetir el actor Orlando Bloom en el papel que mayores alegrías le ha dado, y con el que se dio a conocer en esto del séptimo arte.

Peter Jackson aprovechó que la compañía tenía que atravesar por el aterrador Bosque Negro para tirar de cosecha propia, e introducir en la historia a Legolas, un elfo autóctono de la zona, que venía de ser uno de los personajes mas idolatrados de El Señor de los Anillos, y que ha sido recuperado para la causa.
Como ocurriese en la saga protagonizada por Frodo, las dotes interpretativas del actor británico quedan eclipsadas por su agilidad y espectacularidad en el manejo del arco y las espadas élficas, algo que agradecemos enormemente.

El otro personaje de orejas puntiagudas y melena larga que se nos presenta es el de Tauriel. La guapa actriz Evangeline Lilly, a la que recordaremos por la exitosa serie Perdidos, es la que pone en pantalla sus dotes físicas y dramáticas para acabar con orcos y embelesar a enanos y elfos a partes iguales. Las comparaciones con Arwen parecen ser inevitables, pero tal como hizo Liv Tayler en la trilogía anterior, la actriz solventa su cometido de forma eficiente y con bastante soltura.

A medida que se va desarrollando el guión, mezcla de la obra escrita por Tolkien junto con adaptaciones libres de Peter Jackson y su equipo, van apareciendo nuevos y espectaculares lugares como Esgaroth, la ciudad construida sobre el Lago Largo. En ella se presenta un nuevo y misterioso personaje que, por lo mostrado en la película, va a tener un papel fundamental en el desenlace de la trilogía. Bard, como se llama este hombre del lago, está interpretado por Luke Evans, al que ya vimos en Inmortals y en un futuro como Eric Draven en la nueva versión de El Cuervo. El galés consigue imprimir carácter a su interpretación, creando un rol que promete interesantes momentos en el devenir de la obra.

El resto del reparto principal mantiene el nivel expuesto en la entrega anterior, destacando por encima de todos Martin Freeman en el papel de Bilbo Bolson, que eclipsa al  resto de compañeros cada vez que aparece, y nos regala un nuevo face to face, como ya hiciese con Gollum, pero esta vez con el dragón. Y es que junto con el escupefuegos viviremos uno de los mejores momentos de la trilogía.

El que también repite, batuta en mano, es Howard Shore poniendo música al género que le ha otorgado gran parte de su prestigio. La partitura es muy similar a lo que nos tiene acostumbrados. Pocas diferencias vamos a encontrar con la entrega anterior, a no ser que en esta ocasión no vamos a disfrutar de los cantos de los enanos. Pese a ello la composición es muy correcta y mantiene la épica que acompaña a las potentes imágenes de Andrew Lesnie.

La Desolación de Smaug es entretenimiento en estado puro, un film de transición cargado de efectos visuales, momentos vibrantes y que deja entrever la posibilidad de disfrutar de un fin de trilogía épico y memorable. Y es que todos los indicios hacen suponer que vamos a alucinar con una batalla como nunca antes habíamos conseguido ver gracias al sistema 3D FHR



lunes, 9 de diciembre de 2013

Crítica de Thor, El Mundo Oscuro



Hace ya más de dos años, inauguraba este blog con el análisis de la adaptación cinematográfica de un comic de Marvel, que llevaba por nombre Thor. Muchos meses después, llega a las salas cinematográficas, la segunda parte de las heroicidades del hijo de Odín, pero esta vez de la mano de Disney.

El guión, escrito por Christopher Yost y Christopher Markus, se va a desarrollar un par de años después de los hechos acontecidos en Nueva York y resuelto por Los Vengadores. A raíz de esto, Loki fue trasladado hasta Asgard donde deberá vivir para siempre recluido en una de las celdas del Palacio de Odin.

El film comienza narrando una guerra que enfrentó a los Elfo Oscuros con Asgard, hace muchísimos años, con un arma de potencia ilimitada de por medio. El "éter", como así se conocía, otorgaría un poder inimaginable a quién lo poseyese, por lo que fue ocultado a todo ser viviente tras la victoria de los asgardianos. La estirpe de Elfos Oscuro había sido prácticamente destruida, pero un pequeño grupo logró escapar, ocultándose a la espera de que el éter diese señales de su localización.

Con esta premisa se introducía Thor, El Mundo Oscuro bajo la dirección conjuntan de Alan Taylor y James Gunn. El primero da con esta obra el salto a la gran pantalla tras haber dirigido algunos episodios de obras tan reconocidas como Juego de Tronos o Los Soprano. En el caso de James, viene de dirigir la controvertida Super y actualmente se encuentra en la etapa de post-producción, como director de Guardianes de la Galaxia, otra adaptación de un comic del universo Marvel..

Ambos cineastas realizan un buen trabajo en esta secuela del superhéroe del martillo, dando su propia visión a este personaje, pero sin alejarse demasiado de la concepción creada por Kenneth Brannagh y luego continuada por Josh Wedon. Tanto la historia como la puesta en escena de los distintos personajes de la obra resulta bastante atractiva para el espectador, con un comienzo de metraje con un ritmo algo lento, pero que va in crescendo a medida que se van desarrollando las distintas tramas del guión.

En el papel de Thor vuelve a repetir el "cachas" de Chris Hemsworth. A medida que va apareciendo en distintas obras del género, va adquiriendo un mayor carisma este actor que encaja perfectamente en el papel del rubio príncipe asgardiano. Y es que el actor australiano ha conseguido que no podamos imaginarnos un Thor sin su rostro y sus abdominales.

Pero el personaje que de verdad da juego en la saga es sin duda Loki. El villano, interpretado magistralmente por Tom Hiddleston demuestra, una vez más, que es el rol junto al de Tony Stark, más atractivo de todo el universo. Su ironía y continuas provocaciones están presentes a lo largo de las dos horas de metraje, regalándonos los momentos mas divertidos y más surrealistas de la película. Este es el ejemplo de un villano bien conceptuado, mejor puesto en escena, y que es capaz de despertar rechazo y pasión a partes iguales.

El que también vuelve a repetir en el papel de Rey de Asgard y padre de Thor y Loki es Anthony Hopkins. Como ya ocurriese en las entregas anteriores, sus apariciones se pueden contar con los dedos de las manos, siendo la corrección interpretativa el denominador común en todas ellas.

Y como no hay cuarto malo, de nuevo tenemos a Natalie Portman cruzándose en la vida del protagonista. A diferencia de la primera entrega, su personaje adquiere más fuerza y una mayor importancia en la historia. Pasa de ser una simple observadora a convertirse en el centro de la acción durante la primera parte de la película, hecho que resuelve con la eficiencia que nos tiene acostumbrados.

El que se estrena en la saga es Kramer Morgenthau como director de fotografía del film. Juega con el contraste de los tonos fríos y oscuros de la tierra en contraposición del colorido de la ciudad de Asgard, que por momentos recuerda el Naboo de Star Wars.

Otro de los aspectos épicos de la obra es la banda sonora creada por Brian Tyler. El compositor parece haberle cogido el gusto a ponerle música a las obras de superhéroes, ya que el año pasado hizo lo propio con Iron Man 3. Para esta ocasión nos deleita con unas partituras cargadas de fuerza y que se ensamblan perfectamente en la enorme cantidad de escenas de acción que tiene la película.

Podemos asegurar que esta secuela está a la altura de la primera, y lo que es más importante, a la altura del personaje de comic. Un film que, a diferencia del anterior, no pierde el tiempo presentando roles y va de forma más directa a la acción, lo que provoca que su metraje no se haga para nada pesado.
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