jueves, 4 de enero de 2018

Crítica de Star Wars Episodio VIII: Los últimos Jedi



Dos años han pasado desde que, en diciembre de 2015, Disney retomase una de las franquicias que más dinero ha dejado al mundo del séptimo arte. El "Despertar de la Fuerza" nos trasladaba hasta una galaxia con un "imperio" renovado, más poderoso y con más medios que en la extinta era del emperador Palpatine. "La Primera Orden", como se conoce al nuevo orden imperial, ha fijado como objetivo prioritario el exterminio de la rebelión.

Leia y sus sublevados asestaron un duro golpe al opresor régimen de Snoke. La destrucción de su nueva arma devastadora, no parece haber afectado lo más mínimo a sus planes, cercando  al cada vez más escueto ejercito rebelde.

Este es el punto de partida del Episodio VIII, en el cual así de primeras, vamos a encontrar muchos puntos en común con su homólogo de la trilogía clásica. Un planeta del que hay que huir apresuradamente, un aprendiz en busca de su maestro, una traición... ¿os suena de algo?

En la entrega anterior, fue muy criticado entre los fans de la saga, que se repitiesen los esquemas de "Una Nueva Esperanza", cosa que han intentado corregir en esta ocasión. Y aunque la primera impresión puede hacernos pensar que ha sido así, lo que han hecho realmente es disimularlo con sutileza.

Lo que si tenían claro en la productora, era que la nueva hornada de personajes debía sustituir completamente a la vieja guardia. Johnson y Lucas, en su papel de guionistas, se tomaron esta propuesta al pie de la letra, haciéndolos desaparecer, poco a poco, del reparto.

Los Rey, Finn, Dameron y compañía debían adquirir un mayor peso dentro de este universo, a pesar de no contar con excesivo carisma. Los personajes no son capaces de llenar la pantalla, y es únicamente Adam Driver como el bipolar Kylo Ren, el único que consigue convencer con su actuación al espectador.

Mark Hamill, como suele ser habitual en él, está de notable, a pesar de haberle caído gran cantidad de palos por el guión al que se cernía. Son muchas las voces que se han alzado, en cólera, porque el personaje más influyente de la saga antigua, en su rol de Jedi, había optado por el destierro voluntario. Pero no hay que irse muy allá para ver que esto no es más que un patrón que se repite una y otra vez, a lo largo de la saga. ¿Qué hacía a Obi Wan en Tatooine? ¿Y Yoda en Dagobah?

Otro de los aspectos que más controversia ha creado es la aparición de un nuevo personaje, de etnia asiática, llamada Rose. Kelly Marie, como se llama realmente la actriz que se esconde tras ese rol, en mi opinión está más que aceptable. Muchos la han tachado como la Jar Jar Bins de la nueva trilogía, pero nada más lejos de la realidad. Este nuevo personaje no resulta tan molesto como el gungan, sobre todo porque tiene un rol mucho más secundario, aunque eso no quite que tenga su peso dentro de la historia.

Rian Jhonson ha querido recuperar la esencia del universo Star Wars sin querer caer en los tópicos y la copia burda de las obras sucesoras. Y ciertamente, aunque se ha ganado muchos detractores, lo ha conseguido. Ha recuperado la intensidad y espectacularidad de las batallas espaciales, algo que echamos muy en falta en el episodio VII.

Otro de los aciertos que le veo, es el ritmo. Y es que, a pesar de tener un metraje más largo de lo habitual, no se hace pesada para nada. Consigue mantener, de forma efectiva, la atención del espectador a base de enlazar escenas con mucha carga de tensión, una detrás de otra, que no da un respiro ni a los protagonistas del film ni a los espectadores.

Podrá gustarte más o menos, pero es innegable su espectacularidad e intensidad, algo que echamos en falta en el episodio VII. Si que es cierto que tiene la cuota de humor Disney, pero tanto a mi, como a muchos de los que estábamos en la sala donde la ví, arrancaron más de una carcajada. Y es que muchas de esas"situaciones cómicas" vienen acompañando a la saga desde "Una nueva esperanza", por lo que tampoco entiendo la enorme cantidad de palos, a diestro y siniestro, que está recibiendo el film por esto.

¿Es una mala película del género? Para nada. ¿Viola de forma salvaje la esencia de Star Wars? De ninguna manera. ¿Cambiarías algunas cosas? Por supuesto que sí, y más de tres, pero no soy yo el guionista ni el director.

Yo disfruté de la película, mucho más que en las últimas cinco entregas que precedieron a estos últimos Jedi. Es cierto que el guión tiene muchas lagunas, pero no es ni mejor ni peor que muchas de las obras editadas en el denominado "universo expandido".

El único que podría quejarse debería ser J.J.Abrams, ya que el camino que ha tomado la eterna lucha entre la luz y la oscuridad, no es nada sencillo de continuar. ¿Cómo lo solucionará? Una gran incógnita que se resolverá dentro de un par de años, y que a buen seguro será amada y criticada a partes iguales.


martes, 12 de abril de 2016

Crítica de Batman vs. Superman: El Amanecer de la Justicia


Si durante el 2015 fue Disney,  quien con la nueva entrega de Los Vengadores y el colosal estreno del Episodio VII de la mítica saga Star Wars, reventó las taquillas, este 2016 prometía ser el año de Warner.

Y es que desde que se inició el proyecto, hace un par de años, el hipe creado entre los seguidores de las franquicias de DC Comics era, directamente proporcional, a la poca confianza despertada tras el "fiasco" de The Man of Steel. A esto se le unió la aparición del nombre de Ben Affleck, un actor cuyas dotes interpretativas siempre están en duda, sobre el que podía caer la losa del magnífico trabajo de Christian Bale en el Batman de Nolan.

Tras dos trailers, algunos teasers y un exceso de misticismo por parte de la productora, el miércoles Santo se presentó ante nosotros lo que, a priori, era uno de los estrenos más esperados del año.

El film toma como punto de partida, el enfrentamiento final entre Superman y el general Zod de El Hombre de Acero. Pero en esta ocasión lo vemos desde el punto de vista de Bruce Wayne, que contempla horrorizado como, junto a otros edificios de Metropolis, cae el enorme gigante de hormigón y cristales donde esta ubicada una de las sedes de su compañía. Este es el origen del enfrentamiento, entre Batman y Superman, ya que el "murciélago" ve al kriptoniando como una amenaza más que como un salvador.

Zack Snyder volvió a contar con la confianza de los directivos de Warner, a pesar de las duras críticas recibidas en su anterior contacto con la franquicia. Con guión de Chris Terrior y David S. Goyer, el director estadounidense vuelve a repetir los mismos defectos y virtudes mostrados en su precuela.

Recurre, como ya ocurriese, de forma exagerada, al uso de recuerdos para contarnos, otra vez, la traumática infancia de Bruce Wyne. Pero, lejos de quedarse aquí, recurre a lo onírico para enfatizar aún más en sus mayores temores y, como novedad, nos deja una serie de sueños premoritorios que tendrán su importancia, tanto en el devenir de la historia, como en futuras secuelas.

Tanto viaje temporal y "astral" hacen que el montaje no sea el más acertado, careciendo en muchas ocasiones de sentido y siendo uno de los culpables del exceso metraje de la película. Dos horas y media de un continuo sube y baja de ritmos, repartidos entre escenas de acción, sueños oníricos y recuerdos de un pasado conocido por todos.

Uno de los puntos mas discordantes, desde que se inició el casting para el film, era la inclusión de Ben Affleck en el papel de Bruce Wyne. Este hecho, desató una enorme oleada de críticas, ya que la reputación interpretativa del actor no es muy valorada. Una vez vista la película, podemos afirmar que el californiano da un nuevo aspecto al superhéroe de Gotham. Una visión más madura y frágil del encapuchado, como no estábamos acostumbrados a ver.

Junto a él, lo mas llamativo del film es la aparición de Gal Gadot como la estelar Diana Prince. A pesar de la gran cantidad de críticas que despertó, debido a que para muchos no daba el perfil físico de la superheroina, lo cierto es que ha conseguido callar muchas bocas.

La actriz dota de fuerza y carisma a un personaje, que si bien no aparece mucho en pantalla, capta toda la atención del espectador cada vez que lo hace. Con ella vivimos algunos de los mejores momentos del film, y nos deja con las ganas de verla en una obra única y exclusiva de Wonder Woman.

De Henry Cavill poco más podemos decir, que ya no constatásemos en The Man os Steel. Si bien es cierto que cumple con las exigencias del guión, a muchos nos ocurre que no terminamos de ver al intérprete de Jersey como ese gran Superman que seguimos esperando.

El último en entrar en la ecuación es Jesse Eisenbe en el papel del "desquiciado" Lex Luthor. El heredero de uno de los mayores imperios de Metropolis está, en esta nueva adaptación, demasiado pasado de vueltas, recordando más a cierto villano de tez blanquecina y sonrisa diabólica. Y es que la interpretación del neoyorkino se diluye entre tantas excentricidades, hasta tal punto, que el influjo de la sobreactuación se apodera del espectador.

El responsable de la fotografía del film es Larry Fong, que vuelve bajo el mando de Snyder tras Sucker Punch. Como ya ocurriese en los films anteriores en los que ambos trabajaron codo con codo, la oscuridad es la nota dominante en la mayoría de fotogramas de la superproducción. Y es que la tenebrosa Gotham, en este apartado, le ha ganado la partida a la brillante y cosmopolita Metrópolis.

El que también vuelve a repetir, como compositor de lujo, es Hans Zimmer. El músico nos tiene acostumbrados a épicas y magistrales bandas sonoras, cosa que vuelve a repetir en este Amanecer de la Justicia. Pero en esta ocasión, no solo se ha limitado a las partituras más sinfónica, ayudándose del talento de Junkie XL para ofrecernos una composición aún más vibrante y heroica.

En este tipo de estrenos de elevado presupuesto, son los efectos visuales unos de los aspectos donde se va la mayor parte del presupuesto, salvando el muchas ocasiones las carencias del guión. En Batman vs.Superman suponer que la bacanal de puñetazos, explosiones y persecuciones iba a disimular un guión bastante flojo sería casi un milagro, pero es cierto que, por lo menos, colabora con los espectadores para no aburrirse. Las escenas de acción son bastante potentes, teniendo su punto culmen en el enfrentamiento entre los dos personajes que dan nombre al film.

Diremos que esta precuela de la futura Liga de la Justicia, destaca más por los enormes errores de montaje, que por el épico enfrentamiento entre el kriptoniano y el Caballero Oscuro. Desaciertos que son más notables en la primera parte del film, mejorando a medida que las escenas de acción van "in crescendo" en la última hora de película. Unas secuencias, que a diferencia con The Man of Steel, no muestran tanta destrucción y victimas humanas, aspecto que fue muy criticado en su día y que han querido subsanar en esta ocasión.

En resumen, no podemos tachar el film de horror visual, pero tras tanto retraso y hipe creado, lo ofrecido a los espectadores deja mucho que desear. Tanto a Superman como al "enemigo" final (al que no nombro para evitar spoilers) les falta carisma, algo fundamental para el género. Esperemos que "La Liga de la Justicia" nazca con más aciertos, porque pocas son las esperanzas que los fans de DC albergan tras sendas decepciones.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Crítica de Star Wars Episodio VII: El Despertar de la Fuerza


Cuando no hace mucho, George Lucas, le vendió la franquicia Lucasfilm a la todopoderosa Disney, muchos se echaron las manos a la cabeza. La idea de un universo Star Wars endulzado, con un tono más familiar y cómico, hervía la sangre de los más adeptos de la idea original. Aunque, si vemos lo que Lucas hizo, sobre todo en los episodios I y II, nada de lo que saliese del gigante del celuloide iba a empeorar la franquicia.

Desde la firma del documento de venta, muchos fueron los rumores acerca de una secuela de El Retorno del Jedi. Nombres de guionistas, actores y directores salían a la palestra cada dos por tres, victimas del enorme hipe que despierta esta saga. El debate de universo expandido si o reset de lo editado hasta ahora, estaba en boca de todos los fans mientras el proyecto, lleno de secretismo e interrogantes, iba tomando forma.

Tras muchos meses de rodaje y postproducción, dos trailers y numerosas cábalas en foros y redes sociales, el 18 de diciembre estaba marcado en rojo en el calendario, de los numerosos seguidores del enfrentamiento entre el imperio y los rebeldes.

Los meses dieron lugares a días y los días a horas hasta las ansiadas 00:00 horas de la señalada fecha, en la que los mas madrugadores en comprar las entradas, tuvimos la suerte de contemplar el espectáculo que se nos negó, cuando nos tomaron el pelo con La Amenaza Fantasma.

El famoso logotipo de Lucasfilm, que Disney a tenido a bien no eliminar, daba paso a la cortina de títulos más famosa del cine. Las míticas palabras en amarillo desfilando sobre la inmensidad del espacio, con la genial música del maestro Williams, nos cuentan como Luke Skywalker, el ultimo Jedi conocido de la galaxia, ha desaparecido sin dejar rastro mientras el imperio, ahora bajo la bandera de la Primera Orden, se recompone para proseguir el camino que inició el emperador Palpatine.

Este, a groso modo, es el punto de partida de una historia que, si bien nos puede recordar parte del guión de Una Nueva Esperanza, tiene también muchos puntos en los que difiere totalmente. Las primeras opiniones han sido bastante críticas con este punto, ya que reprochan al guionista Lawrence Kasdan y al director J.J.Abrams haber utilizado la misma fórmula que en el episodio IV.

Es cierto que hay un androide con información valiosa, que ha de entregar a alguien, mientras es perseguido por un tercero, Pero El Despertar de la Fuerza es más que eso. Acción y aventuras van reñidas de la mano en más de dos horas cargadas de adrenalina, sorpresas y muchos guiños a las películas clásicas.

Y es que si alguien sabe sacar partido a historias galácticas, ese es J.J.Abrams. Lo que hizo con Star Trek no es pura casualidad, y una vez más demuestra que si hay naves espaciales y razas alienígenas de por medio, él es el hombre.

Las escenas de acción son realmente impresionantes, donde por primera vez en las entregas mas modernas de la saga, el croma no se encarga de estropear las secuencias con mayor carga visual. Los enfrentamientos entre los X-Wing y los Tie Fighters te dejan alucinado, siendo protagonistas de los momentos mas épicos de esta superproducción,

Uno de los instantes más vitoreados por el público es la primera aparición del legendario Halcón Milenario, protagonista de maniobras acrobáticas e imposibles. Una nave vieja pero no obsoleta, que sirve como punto de reencuentro con dos de los personajes más míticos de la saga: EL general Solo y su inseparable compañero peludo Chewbacca.

Harrison Ford, que ya no tiene ese porte chulesco que encandilaba a las jovencitas de principio de los ochenta, ha sabido madurar su personaje sin perder esa chispa que le convirtió en el contrabandista más buscado de toda la galaxia. Sigue manteniendo, además, la misma complicidad con un Chew que parece aún más grande que en sus predecesoras.

La princesa Leia, ahora convertida en General de la Rebelión, es otro de los rostros por los que si se ha cebado el paso del tiempo. Carrie Fisher ha perdido gran parte de la frescura y vitalidad que llenaba la pantalla en la trilogía clásica, ofreciéndonos un personaje gris y apagado.

Pero no todo iban a a ser arrugas y recuerdos, por lo que se optó por dar el verdadero protagonismo de la nueva trilogía a caras poco conocidas pero muy talentosas.

El primero en aparecer y ganarnos a todos es BB-8, el pequeño androide de forma esférica que es una fusión entre R2-D2 y la personalidad del robot franquicia de Disney, Wall-E. Es increíble lo que consigue transmitir únicamente combinando sonidos, luces y los movimientos de la media esfera que tiene por cabeza.

Junto a él, y como compañera inseparable en la mayor parte del metraje, encontramos a la actriz Daisy Ridley. Rey, que es el nombre del personaje al que interpreta, es una chatarrera que sobrevive en un desértico planeta cuyo encuentro, con el androide, va a cambiar totalmente su desalentador futuro.

La intérprete británica es uno de los mayores aciertos del casting, ya que desde las primeras escenas en las que aparece, consigue conectar con el espectador, A medida que se va desarrollando la trama Rey, como ya hizo Luke Skywalker en su momento, va ganando en protagonismo hasta convertirse en uno de los focos de atención de la historia y, quién sabe, de esta nueva trilogía.

Es John Boyega otra de las nuevas caras de la franquicia. Este actor, también de origen británico, pone piel y acento a Finn, un soldado de asalto fuera de lo común, cuyos ideales no casan con los de la Primera Orden. El intérprete de color está a la altura de lo esperado, dando como resultado un personaje carismático y divertido.

Donde quizás el casting no estuvo demasiado acertado, fue a la hora de elegir al intérprete que debía meterse bajo la coraza de Kylo Ren. De entre todos los nombres barajados, fue el de Adam Driver el que se hizo finalmente con el puesto. El californiano, a pesar de intentarlo, no tiene el gancho que debería tener un personaje de su importancia, un hecho que se resiente en uno de los momentos cruciales del film.

El último nombre a destacar es el de Oscar Isaac como papel del piloto rebelde Poe Dameron. En esta ocasión la elección si ha sido acertada, con un personaje que da mucho juego y que se agradece cada vez que aparece en pantalla.

Pero el gran acierto de la mayoría del reparto, sin un buen guión y una impecable puesta en escena, hubiese hecho de este Despertar de la Fuerza en algo mediocre y sin alma. Por suerte para los muchos seguidores de la saga, este no ocurre, gracias sobre todo al trinomio formado por ILM, el maestro John Williams y el director de fotografía Daniel Mindel.

Este último, que ya trabajó para Disney en John Carter o bajo las ordenes de Abrams en Star Trek, realiza un trabajo realmente notable. Las tareas encomendadas para él eran complicadas, teniendo en cuenta la gran variedad de paisajes en los que se desarrolla el film. Desiertos, selvas y bosques helados no son más que un pequeño muestrario de las distintas situaciones con las que ha tenido que trabajar, saliendo de todas triunfante.

Del maestro de los maestros de las bandas sonoras poco, que no se haya dicho ya, se puede decir. De nuevo vuelve a recuperar los acordes más sonados de las películas clásicas, agregándole nuevos movimientos que, si bien no resultan tan destacados como en otras ocasiones, si que encajan a la perfección con lo que ocurre en escena. Y es que este abuelete a pesar de los años, sigue conservando el genio y la magia en forma de partituras.

"Miedo" es la palabra con la que describiríamos el sentimiento general cuando se anunció el comienzo del proyecto del Episodio VII. Hoy, el mismo día de su estreno, podemos confirmar que podemos dejar de lado todos nuestros temores, sentarnos en la sala y disfrutar, durante 135 minutos de una digna secuela de la saga más grande que ha dado la ciencia ficción cinematográfica. Dos horas y cuarto de auténtico espectáculo visual que podemos disfrutar tanto en el formato normal, como en un notable 3D, donde el equipo de magos de Industrias Light & Magic han conseguido ponernos los destructores imperiales al alcance de la mano.

Sea en el formato que sea, El Despertar de la Fuerza es un acontecimiento que merece la pena ser vivido en las salas cinematográficas. Se le podrán reprochar muchas cosas, pero hay algo innegable: Es un auténtico espectáculo audiovisual, que te hace aflorar sentimientos olvidados hace mucho mucho tiempo.

martes, 1 de septiembre de 2015

Crítica de Ant-Man


Este verano de 2015 ha sido la fecha elegida para que Disney llevase a su fin, la segunda fase de su franquicia Marvel. Para ello se ha optado por adaptar a un personaje que no se encuentra dentro del top de los superheroes mas conocidos.

Pero a pesar de no ser una de las caras con más adeptos del universo ideado por Stan Lee, el proyecto contó con el apoyo de Disney desde el principio, tanto en medios como en presupuesto. Además, se optó por darle la dirección de la obra a un cineasta que, a priori no sabíamos como iba a funcionar en este tipo de producciones. Peyton Reed, cuya carrera cinematográfica hasta ahora iba a trote entre episodios de series televisivas y comedias románticas de dudosa calidad, aceptó ponerse tras las cámaras para introducirnos un nuevo héroe en el, cada vez, más amplio universo marvelita.

Su labor ha sido, cuanto menos, sorprendente ya que no sabíamos por donde podía salir el experimento. El resultado podemos afirmar que ha sido mejor de lo esperado, ya que su realización es sobresaliente, tanto a nivel artístico como de efectos especiales.

Pero esto no podría haber salido tan redondo si no hubiese sido respaldado por un buen guión. La historia ideada por Edgar Wright, Joe Cornish y el equipo de guionistas, contratados para la ocasión, nos lleva hasta industrias Pym, donde están intentando desarrollar un modelo de minituarización.

Scott Lang, un experto y caricaturesco ladrón de cajas fuertes, ve como su vida familiar se desmorona tras haber pasado un tiempo en la sombra. Su exmujer ha rehecho su vida, y amenaza con alejar a su hija de su lado si no enfoca su vida de otra manera. Pero la falta de oportunidades laborales, para un exconvicto provocará que Scott acepte un último trabajo. Un robo que parece sencillo, pero que le llevará a vivir una experiencia para la que no estaba preparado.

Con esta premisa se presenta un nuevo superheroe al que da vida el polifacético Paul Rudd. Acostumbrado más a papales secundarios, el intérprete estadounidense demuestra que tiene muchas tablas, y que es muy apto cuando su rol mezcla dramatismo con una aptitud más cómica. Las situaciones a las que se ve sometido su personaje y sus continuos comentarios, hacen de Scott  alguien divertido y ameno, lo que dota de gran carisma a su personaje.

Compartiendo protagonismo con él, aunque de una forma menos activa y evidente, encontramos a uno de los grandes del celuloide. Michael Duglas, al que parece que el tiempo le trata distinto que al resto de los mortales, da vida al doctor Hank Pym. Como siempre suele ocurrir con este actor, cumple a la perfección con su cometido, dotando de caché y veteranía a un guión que se ve favorecido por su presencia.

Junto a ellos encontramos a la atractiva Evnageline Lilly, que tras su trabajo en la trilogía del Hobbit, vuelve a aparecer en otra franquicia de éxito. En esta ocasión, cambia el arco y las flechas por el traje de chaqueta, para encarnar a Hope Van Dyne, la hija del doctor Pym. Su trabajo es notable, realizando una actuación más que correcta, y que quizás le valga para continuar apareciendo, o no, en futuras apariciones de Marvel Studios.

Completa el reparto principal Corey Stoll, que da vida a Darren Coss, el sucesor de Pym al frente del gigante tecnológico, y el villano del film. Egocéntrico, frío, calculador y ambicioso, el rol que desempeña el actor neoyorkino nos trae a la mente a otro antihéroe de las viñetas como es Lex Luthor. Pero, dejando de lado todo parecido, es cierto que en esta ocasión Darren si se mete de lleno en la acción, calzándose la armadura de Chaqueta Amarilla.

Lo realmente interesante de esta producción era ver si funcionaba un personaje tan desconocido para la gran mayoría, y que debía asentar sus cimientos en humor y unos potentes efectos visuales. Disney tenía la lección bien aprendida, por lo que el resultado no defrauda a nadie. El mundo diminuto de Scott, cuando se enfunda el traje de Ant-Man esta elaborado de forma magistral, no cantando para nada los muchos cromas utilizados.

Pero todo no va a ser mérito de los equipos de efectos especiales, ya que el film posee una aceptable fotografía dirigida por un veterano como Russell Carpernter, al que se le conocen grandes trabajos como Titanic o la mas reciente Jobs.

Acompañando a su minituarizado mundo, encontramos los acordes de la banda sonora de Christophe Beck. Este compositor, que pese a no formar parte del top de músicos hollywoodienses tiene a sus espaldas un completo catálogo de partituras, ha dejado claro su talento en obras como Al Filo del Mañana o la exitosa Frozen: El Reino de Hielo. El respaldo que tiene de Disney no es casual, y en esta ocasión nos ofrece un trabajo soberbio, con movimientos cargados de mucha fuerzas que encajan, perfectamente, con la acción.

Si con Ant-Man hemos llegado, de forma notable, al final de la Fase II de las adptaciones Marvel, en las propias escenas postcreditos nos queda, bastante claro, que "The Show Must Go On!", mostrándonos algunas premisas de por donde van a venir los tiros en esta nueva oleada de superproducciones.

viernes, 17 de julio de 2015

Crítica de Terminator: GENESIS


Con esta ya son cinco las entregas que han pasado por las salas cinematográficos del conflicto entre humanos y androides ideado por James Cameron. Lo que comenzó siendo un producto, más propio de la serie B de los años ochenta, ha ido involucionando hasta esta segunda década del siglo XXI, en un nefasto intento de dar continuidad de algo que no debió pasar del Día del Juicio Final.

Si con Terminator 3 se dejó bastante claro que la idea original no daba para más, años mas tardes Terminator: Salvation intentó dar una nueva continuidad a una historia, que no podía dilatarse más. A pesar de no ser un producto tan deleznable como su predecesora, no llegó a funcionar como querían sus creadores tanto en taquilla, como entre los cada vez mas críticos seguidores de la saga.

Hemos tenido que esperar hasta el 2015 para volver a ver, en las carteleras de los cines de todo el mundo, un nuevo intento por resucitar un producto que, a diferencia del T800 si es antiguo y obsoleto. Y no porque las cifras y las críticas no hayan ayudado mucho, sino porque desde sus cimientos la construcción del guión dejaba muchas lagunas insalvables.

La historia comienza en ese futuro apocalíptico, donde un pequeño reducto de humanos intentan hacer frente al poderoso imperio artificial y tecnológico de SKYNET. Con el legendario John Connor a los mandos, poco a poco han ido ganándole terreno a las máquinas, confluyendo en lo que podría ser una última batalla que eliminase cualquier esperanza mecánica.

La única posibilidad de SKYNET es enviar un T800 al pasado y enlazar así, teóricamente, con la primera de las entregas dirigidas por James Cameron. Pero no todo va a ser tan sencillo....

Con esta premisa el film, dirigido por Alan Taylor, a base de potentes escenas enfrentando humanos y terminators, consigue que de principio nuestro hipe se venga arriba. El cineasta, que hizo su debut en la gran pantalla con la secuela de Thor, imprime fuerza a estas primeras escenas cargadas de mucho fx digital, cuyos resultados no terminaron de convencer a todos.

A partir de aquí el interés del film se va diluyendo como un azucarillo en una taza de café caliente. La historia, ideada por Laeta Kalogridis y Patrick Lussier, comienza a complicarse de una manera totalmente innecesaria y poco práctica. Si el hecho de realizar viajes en el tiempo hace complicado en muchas ocasiones plantear una trama, cruzándolos e introduciendo en ellos personajes "supuestamente" fuera de guión, hacen que el hilo argumental pierda credibilidad y la historia comience a hacer agua por muchas partes.

La idea del T1000 de metal liquido, morfológicamente adaptable, fue uno de los grandes valedores de la segunda entrega de la saga, considerada por muchos la mejor de todas. Pero ha llegado un punto en el que se ha abusado de este tipo de terminator, que pasa de ser increíblemente asombroso a enormemente repetitivo. Una cosa es querer hacer un guiño, como ocurre con muchos detalles del film, a las películas más antiguas, pero repetir todos y cada uno de los planos, era algo totalmente innecesario.

Y aquí, recordando pequeños homenajes a sus predecesoras, llegamos al T800 interpretado por el cada vez, más envejecido, Arnold Schwarzenegger. Y es que por mucho se se empeñen desde el otro lado del charco, los años pasan factura. Interpretativamente el actor austriaco si que mantiene la linea que, entrega tras entrega, fue dando a este enorme robot, que ha pasado de ser toda una pesadilla mecánica a un entrañable abuelete. Lo que resulta cuanto menos, curioso, es que su piel artificial sea capaz de regenerarse, pero al mismo tiempo tenga la cualidad de envejecer... cosas de Hollywood.

Junto al protagonista de Conan, tanto las antiguas como la que está por venir, comparte protagonismo Emilia Clarke, más conocida por ser Daenerys Targaryen en la exitosa serie Juego de Tronos. La actriz londinense no lo hace nada mal, alejándose del personaje por el que se hizo famosa, para ofrecernos una Sarah Connor distinta a lo que estábamos acostumbrados a ver, tanto en carácter como en edad. A pesar de no ser una mala elección, una actriz como Michelle Rodriguez hubiese dado ese toque más agresivo y menos femenino que debía presentar la madre de John Connor.

Un John Connor que en esta ocasión pone cara el actor Jason Clarke. Este actor australiano, que ya protagonizara la secuela del reboot del Planeta de los Simios, es uno de los puntos menos convincentes del film. Y más que por el mismo, por el poco carisma que tiene, dentro de este guión, el personaje al que interpreta. Es todo un desacierto del guión en desmitificar, de esta manera a John Connor, uno de los grandes abanderados de la saga, que es ninguneado de forma totalmente gratuita, por los encargados de idear este Terminator Genesís. Y para colmo de males, no contentos con los androides de metal líquido, se las ingenian para introducir en la historia un nuevo engendro mecánico realizado a partir de pequeñas y diminutas partículas ferromagnéticas capaces de combinarse con las células humanas para crear un ser prácticamente indestructible.

El cuarteto protagonista lo completa el rol del guapete y fuertote de turno, que en esta ocasión recae sobre el actor australiano Jai Courtney. Conocido por ser una de las caras principales de la saga Divergente, su actuación en el film no destaca excesivamente, pero tampoco se le puede hacer ningún reproche. Cumple con un papel que podría haber hecho cualquiera de los actores de acción de la nueva hornada.

Siguiendo con los aspectos más artísticos del film, hay que mencionar la fotografía de Kramer Morgenthau, que ya trabajó a las ordenes de Alan Taylor en Thor: El Mundo Oscuro. Su aportación es de los aspectos más destacados de esta superproducción, tanto en su concepción del mundo dominado por las máquinas, como de ese ese pasado ochentero y posterior presente distópico.

Todo esto amenizado por los acordes de la partitura de un casi desconocido Lorne Barfe. Este compositor, que hasta ahora se había prodigado más en televisión, aprovecha todo lo aprendido de un maestro como Hans Zimmer, para ofrecernos una composición con bastante fuerza, repleta de vibrantes movimientos que mantienen el ritmo de la acción. Además, no se olvida del tema original compuesto por Brad Fiedel, al que recurre en muchas ocasiones a lo largo de las dos horas de metraje.

Podemos terminar diciendo que Terminator: Génesis es un producto totalmente innecesario y fruto de la crisis de ideas que están sufriendo los guionistas de todo el mundo. Es cierto que cada vez es más complicado sorprender al espectador, pero claramente este no es el camino. Sobre todo si en la historia se cargan los mitos que se han ido forjando desde hace más de treinta años.

martes, 16 de junio de 2015

Crítica de Jurassic World


Veintidós años han pasado ya desde que un genial, Steven Spielberg, asombrase al mundo con la adaptación cinematográfica de un best seller de Michael Chrichton. Parque Jurásico, como se tradujo en nuestras fronteras, nos mostraba un parque temático donde los protagonistas eran los dinosaurios. Pero nada de animatronics, hologramas o maquetas, sino animales reales obtenidos por mutación genética a partir de sus cadenas originales de ADN.

El film supuso un éxito tanto de crítica como de taquilla, gracias a las perfectas recreaciones de estos colosos del origen de los tiempos. Elementos digitales combinados con maravillas animatrónicas que convirtieron la época jurásica en todo un fenómeno social,

Tras el éxito, no tanto de la novela como de la superproducción hollywoodiense, dos años mas tardes Chrichton sacó en papel la inevitable secuela. "El Mundo perdido" como se tituló tanto al bestseller como a la posterior película, tuvo un acogimiento moderado por parte del público en general. El nivel de la adaptación, con Spielberg repitiendo tras las cámaras, era notablemente inferior a su antecesora. Esta bajada de nivel era, fundamentalmente, derivado de algunos cambios efectuados sobre el escrito original, que dio como resultado un producto más parecido a un king kong que a otra cosa.

La sombra de una tercera parte planeó durante muchos años entre los muchos seguidores de la saga, pero tanto Spielberg como Universal se dedicaron a desmentir cada rumor. Steven no quería volver a dirigir una nueva secuela, y solo veía su lugar en ésta como productor. Así, entre noticias ciertas y desmentidas llegó el año 2001 en el que se estrenaría la no tan esperada Parque Jurásico III. El resultado fue una entretenida película de aventuras, repleta de acción trepidante, pero a la que le faltaba la esencia de la obra original.

Han tenido que pasar catorce años para que Universal volviese a confiar en una de las sagas que más beneficios le ha aportado. Para ello decidió romper con todo el reparto original, que si fueron apareciendo en sus predecesoras, y hacer una especie de tabula rasa tomando como punto de partida el desenlace del Parque Jurásico original.

Jurassic World nos transporta, nuevamente , a Isla Nublar. Si en la primera entrega las instalaciones aún no eran definitivas y se encontraban en modo de pruebas, en esta ocasión el parque está totalmente operativo, recibiendo millones de visitantes cada año.

Las especies allí contenidas son bastante familiares para las enormes masas de personas que pasan cada año por sus taquillas, por lo que In-Gen continúa desarrollando nuevas especies que, cada año, completen la oferta del enorme recinto. Estas investigaciones a base de recombinaciones genéticas han dado como resultado al sorprendente y temible Indominus Rex. Un dinosaurio con base genética de Tiranosaurio que está destinado a ser la estrella del parque por mucho tiempo.

Esta sería, muy a groso modo, el punto de partida de una superproducción que es todo un homenaje a las entregas con las que Steven Spielberg asombró a pequeños y mayores. Un gran multitud de guiños rellenan todas y cada una de las escenas del film, que te atrapan y te llevan, directamente, a aquella navidad del año 93 en la que la "dinomanía" se apoderó de nosotros.

Colin Trevorrow fue el seleccionado por el equipo de producción para ponerse a los mandos de este ambicioso proyecto. El cineasta californiano debuta, prácticamente con esta obra, en la gran pantalla. Una película para televisión, un documental, un cortometraje y el desconocido film de 2012 "Seguridad Garantizada" era, a priori, un curriculum bastante pobre para una obra de tal magnitud, tanto por expectativas como por presupuesto.

Para esta complicada tarea contó con el guión desarrollado por Rick Jaffa y Amanda Silver. La historia, como ya hemos comentado, contaba con el punto original de desarrollarse en un parque totalmente funcional, pudiendo jugar con el concepto de pánico generalizado. Un elemento que se ha sabido aprovechar muy bien, ofreciendo momentos realmente espectaculares como la primera escena en la que aparece el sorprendente Mosasaurus.

Y es que el diseño, tanto de los dinosaurios como de las construcciones son realmente sobresalientes. Un excepcional trabajo de la nunca decepcionante ILM, que convierte a cada plano en un auténtico espectáculo. Algo que no hubiese sido posible sin el gran trabajo de John Schwartzman. Este director de fotografía, al que recordaremos por films de acción como Pearl Harbor o The Amazing Spiderman, combina perfectamente los tonos fríos y metálicos de las modernas instalaciones con los tonos verdes y mas cálidos de la naturaleza de autóctona de la isla.

John Papsidera, encabezando el equipo que realizó el casting para el film, tenía las premisas de buscar un reparto totalmente nuevo, sin ninguna cara asociada a la saga. Dicho reparto es uno de los mayores aciertos de esta superproducción, que está encabezado por uno de los actores mas de moda del séptimo arte.

Chris Pratt, que nos sorprendió en su rol de Star Lord en la asombrosa Guardianes de la Galaxia, se mete en esta ocasión en la piel de Owen, uno de los cuidadores del parque. El actor se mueve como pez en el agua como héroe de acción, protagonizando las escenas con mayor adrenalina del film. Además, con el estilismo con el que se le ha caracterizado en esta ocasión, es imposible que no se pase por la cabeza la idea de verlo como el nuevo Indiana Jones, sobre todo después de ver que es una de las apuestas fijas de Disney para recibir el testigo de Harrison Ford.

Junto a él, compartiendo protagonismo, encontramos a la guapísima Bryce Dallas Howard, a la que vimos en films como la desastrosa Spider-Man 3 o en la magnífica Criadas y Señoras. Su nivel a lo largo de las dos horas que dura la acción va increscendo, con un comienzo bastante flojo y poco convincente, pero que mejora a medida que se va desarrollando el guión.

Como ocurriese en las precuelas, no podían faltar niños o adolescentes en la trama. En esta ocasión tenemos uno de cada, interpretados por Ty Simpkins y Nick Robinson. Estos hermanos en la ficción realizan una actuación bastante correcta, no desentonando para nada con el nivel del film.

Como ocurriese en Jurassic Park, aquí si que encontramos un antihéroe a la altura. En esta ocasión se trata de Hoskins, al que da vida Vincent D`Onofrio. Su personaje es de aquellos que saca de las casillas tanto a los protagonistas como a los espectadores, una cualidad que debe tener cualquier villano que se precie.

Irrfan Khan, Omar Sy o Jake Johnson son otros de los nombres que podemos encontrar en este completo y variado cast. Todos ellos están mas que aceptables, ayudando a mantener con sus actuaciones el buen nivel de la película.

Una película que tenía un complicado escollo a salvar si la comparamos con las dos primeras obras. Más allá de los dinosaurios y la marca Spielberg, hay un aspecto que denotó a la saga de una entidad única, La banda sonora compuesta por John Williams se convirtió en todo un hito y en una de las partituras más apreciadas por los amantes del cine. Como ya ocurriese en Parque Jurásico III, el neoyorkino no se quiso involucrar en el proyecto, por lo que se echó mano de uno de los compositores más prolíficos del momento. Inseparable de J.J.Abrahms, Michael Giaccino recibió la complicada tarea de ponerle música a esta gran producción.

El músico estadounidense, que solo en este año ha puesto acordes a cuatro films, no quiso dejar de lado el magnífico trabajo de Williams, y creó una composición en torno a los acordes principales de la original Parque Jurásico. Así, en más de una ocasión, nos vamos a encontrar con las míticas melodías que desde principio de los noventa resuenan en nuestra cabeza cada vez que vemos un dinosaurio. El resultado es una banda sonora con la firma y la fuerza de Giaccino, pero con el encanto y sabor añejo de esos acordes rescatados, que la convierten en una gran composición musical.

Jurassic World, que en su primer fin de semana ha batido todo tipo de records en taquilla, es un film para disfrutar, para viajar atrás en el tiempo y dejarnos atrapar por la magia de ver por primera vez unos seres tan increíbles, reflejados de una forma tan realista. Muchos la han tachado de que es más de lo mismo, de que no aporta nada nuevo... ¿y qué? Yo quería ver dinosaurios y mucha acción y, francamente, eso es lo que me he encontrado. Una película que se disfruta desde que aparece el monorail entrando en las instalaciones del parque. Un film que me devolvió a la navidad del 93 durante dos horas, y que me hizo vibrar en mi butaca como aquel adolescente de 14 años que era.

viernes, 1 de mayo de 2015

Crítica de Los Vengadores: La era de Ultrón


Han pasado ya tres años desde que Josh Wedon presentase un film basado en los comics de Los Vengadores. Utilizando este mismo nombre y tras haber presentado a los miembros de este legendario grupo en films individuales, aunaba a Thor, Iron Man o Capitán América en una película épica y cargada de acción.

A lo largo de este tiempo, desde este film primigenio, se han ido sucediendo una serie de películas que proseguían con las aventuras, a título individual, de estos prodigiosos personajes, preparando el terreno para lo que iba a ser la segunda entrega de Los Vengadores.

"La Era de Ultrón" ha sido el título elegido para esta secuela, en la que vuelven repetir la mayoría de los superheroes del reparto original. Iron Man, Capitán América, Hulk, Thor, La viuda Negra y Ojo de Halcón se juntan nuevamente para intentar salvar a la humanidad de una nueva amenaza.

La trama parte de la escena postcréditos de Capitán América, Soldado de Invierno. En ella los supervivientes de la "extinta" HIDRA conseguían hacerse con el poderoso báculo de Loki. Un arma extremadamente poderosa que guarda en su interior un misterioso cristal de propiedades hasta ahora desconocidas.

Este fragmento amarillento parece contener la clave que Iron Man está buscando para crear el sistema de defensa perfecto, Una inteligencia artificial capaz de adelantarse a cualquier amenaza, y proteger a la humanidad, de forma que no se vuelvan a producir los incidentes de antaño en Nueva York. Tony Stark junto con Banner decidirán poner en marcha, a espaldas de sus compañeros, este proyecto que supondrá la retirada de los vengadores en su cometido de mantener la seguridad mundial.

Pero lejos de toda realidad, el desconocimiento de esta tecnología extraterrestre provocará que este sueño se convierta en una pesadilla. Ultrón, como se hace llamar esta inteligencia en forma de bits, intentará llevar a cabo el fin para el que fue creado, solo que para ello intentará acabar con los enemigos de la paz que a su entender son los vengadores en primera instancia, y el propio ser humano en su naturaleza destructiva.

Stan Lee, que vuelve repetir en su ya tradicional cameo,  y el propio Josh Wedon se encargaron de darle forma al guión de esta costosa superproducción, Una historia bastante atractiva, que combina momentos épicos y cómicos a partes iguales. Si comparamos la película de 2012 con este nueva entrega, vemos que ambas comparten las mismas virtudes y los mismos defectos.

Por un lado tenemos la espectacularidad de sus efectos especiales. La fotografía de Ben Davis es sobresaliente, combinando perfectamente con la espectacularidad de cada una de las muchas escenas de adrenalina que contiene la película. Destacaremos la espectacular pelea entre Hulk e Iron Man, en uno de los tramos mas divertidos del film. El otro momento memorable es la épica escena donde los vengadores combaten en la misma habitación, mientras la cámara gira en torno a la acción no dejando escapar ningún detalle.

Como podemos comprobar el aspecto técnico, tanto sonoro como visual es magistral, pero vuelve a caer en el defecto de hacerlo todo demasiado "blanco". Si algo se le puede achacar a Disney es que, tradicionalmente, ha estado destinado a un público más familiar, por lo que sus producciones acaban siendo demasiado light para aquellos que busquen una acción más desmesurada. Además, en esta ocasión nos intentan vender un romance poco creíble con dos actores que tienen poca química entre ellos.

Uno de los aciertos es el fichaje de los dos "mejorados" que debutan en la saga. Quicksilver y La Bruja Escarlata son dos personajes realmente interesantes y que han sabido poner todo su potencial en favor del guión. La inclusión en el reparto de Elisabeth Olsen y Aaron Tylor-Johnson es muy positiva, interpretando perfectamente el rol para el que habían sido contratados. Si bien, siendo sinceros, la escena de Quicksilver en el film de FOX, X-MEN: Días del Futuro Pasado, resulta mucho mas espectacular que las del mismo superheroe en esta ocasión, donde por problemas de derecho ha visto cambiada su designación de mutante.

Chris Evans, Robert Downey Jr. Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson y Jeremmy Jenner repiten en los papeles por los que son recordados en esta segunda década de este siglo. Sus actuaciones no defraudarán a nadie, ofreciendo al espectador lo de costumbre. El que también repite, aunque con menos protagonismo que de costumbre, es Samuel L. Jackson en su papel de Nick Furia.
Pero además de todo el reparto mencionado, hay un nombre que también debuta en la saga, y es el de Paul Bettany encarnando a uno de los vengadores más desconocido, pero no por ello menos poderoso, como es Visión.

Dos horas y media de peleas, explosiones y ritmo trepidante necesitan de una banda sonora capaz de soportar tan elevados niveles. La dupla Danny Elfman y Brian Tyler lo consiguen con suficiencia. La partitura de la obra consigue enfatizar el ambiente épico del que se rodean estos vengadores en su lucha contra Ultrón, gracias al buen hacer de estos dos genios de la música de cine, y al aporte de otro grande como es Alan Silvestri.

Podemos concluir diciendo que, a pesar de no aportar prácticamente nada nuevo, la Era de Ultrón es una buena excusa para acudir a una sala cinematográfica a disfrutar de excelsos efectos especiales. Alguien poco afín a este tipo de superproducciones podría decirnos que este film es el mismo que el anterior, pero cambiando extraterrestres por androides. Podría ser cierto si no es porque hay un montón de pequeños detalles que van enlazando las distintas tramas de todos los films de marvel, y que nos dejan abierta las puertas a las futuras entregas de este multiverso, como nos deja entrever la  ya habitual escena postcrédito.

viernes, 10 de abril de 2015

El Ministerio del Tiempo ¿pasado o presente?


Una de las series que más debates ha abierto, dentro de los círculos de aficionados a las series televisivas, es la gran apuesta de TVE para esta primera mitad del año.

Emitida los lunes en horario prime time, y sin apenas competencia dentro de las cadenas en abierto, tras el nombre de El Ministerio del Tiempo, encontramos la nueva creación de los hermanos Olivares.

La serie nos muestra un ministerio creado por el gobierno dentro del mas absoluto secretismo. Dicho organismo tiene la función de controlar las denominadas "puertas del tiempo", una serie de portales temporales que trasladan a quien las atraviesa a distintas épocas de la historia de nuestro país. El objetivo principal es evitar, a toda costa, que la historia cambie su curso. Una tarea que a primera vista no debería tener ningún tipo de complicación si no fuese por la existencia, en lugares desconocidos, de puertas clandestinas que pueden ser usadas para cambiar el pasado y, como consecuencia el presente.

Este es el punto de partida de una serie a la que no podemos negar el don de la originalidad, sobre todo para lo que estábamos acostumbrados. Introducir toques de ciencia ficción en nuestras producciones propias parece que no está muy bien visto. Hasta ahora la mayoría de series que salían de nuestra factoría televisiva eran de ámbito familiar, comedias o, como suele ocurrir en la cadena estatal, producciones con un denotado carácter historicodocumental.

En ese aspecto El Ministerio del Tiempo, no es que se haya alejado demasiado de ese espíritu de RTVE de aunar entretenimiento y cultura, ya que en cada uno de los siete episodios que se llevan emitidos hasta la fecha, se ha intentado mostrar una visión más o menos acertada del marco sociocultural de las distintas épocas de la historia de España. El Siglo de Oro, la Revolución francesa o la etapa de la dictadura son algunos de los periodos temporales donde los protagonistas de la serie se las verán y se las desearán para mantener el curso natural de los hechos. Todo ello aderezado con gran cantidad de reseñas y comentarios de una época más cercana.

Tras anunciarse la renovación por una segunda temporada, son muchas las voces que se han alarmado por este hecho, alegando que la obra carece de rigor histórico y del interés necesario para seguir emitiéndola. Detractores para un producto que está en boca de todos no iban a tardar en salir, sobre todo porque semana tras semana, sus indices de audiencia son bastante notables, algo que va en contra de las fuertes creencias de la religión hipster. 

Ahora es cuando nos vienen preguntas tales como ¿será este el origen de futuras producciones con los viajes en el tiempo como núcleo central? ¿Conseguirá la ciencia ficción asentarse como género dentro de nuestras series televisivas? ¿Saldrá Jordi Hurtado en próximos episodios de la serie?

lunes, 9 de febrero de 2015

Si viviste en los ochenta y creciste entre platillos volantes y lagartos comiendo ratones... este es tu podcast.

Los amigos de El Legado de Krypton vuelven a hacer de las suyas, y nos traen un podcast que a más de uno le transportará a su infancia.

Con anécdotas, curiosidades y un exhaustivo análisis de las temporadas de la exitosa serie V, este podcast es un imprescindible para los que, como yo, nos llevábamos toda la semana esperando a ver como Michael Donovan y su resistencia complicaban los intentos de invasión de estos camaleónicos extraterrestres.

Desde aquí podéis descargarlo.


domingo, 4 de enero de 2015

Crítica de El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos


La espera de un año para conocer el final de la nueva trilogía de Jackson llegó a su fin, tras el estreno en las salas cinematográficas de la tercera entrega del Hobbit.

La historia, que comenzaba donde la dejó la desolación de Smaug, nos narra el desenlace final del poderoso y ancestral dragón, así como las consecuencias del legado del tesoro que custodiaba.

Con estas premisas Peter Jackson pone punto y final a una libre adaptación de la obra primigenia del maestro de la literatura anglosajona J.R.R. Tolkien. Un film, que a diferencia de los anteriores, centra la mayor parte de su contenido en los efectos especiales y la acción, ofreciéndonos más de dos horas de un gran espectáculo audiovisual.

Lo que si es cierto es que alargar un libro, con una extensión tan limitada, buscaba más un fin comercial que el puramente artístico. Por ello, la obra corría el peligro de caer en un aluvión de críticas, cosa que ha sucedido y además con todo merecimiento.

Peter Jackson y su equipo deberían haberse limitado a contar lo que Tolkien había escrito en el relato original, dejando de lado los apéndices, anotaciones y borradores del escritor inglés. Al utilizar tanto material, en muchos casos de dudosa procedencia, no han hecho mas que estropear y alargar un argumento que se podría haber contado, perfectamente, en una hora de metraje.

Y es que lo mejor de esta tercera entrega, para nuestra desgracia, ocurre durante la primera media hora de película. Además, curiosamente, es la única parte adaptada del relato original. Una vez esto ocurre, nos encontramos con  una serie de situaciones muy forzadas con la única finalidad de mostrarnos una nueva batalla que incluir en el currículum épico del director neozelandes.

Como ya ocurriese en El Abismo de Helm y, posteiormente, en Minas Tirith, las tomas bélicas resultan realmente espectaculares, pero no consigue en el espectador el efecto logrado con las de la antigua trilogía. A pesar de los intentos, el efecto sorpresa carece de protagonismo, mostrándonos algo que ya habíamos visto. Se han vuelto a repetir los patrones anteriores, incluidos los movimientos imposibles de Legolas, que en ocasiones nos recuerda que se encuentra protagonizando un juego de plataformas, más que combatiendo orcos.

Además, el Señor de los Anillos jugaba con la historia paralela de Frodo y Sam intentando llegar al Monte del Destino, intercalándolos con las escenas de batalla. En este tercera entrega del Hobbit esto no ocurre, consiguiendo que el espectador desconecte y pierda parte de interés en el resultado de la misma.

El reparto ya había aparecido, casi al completo, en las otras dos entregas anteriores, manteniendo el mismo nivel interpretativo. Es el actor Lee Pace, dando vida a Thranduil el que gana en minutos en pantalla, si lo comparamos con las otras películas. Junto a el vuelven a repetir Orlando Bloom, Ian McKellen, Martin Freeman y Evangeline Lilly que protagoniza una de las historias de amor menos creíbles que hemos visto.

Andrew Lesnie como director de fotografía y Howard Shore componiendo la épica banda sonora del film son lo que consiguen, junto a los creadores de los efectos audiovisuales, elevar la nota de una película bastante mediocre y que ha dejado muy decepcionado a la mayoría de los seguidores de la obra de Tolkien.

Mucho tiene que cambiar la versión extendida que, a buen seguro, Peter Jackson sacará en los formatos domésticos dentro de unos meses. Una lástima que tras deleitarnos con una de las mejores trilogías de la historia del celuloide, nos cierre una nueva saga con un metraje sobredimensionado, estirando una historia que no aporta nada al mundo de la Tierra Media más allá de la aventura de la compañía de los enanos y el hobbit en su conflicto con Smaug.

Un film entretenido, pero que no va a pasar a la historia como el gran cierre de una trilogía que nuca debió ser tal. Estoy convencido que se cogemos únicamente los fragmentos de las tres obras, que coinciden con el libro de Tolkien, queda un resultado muchísimo mas redondo y atractivo para el espectador que lo ofrecido a lo largo de estos tres años de espera.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Crítica de Interstellar


Christopher Nolan es de esos directores que despierta gran hype cuando su nombre aparece en los medios de comunicación. Si con su adaptación de un Batman oscuro y sombrío, se hizo un hueco entre los grandes directores del momento. fue con Inception (Origen) cuando se consagró como uno de los cineastas mas visionarios y originales de este comienzo de siglo.

Cuatro años han pasado desde que, con El Caballero Oscuro: la Leyenda Renace, el director londinense estrenase su ultima superproducción. No ha sido hasta este 2014 cuando hemos tenido la oportunidad de disfrutar de su último trabajo.

Con un guión creado junto a su hermano, Jonathan Nolan, el film nos traslada hasta un futuro no muy distinto de lo que conocemos hoy en día. Nuestro planeta se está volviendo estéril, por lo que los cultivos han enfermado y con ello la mayoría de sustentos alimenticios. Uno de los granjeros que sufre este fatídico devenir es Cooper, un expiloto de la NASA que, tras un desafortunado suceso durante un aterrizaje, decidió dejar de lado su antigua vida y dedicarse a las labores del campo.

El ingeniero aeroespacial está experimentando una serie de extraños fenómenos físicos en su casa, más concretamente en el cuarto de Murph, su hija. Es durante una gran tormenta de arena cuando Cooper y su hija descubren unas anomalías gravitatoria en el dormitorio de la niña, a través de la cual descifran un código binario que esconde en su interior unas misteriosas coordenadas.

Con estas premisas comienza un film muy emotivo, viajando a través de galaxias y universos totalmente desconocidos. Casi tres horas de viajes interestelares plasmados magníficamente por la austera y efectista fotografía de Hoyte Van Hoytema. Sus minimalistas escenas del espacio exterior, son toda una gozada para nuestros sentidos. Largos planos secuencias que nos regalan unas vistas espectaculares del "lento" viaje de la nave que ha de transportar a la expedición, en la búsqueda de un planeta alternativo en el que podamos asegurar la continuación de nuestra especie.

Una expedición encabezada por Cooper, al que da vida uno de los actores más de moda. Matthew McConaughey, recientemente galardonado con el Oscar al mejor actor por su enorme actuación en Dallas Buyes Club, es el personaje principal del film, dando vida al piloto que ha de guiar el último halo de esperanza de la humanidad. Su actuación, como cabría esperar, es sobresaliente llevando una gran parte del peso de la película. Tiene escenas realmente emotivas, destacando sus reacciones cuando consigue recibir los videomensajes procedentes de su familia en la tierra,

Junto a él encontramos a otra de las actrices que triunfó en la anterior gala de los premios de la Academia. Anne Hathaway, que con Los Miserables alcanzó el top interpretativo, está bastante frenada en esta ocasión. A un papel bastante secundario, hay que añadirle una falta de feeling con el personaje de Cooper. A pesar de tener su momento lacrimogeno, con un imponente monólogo sobre el amor, no consigue despertar plenamente en el espectador las sensaciones buscadas.

Jessica Chastein es el otro papel femenino del film. Su presencia a lo largo de los 180 minutos que dura la obra, es más bien escasa. La acrtíz californiana cumple con suficiencia como dolida hija de Copper, pero no será recordada como uno de sus mejores papeles. Es curioso que Mackenzie Foy, en su papel de Murph en su etapa infantil, tenga un rol mas destacado que el de su etapa adulta. 

Es Michael Caine uno de los habituales en los repartos de Nolan. El veterano actor, que lleva trabajando con el cineasta desde The Prestige, vuelve a dar una lección de lo que debe ofrecer un actor secundario. En las pocas ocasiones en las que aparece en pantalla esta soberbio, teniendo gran peso específico en el desarrollo del guión.

Una aparición inesperada dentro el poderoso casting realizado, es el de un poco pasado de peso Matt Daimon. Una sorpresa la aparición del actor nacido en Boston, en su papel de Dr. Mann. El personaje al que da vida no deja de sorprendernos con sus aptitudes desde que es despertado de su largo sueño.

Hay dos "actores" que, sin ser de carne y hueso, adquieren un papel protagonista por méritos propios. Desde que el primero aparece en una genial escena, interrogando al estilo "poli malo" al personaje de Copper, nos vamos dando cuenta del especial carisma de estos androides de extraña pero efectiva forma. Ellos son los que dan las pequeñas pinceladas de humor del film, necesarias para romper con la monotonía dramática del guión.

Pero si por algo está dando que hablar esta superproducción es por el amplio trasfondo científico que carga a sus espaldas. Agujeros de gusano, la teoría de la relatividad y agujeros negros coexisten, con un particular protagonismo, a lo largo del metraje de la película. La explicación dada sobre los famosos pliegues de los agujeros de gusano, por los que podemos viajar de una forma simplificada en el espacio, no nos es desconocida, ya que en el thriller futurista Horizonte Final, nos era explicado de forma similar. Lo que si deja bien claro es la relatividad del tiempo en los distintos puntos del inmenso universo, donde lo que allí pueden ser horas, en el agónico planeta tierra pasan a ser años.

Es quizás el famoso agujero negro y lo que ocurre en su interior, lo que más debate está despertando entre los, cada vez más, aficionados a la astrofísica. A diferencia de los aspectos anteriores, este no tiene una base científica tan bien fundamentada y sólida. Es por ello que Nolan ha dado su propia interpretación de lo que ocurre al atravesar este gran desconocido. Un hecho fundamental para cerrar la historia y darle un sentido más metafísico que científico al devenir del film.

Interstellar es sobre todo una apología a la naturaleza humana y ese sentido de responsabilidad de mantener la perpetuidad de nuestra especie. Una utopía que sirve de excusa para esconder el verdadero egoísmo del ser humano, cuyo instinto mas irracional es el de su propia supervivencia como individuo y el de sus descendientes más directos. Todo ello envuelto con el siempre efectivo termino del amor, que es recalcado en más de una ocasión por estos viajeros espaciotemporales.

Viajes que nos ofrecen paisajes realmente impresionantes de planetas de muy diversa naturaleza. Olas gigantes, paisajes helados y grandes nebulosas coloridas compiten por quedarse grabadas en la retina del espectador. Todo ello envuelto por la prodigiosa firma musical de Hans Zimmer, otro de los que siempre acompañan al director de la película. Su partitura es magistral, llevando las preciosistas imágenes del espacio exterior a tal nivel, que te dejan embobado durante los largos y lentos planos secuencias del viaje de la Endurance.

Resumiremos diciendo que esta película tiene un contenido bastante denso y bien fundamentado en casi todos los aspectos. Es cierto que algunos fenómenos han sido enmascarados, de forma que hay que hacer un acto de fé para creerte lo que el guión te cuenta. Pero si colocamos todo esto en una balanza, esta se inclina hacia la espectacularidad y el buen desarrollo dramático de la obra. Todo ello con el sobresaliente sello de su director que es capaz de que mantengas la atención puesta en la pantalla durante las tres horas de duración de este viaje a través de agujeros de gusano, planetas de paisajes increíbles y agujeros negros de alta densidad.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Crítica de The Warriors, Los Amos de la Noche


El final de la década de los setenta, en lo referido al mundo del séptimo arte, se caracterizó por el comienzo de grandes sagas. Alien o La Guerra de las Galaxias son algunos ejemplos de estas exitosas producciones, que se encumbrarían en la década posterior.

En 1979 aparecía, de la mano de Walter Hill, un film que nos metía de lleno en el mundo de las bandas callejeras que dominaban las calles neoyorkinas. El director californiano sería posteriormente más conocido en su faceta de productor, con títulos tan notables como todos los films que completan el universo de Alien.

La historia, guionizada por Sol Yurik y David Shaber, nos traslada hasta  un Nueva York inmerso en batallas por el control de las calles. BaseBall Furies, Destroyers o The Lizzies son algunas de las bandas que han sido llamadas a una concentración organizada por Cyrus, el líder de los Riffs. Durante un emotivo discurso del hombre que, ha de guiar el intento de unificación de todas estas pandas, Luther de los Rogues, atenta contra Cyrus, culpando a la banda de los Warriors del asesinato. A partir de aquí Los Warriors comienzan una fatídica carrera de supervivencia, por las calles de Nueva York, sorteando a bandas rivales y brigadas policiales para llegar a Coney Island, su zona de control y el único lugar seguro de la ciudad para ellos.

Con esta vibrante premisa se presenta una película muy de la época, con una puesta en escena que nos recuerda a las viñetas de un comic. Desde ese primer incidente en el cónclave de bandas, la historia va tomando un ritmo vertiginoso, casi tan acelerado como las carreras de los protagonistas para escapar de las inmediaciones del lugar donde ha tenido lugar es fatal desenlace.

Andrew Laszlo es el director de fotografía de este film y de otros éxitos de la década de los ochenta como Acorralado o El chip prodigioso. Impregna al film una atmósfera de incertidumbre y tensión, potenciada gracias a que la mayoría de las escenas ocurren en los nocturnos y poco iluminados exteriores de Nueva York.

Es un habitual de las series televisivas como Barry de Vorzon, el que le pone música a la película. Combina movimientos rápidos y adrenalíticos con temas propios de la época, enfatizando aún más el infierno que sufren los protagonistas en su complicada huida.

Un reparto de actores no muy conocidos, y que encabeza un jovencísimo Michael Beck. Tras debutar en Madman, esta producción supuso su verdadero estreno en la gran pantalla. El intérprete encaja perfectamente con su rol de tipo duro con actitudes chulescas y cualidades de líder.

Junto a él, encontramos a Deborah Van Valkernburgh, una de las pocas féminas que aparece en la hora y media de metraje. Su actuación podemos calificarla de eficiente, sin grandes alardes interpretativos, pero suficiente para lo que el guión exigía.

Es David Patrick Kelly quien realiza la interpretación mas notable del film. Su Luther, como el villano de la historia, es sobresaliente, sobre todo por lo desquiciado y desequilibrado del personaje. El actor, nacido en Detroit, consigue que te creas su personaje desde que aparece en pantalla hasta la escena final.

Los Amos de la Noche es una de esas obras que, a pesar de nacer a finales de los setenta, puso las bases del cine de acción de la década dorada de los ochenta. Una película cargada de adrenalina, con una buena duración, que tuvo una crítica muy positiva. Éxito que años mas tardes se reflejó cuando se adaptó la historia a un videojuego.

jueves, 30 de octubre de 2014

Sobrevive a los caminantes con el podcast especial de The Walking Dead


Con motivo del comienzo de la quinta temporada de la exitosa serie televisiva The Walking Dead, el equipo de HelloFriki y un servidor os traemos un programa especial y muy completo. En él analizaremos tanto los comics sobre los que se basa la exitosa serie, como el propio fenómeno televisivo y los videojuegos que han surgido inspirados en este mundo apocalíptico,

Desde aquí podéis descargarlo o disfrutarlo online.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Crítica de Ninja Turtles


A mediado de los ochenta el mundo del comic vio nacer a cuatro héroes verdes, entrenados por una rata que libraban cientos de batallas en las calles de Nueva York. Este fenómeno en viñetas pronto se subió al carro de las series de dibujos animados, extendiéndose por los hogares de medio mundo.

Fue a comienzo de los noventa cuando las aventuras de Leonardo, Donatello, Rafael y Michelangelo se llevo a la gran pantalla. Películas muy entretenidas, y cuya primera entrega tuvo bastante éxito entre los muchos admiradores de estas cuatro tortugas mutantes. Pero, a pesar de haber conseguido estrenar una segunda entrega, el nivel alcanzado en estas producciones distaba mucho de lo que el verdadero fan de las Ninja Turtles esperaba.

No fue hasta verano del 2007 cuando, tras muchos años especulándose con una nueva adaptación, se decidieron a llevar a la gran pantalla una visión distinta de estos cuatro héroes con caparazón. En esa ocasión se optó por dejar de lado la imagen real, y realizar todo el trabajo en animación digital. Algo que les aseguraba una cómoda factura técnica, pero que no tuvo muy buena aceptación entre el público en general.

Siete años mas tarde, con Michael Bay como productor y Jonathan Liebesman detrás de las cámaras, la gran industria americana nos vuelve a traer las aventuras de estos curiosos anfibios, en una cuantiosa superproducción. Un film que combina actores reales con animación digital, en lo que se supone el comienzo de lo que será, si la taquilla responde, de una nueva saga.

Como no podía ser menos, en esta nueva toma de contacto con las Ninja Turtles, el film comienza a contarnos el origen de estos superhéroes con caparazón, Si en un principio se rumoreó que el guión de Josh Appelbaum y André Nemec iba a darle un giro total a la procedencia de las tortugas, situando su génesis en otro planeta, por suerte para los puristas finalmente se optó por la fórmula clásica de los experimentos con mutágenos.

El film comienza de forma bastante contundente, con un intento de asalto del conocido como "clan del pie", que es abortado por unas sombras que reparten estopa ocultos en la oscuridad. Este hecho provocará la ira de Shredder, que desea eliminar a toda costa a estos molestos y misteriosos héroes.

Este sería el punto de partida de un film al mas puro estilo Bay, donde humor y acción van cogidos de la mano en todo momento. Algo bastante habitual en las superproducciones de este tipo, en los que los efectos visuales tienen un mayor peso específico comparado con el aspecto interpretativo.

Una actriz acostumbrada a este tipo de blockbuster es Megan Fox, que ya trabajó en otra exitosa saga como era Transformers, y en la que también estaba involucrado, como director, Michael Bay. Su rol como la periodista April O´neil está a la altura de lo esperado, no derrochando un exceso de aptitudes artísticas, pero si cumpliendo con su personaje.

Junto a ella encontramos a William Fichtner, en el papel del científico Erick Sacks. Este actor, cuyo papel más conocido es en el film de Christopher NolanEl Caballero Oscuro, cumple bien en su papel de villano. Quizás la historia le otorga mayor protagonismo que al verdadero enemigo de las tortugas de metro ochenta, pero calza bien con la trama.

Tohoru Masamune, que curiosamente también trabajó bajo las ordenes de Nolan en Origen, es el encargado de dar vida al "Despedazador", el enemigo más duro y conocido de los héroes del film. Sus apariciones son bastante escasas a lo largo de la historia, siendo mas mentado que visualizado. Sobre todo por el hecho de que en las veces que aparece en pantalla lo hace bajo su pesada armadura.

A pesar de todo el reparto de carne y hueso, los verdaderos protagonistas de esta obra son digitales. El trabajo realizado para crear de forma digital las cuatro tortugas mutantes y su maestro es espectacular, llevando el prestigioso sello de Industrias Light&Magic a sus espaldas. El resultado obtenido es muy bueno, no desentonando la mezcla de imágenes reales y digitales, algo que podría haber lastrado mucho el resultado global.

Lula Carvalho, que recordará este año por haber dado el gran salto a los films de elevado presupuesto, pone fotografía a este espectacular film. Para ello se ayuda de un Nueva York bastante gris y de las nevadas escenas nevadas de las escenas que ocurren fuera de la ciudad.

Una película de este género requiere una banda sonora que acompañe la acción, siendo Brian Tyler el encargado de componerla. Las pistas de audio utilizadas son vibrantes, apoyando la música sinfónica de algunos temas de hip hop, estilo musical al que son aficionados los protagonistas de la película.

Resumiremos diciendo que Ninja Turtles llega en el momento apropiado para revitalizar unos personajes que parecían haber caído en el olvido. Los cien minutos de metraje se hacen bastante entretenidos, combinando mucha acción, buenos efectos especiales y los divertidos comentarios de estas tortugas, a las que no debemos perder la pista de cara a un futuro no muy lejano.

lunes, 27 de octubre de 2014

Crítica de Blade Runner


La década de los ochenta supuso la consagración, de uno de los directores mas creativos que ha dado la industria americana en las últimas décadas. Precedido del éxito de un film, que fue pionero en su género, Ridley Scott decidió llevar a la gran pantalla un pequeño relato que tenía por nombre ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Tras esta obra de Philip K. Dick, de tan extraño nombre, se escondía una historia en la que el hombre llevaba a tal extremo la idea de crear androides a su semejanza, que había llegado a convertirse en una amenaza para la especie humana.

Así nos encontramos a Deckard, un agente ya retirado, que era especialista en descubrir a estos seres cibernéticos a los que se han denominado replicantes. La llegada de una nave con varios de estos seres artificiales, proveniente de una estación espacial, ha provocado que a Rick se le haya puesto de nuevo en servicio, con la misión de investigar y localizar el paradero de estos androides.

Este sería el punto de partida que nos narra el guión adaptado de Hampton Fancher y David Webb Peoples. Este último a raíz de aquí, forjaría una carrera de gran éxito guionizando films tan contrastados como Sin Perdón o Doce Monos. El trabajo de ambos es excelente, plasmando en la gran pantalla un relato algo complejo y no con excesiva sustancia.

Pero si algo destaca por encima de todo en la obra, es el diseño del mundo que envuelve a Blade Runner. Ridley Scott tomó como inspiración la pintura de Edward Hopper conocida como "Nighthawks".  El director quiso plasmar la estética del cuadro en imáganes en movimiento, un hecho que consiguió de forma sobresaliente, creando su propio estilo visual. En muchas producciones posteriores, de ámbito futurista, podemos ver como se ha tomado como fuente de inspiración los diseños de Scott y su equipo.

Todo este conjunto de imágenes poderosas y cargadas de emociones, contrastan con el ritmo pausado y lento con el que transcurre la historia, A diferencia de otras ocasiones, esto no resulta nada molesto y aburrido, ya que permite al espectador disfrutar de la plástica visual y de unos diálogos llenos de profundidad.

Diálogos que te atrapan además de por su contenido, por la gran actuación de los actores que los pronuncian. Y es que Deckard, el protagonista de la historia, no hubiese tenido tanto carisma si no le hubiese dado vida un jovencísimo Harrisond Ford. El actor, que gracias a George Lucas se había encumbrado como gran héroe de acción de finales de los 70 principio de los 80, iniciaría una nueva incursión en el género que le vio nacer, pero en otro tipo de registro. A pesar de que el propio actor no esta nada satisfecho con su papel en esta obra, podemos asegurar que su labor es magnífica, dando a este inspector una personalidad y carácter que marcan el desarrollo de la historia.

Compartiendo protagonismo con Rick, aparece en escena Rutger Hauer. El actor, que fue nominado a los premios de la Academia por su actuación en este film, da vida a Roy Batty. Su rol de replicante dispuesto a cualquier cosa por alargar su existencia es magistral, regalándonos momentos que van a pasar a la historia del cine. Como ejemplos tomaremos el diálogo final con Deckard, que se ha convertido con el paso del tiempo en el eslogan del film.

Otro papel a tener muy en cuenta es el de Rachel, a la que da vida la actriz Sean Young. La intérprete dota a su personaje de un halo de misterio e inocencia que pondrá en duda al propio protagonista acerca de su naturaleza,

Este completo reparto y la excelente dirección tras las cámaras, se ve complementado por los efectos visuales y la fabulosa fotografía de Jordan Cronenweth. Cada toma del film es una obra de arte en si misma, destacando por encima de todo las potentes escenas exteriores donde se hace más palpable la época donde se desarrolla la historia. Encontraste con estas escenas generales, las primeras tomas de los actores cuando mantienen la mayoría de los interesantes diálogos.

Todo ello acompañado con la espectacular banda sonora compuesta por Vangelis. Cada uno de sus temas se ensamblan perfectamente con cada suceso, envolviendo cada nota al espectador para transportarlo a un mundo cargado de vehículos imposibles, grandes pantallas y millones de luces.

Con más de treinta años desde que pasó por las salas cinematográficas, este film está considerado como una de las obras maestras del género. Tanto su estética como sus efectos especiales han envejecido muy dignamente, no desentonando para nada si lo comparamos con las superproducciones actuales. Un guión profundo y un desenlace de esos que te deja meditando acerca de los personajes principales, que hacen de Blade Runner el film, dentro de la ciencia ficción, que mejores opiniones tiene del público general.
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